El 4 de julio se cumplen cuatro décadas del feroz asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas de la comunidad palotina en San Patricio, la parroquia ubicada en Estomba y Echeverría. Aunque los medios de comunicación y muchos vecinos insisten en afirmar que pertenece a Belgrano, el templo religioso se emplaza dentro de Villa Urquiza y a cien metros del límite con aquel barrio. Si uno observa un mapa, está a dos cuadras del vértice que lo separa además de Villa Ortúzar.
Lo ocurrido en la madrugada de aquel sábado, apenas dos meses después de que Jorge Rafael Videla diera comienzo a una feroz dictadura militar, fue inusual para los cánones represivos de aquellos años, que utilizaban como recurso la desaparición forzada de personas. Como relatamos en el informe de tapa de esta edición, hombres armados ingresaron a la iglesia y fusilaron a los sacerdotes Pedro Dufau, Alfredo Leaden y Alfredo Kelly y a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.
La llamada Masacre de San Patricio fue no sólo el episodio más sangriento que jamás haya ocurrido en Villa Urquiza sino también el más grave crimen ocurrido en la historia de la Iglesia Católica en la Argentina. Actualmente se está investigando en el marco de la Mecacausa ESMA y no hay imputados por este hecho, aunque en las últimas horas el juez federal Sergio Torres dio señales de tener nuevas pistas que podrían ayudar a esclarecer este delito de lesa humanidad.
En efecto, el titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 12 libró -a fines de junio- un exhorto al Vaticano para pedir la desclasificación de información confidencial sobre dos feligreses de la Parroquia San Patricio. En abril de 1985 la revista El Periodista de Buenos Aires publicó un artículo de Héctor Ruiz Núñez sobre tema. “Según una importante fuente religiosa, dos personas encumbradas de Belgrano estarían tramitando ante la Santa Sede el levantamiento de sus respectivas excomuniones motivadas por haber propulsado en 1976 el asesinato de los religiosos”, revelaba Ruiz Núñez, fallecido en 2012.
La Iglesia guarda reserva de la identidad de esos dos “distinguidos” vecinos desde hace casi cuarenta años. Curiosamente Gonzalo Dalmacio Torres de Tolosa, imputado en la causa de los “Vuelos de la Muerte” y vinculado por el represor Adolfo Scilingo en la Masacre de San Patricio, vive en Belgrano, a 25 cuadras de la parroquia. Contactado telefónicamente por El Barrio para consultarlo sobre estas sospechas, rechazó la acusación y sugirió apenas conocer el hecho.
La hipótesis de que el procedimiento parapolicial que con 65 disparos le arrebató la vida a los palotinos de San Patricio fue alentado por civiles no es descabellada. Poco tiempo antes de su asesinato, el Padre Kelly pronunció un durísimo sermón que apuntaba en esa dirección: “Hermanos: he sabido que hay gente de esta parroquia que compra muebles provenientes de casas de gente que ha sido arrestada y de la que no se conoce su destino (…) Quiero ser bien claro al respecto: las ovejas de este rebaño que medran con la situación por la que están pasando tantas familias argentinas dejan de ser para mí ovejas para transformarse en cucarachas”.

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