Es el inmueble de Roosevelt 5271, uno de los seis que la fraudulenta constructora había levantado en Villa Urquiza a comienzos de la década del 90. Tras un remate judicial, lo compró una reconocida empresa metalúrgica, con “el conflicto judicial saneado y la propiedad libre de deuda”. La construcción se reanudó el año pasado y se estima que estará terminada a fines de éste. Hablamos con los arquitectos y la inmobiliaria, quienes reconocen que la obra tiene «mala prensa».

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Muchos vecinos recordarán, incluso porque debieron pagarla con sus bolsillos, la estafa de la inmobiliaria San Sebastián Propiedades. La maniobra de esta empresa, muy conocida en Villa Urquiza durante los primeros años de la década del 90, consistía en vender departamentos en torres que nunca llegarían a ser habilitadas, por violar el Código de Planeamiento Urbano. Para peor, se comprobó que esta asociación ilícita estaba encabezada por el entonces presidente del Concejo Deliberante, hoy Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, José Manuel Pico.
La trampa fue descubierta horas antes de la Navidad de 1994, cuando ya se habían construido seis edificios en el barrio y más de 500 familias habían invertido genuinamente sus ahorros. Al día de hoy, todas las torres están abandonadas u ocupadas ilegalmente, a excepción de una, que se convierte en noticia 25 años después del escándalo. Se trata del edificio de la calle Roosevelt 5271, que retomó su construcción a principios del 2018 y se estima que concluirá a fines de este año.
El inmueble ahora es propiedad de Marby S.A., “empresa metalúrgica, proveedora de laminados planos de acero, con una sólida trayectoria de más de 40 años en el mercado”. La firma le compró el terreno a otra empresa, que previamente lo había adquirido en un remate judicial, con “el conflicto judicial saneado y la propiedad libre de deuda”, según explican. Si bien están al tanto del antecedente de la propiedad, desconocen con precisión si fueron o no resarcidos económicamente quienes compraron unidades bajo la gestión inmobiliaria de San Sebastián Propiedades.

Revertir la “mala prensa”
El proyecto y dirección de la obra está a cargo del estudio de arquitectura Berdichevsky y asociados. Su director, Carlos Berdichevsky, reconoce que el edificio “tiene mala prensa” pero confía en que se revertirá una vez que esté terminado, a la par que destaca la trayectoria de la firma propietaria del terreno. “La construcción está mucho más adelantada de lo que parece y se terminará a fines de este año”, se entusiasma Berdichevsky, cuyo estudio proyectó la nueve sede del Gobierno de la Ciudad en Parque Patricios y varias estaciones de la flamante Línea H de subtes, entre otras importantes obras.

Los trabajos en Roosevelt 5271 comenzaron a principios del año pasado, luego de que destinaran el 2017 a la tramitación municipal de los nuevos planos, que debieron ser adaptados al Código Urbanístico porteño. “Se redujeron tres pisos del plano original porque excedía la reglamentación vigente y además invadía el patio trasero. Tuvimos que acomodar el proyecto al perfil permitido”, explica el arquitecto. Al tomar contacto con la obra -que no llegó a estar intrusada- debieron demoler parte de lo construido, además de descartar carpinterías y demás instalaciones que estaban en mal estado por el paso del tiempo.

Respuesta positiva
Pese a la historia que carga el edificio, Berdichevsky asegura que junto a su cliente Marby SA encontraron muchos atractivos que los convencieron a apostar por el proyecto. “La cuadra es muy linda y el barrio está experimentando un crecimiento inmobiliario muy fuerte -subrayan-. Además de ser un buen producto, nos encontramos con la ventaja de que había bastante obra avanzada”. El edificio contará con 14 pisos, con unidades de uno y dos ambientes de entre 27 y 67 metros cuadrados, más una piscina y un salón de usos múltiples (SUM) con parrilla en la última planta. “Empezamos a comercializar hace 20 días y ya llevamos vendidas 13 unidades de un total de 90”, celebró Horacio Rizzuti, titular de la inmobiliaria homónima, cuando dialogó con este periódico en la primera semana de marzo. La fecha de entrega estipulada es diciembre de este año, aunque estima que podría adelantarse.

El santo de la estafa
El millonario fraude de San Sebastián Propiedades fue el tema de tapa de la primera edición de El Barrio, hace exactos 20 años. En la nota, Marcelo Benini, director de la flamante publicación, logró el testimonio de un joven matrimonio damnificado, conformado por Guido Gabriel Rusconi y Andrea Mabel Bravo. De 30 y 26 años respectivamente, ambos eran empleados: él en una cerrajería de Coghlan y ella en una marroquinería de Belgrano. “Cuando nos enteramos de la estafa se nos vino el mundo abajo. Nosotros perdimos 5.000 dólares, pero hubo gente que pagó íntegro el departamento”, lamentaban.
La Justicia concluyó que la empresa estafó a por los menos 534 familias de Villa Urquiza y otros barrios mediante la venta fraudulenta de departamentos. Los esqueletos a medio construir aún pueden verse en Av. Álvarez Thomas 3439, Mendoza 5184 y 5220, Monroe 3132 y Av. Ricardo Balbín 2551. Tras la instrucción llevada adelante por el juez Raúl Irigoyen y el fiscal José María Campagnoli, el Tribunal Oral Criminal Nº 8, integrado por los jueces Rodolfo MadariagaAlejandro Sañudo y Hugo Rocha Degreef, condenó en enero de 1999 a Antonio Nicolosi, presidente de San Sebastián, y a José María Pintos y Jorge Granja, gerentes de la firma, a trece, siete y tres años de prisión respectivamente.
En 2002, por su parte, el ex presidente del Concejo Deliberante José Manuel Pico fue condenado a 14 años de prisión, la pena más dura a un político por corrupción, y la inhabilitación de por vida para volver a ejercer un cargo público. Huyó a Brasil, pasó 48 días prófugo y al final lo ubicó la SIDE en Porto Alegre.
Según consta en el expediente judicial, el monto estimado del negocio de San Sebastián Propiedades ascendía a casi 42 millones de dólares. El cálculo surge del producto del metraje total de los 16 edificios que la empresa construyó en la Capital Federal y el precio promedio de venta del metro cuadrado. La organización delictiva que integraba Pico, junto con otros 41 imputados, invirtió aproximadamente 17 millones de dólares en la construcción de los inmuebles. Según dedujo la periodista Laura Zommer en una de las tantas crónicas que escribió sobre el caso para el diario La Nación, el grupo habría obtenido una ganancia de 25 millones de dólares. Los damnificados, mientras tanto, nunca recuperaron su dinero.

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