Nota publicada en la edición Nº 105 de El Barrio, diciembre de 2007.

El 21 de noviembre de 2007 quedará en la historia como una de las fechas emblemáticas de Villa Urquiza. Ese día se reinauguró el Cine Teatro 25 de Mayo luego de permanecer 25 años cerrado. Sobrevivió al abandono, a la desidia y a los diversos proyectos que nada tenían que ver con el destino para el que fue creado. Pero los vecinos, incansables, lucharon hasta recuperarlo. Ya sea desde la participación activa o simplemente con la pregunta acerca de su destino. Todo contribuyó para llegar a este momento.
Desde las cinco de la tarde los vecinos se agolparon en las puertas de la sala. De a poco se formó una cola que llegó hasta Olazábal y un poquito más. La expectativa era mucha, como así también la emoción. Se pudo observar gente de todas las edades: los mayores rememorando cada uno de los actos escolares en que participaron, los más chiquitos sin lograr descifrar el por qué de tanto alboroto. Las primeras actividades consistieron en una visita guiada por las instalaciones, una muestra fotográfica y la actuación del grupo de teatro comunitario Los Villurqueros en lo que era el salón Duomo. Después se produjo el ingreso del público; cerca de las 19 horas se cortaron los primeros boletos. De a poco se fue llenando la sala, que presentó un aspecto impecable.

¡Vecinos, vecinos!
A las ocho de la noche las autoridades del Gobierno de la Ciudad, encabezada por el Jefe de Gobierno Jorge Telerman, e integrantes de Vecinos por el 25 subieron al escenario y se entonó el Himno Nacional argentino. Para esa altura, el grito era uno solo: ¡vecinos!, ¡vecinos!, acompañado por el propio Telerman. A la hora de los discursos predominó el orgullo de haber recuperado la sala para la Ciudad y el esfuerzo realizado para conseguirlo. Pero no hubo precisiones oficiales acerca del futuro del Complejo Cultural, algo improbable que ocurra en un breve plazo ante la proximidad del cambio de autoridades.
En tanto los Vecinos, representados por Víctor Liberman y Mónica Dittmar, volvieron a hacer hincapié en los reclamos: “Respaldados por la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y la recientemente promulgada Ley 2.176 de Defensa de la Cultura, los vecinos presentamos el Proyecto de Ley de Gestión Consensuada en la Legislatura. Este proyecto está siendo tratado con bastante morosidad por su Comisión de Cultura. Urgimos a los legisladores su pronta sanción. Con respecto a la salida por la calle Avalos, los diputados cajonearon durante dos años el proyecto de Ley de Expropiación, a pesar de que fuera acompañado por más de 4.000 firmas. Por ello, en febrero de este año tuvimos que insistir con el pedido de expropiación. Si bien cuenta con el acuerdo del Poder Ejecutivo y el Legislativo, aún no fue aprobado”, leyeron ante una sala colmada por casi 800 personas. Por último, señalaron el espíritu que guía a Vecinos en su lucha por recuperar la sala: “El camino a recorrer es largo y hay que sostenerlo permanentemente, porque consideramos que la Cultura no es un bien comercializable”, para concluir con un fuerte “¡Vecinos, estamos en casa!”.
El momento tenso del acto se produjo cuando Liberman hizo referencia a la compra del teatro de parte “de la administración anterior”. El cerrado aplauso y algunos gritos a favor de Aníbal Ibarra le cambiaron el semblante al Jefe de Gobierno por un instante. La reapertura concluyó con el concierto de la Opera de Cámara del Teatro Colón, que interpretó la Cantata Sacra de Giovanni Battista Pergolesi y Jacopone Da Todi Sabat Mater, de 1736, concierto que demostró por qué al 25 de Mayo se lo llama el Petit Colón. Luego, a la salida, Los Endiablados de Villa Ortúzar brindaron el colorido ritmo de la murga con una letra especialmente preparada para la ocasión.

El 21 de noviembre de 2007 se reinauguró el Teatro 25 de Mayo luego de permanecer 25 años cerrado.

Testimonios de la emoción
Si bien esta fue una inauguración “a las apuradas” y “política”, dadas las proximidades del cambio de autoridades, lo concreto es que después de una larga espera el 25 de Mayo vuelve a latir en el corazón de Villa Urquiza. Los más felices, sin dudas, fueron los vecinos, quienes ajenos a cualquier especulación política se acercaron masivamente a presenciar la reapertura. Los testimonios así lo aseguran. Los ojos vidriosos y la voz entrecortada por la emoción son el claro ejemplo de quiénes son los que realmente esperaban este momento. Liliana Vázquez, directora de Los Villurqueros, estaba literalmente disfónica y apenas alcanzó a decir que “es muy emocionante y muy fuerte, éste es un sueño cumplido que hay que defender porque recién empieza”.
Norberto Cahe, director de la escuela de natación del Círculo Urquiza, rememoró los años escolares: “De chiquito actuaba aquí en las fiestas de fin de año por el Colegio Nuestra Señora de Luján. Tengo actuaciones desde primer grado hasta quinto año. Doce fiestas ininterrumpidas y la entrega de mi anillo de oro cuando egresé en quinto año. Conocí los camarines, quiero ver hoy con qué me encuentro”. Carlos Ingrassia, director de FM Urquiza, prefirió recordar que “este Complejo Cultural fue recuperado por los vecinos, por los que tenían una pena en el alma. Fue sede de las grandes compañías de teatro y de los actos de fin de curso de las escuelas”. Julio Cañardo, titular de Óptica Catel, sintió una “emoción muy grande” y define al 25 de Mayo “como el alma del barrio”. Y agrega: “Volver a revivir el alma siempre es bueno”.
No sólo los vecinos ofrecieron sus testimonios, también los funcionarios del Gobierno de la Ciudad expresaron su satisfacción por el acontecimiento. El Jefe de Gobierno, Jorge Telerman le dijo a El Barrio: “Esto es una alegría enorme, porque estoy metido en esto desde cuando era Secretario de Cultura. Fui el que estuvo a cargo de las negociaciones con los anteriores dueños después de que los vecinos nos alertaran de que se podía perder esta joya patrimonial. El 25 de Mayo coincide con nuestra idea de cultura, que se expanda a toda la ciudad. Que Villa Urquiza tenga un faro cultural de esta envergadura me parece formidable. Se recupera el Coloncito, el mejor teatro que va a tener la Ciudad de Buenos Aires”. Gustavo López, presidente del Sistema Nacional de Medios Públicos, destacó el esfuerzo de los vecinos que siempre lo quisieron recuperar.
Por último, el ingeniero Álvaro Arrese, director de Infraestructura del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad, definió: “Tenemos una sala que es la tercera de la Ciudad en importancia después de los teatros Colón y San Martín. Tiene una acústica fantástica”.

Gloria, ocaso y resurrección
Hasta hace poco, la historiografía oficial del barrio no había conseguido establecer una fecha y datos precisos sobre la inauguración del Cine Teatro 25 de Mayo. Héctor Arata, en su libro Villa Urquiza, sus primeros cien años, declaró como fecha de fundación agosto de 1927. Diego Del Pino fijó el 25 de mayo de 1929. Y Ricardo Llanes estableció 1918 como el año inaugural. Ante esta diversidad de datos, los grandes medios arrastraron en sus informes las inexactas e históricas imprecisiones barriales. Lo cierto es que ninguna de estas fechas son las acertadas. El Barrio pudo precisar que después de cuatro fatigosos años de trabajos -la piedra fundamental se colocó el 25 de mayo de 1925- el 23 de mayo de 1929 se realizó el acto inaugural de la sala ante una numerosa y “realmente selecta concurrencia” con una característica inesperada: “¡la total ausencia de las autoridades comunales!”, afirmaban las crónicas periodísticas de la época.
Por las tablas del 25 de Mayo pasaron los artistas más influyentes del arte nacional como Agustín Magaldi, Edmundo Rivero, Bruno Gelber, Gregorio Surif, Olinda Bozán, Jorge Salcedo, Hugo del Carril y, en cuatro actuaciones repartidas entre junio y setiembre de 1933, Carlos Gardel. Además, por más de cuatro décadas fue la sede de los actos escolares de fin de curso. Lamentablemente, la sala no pudo escapar a las crisis y los cambios de hábitos de los vecinos, por lo que entró en decadencia y en el invierno de 1982 cerró sus puertas.
Así comenzó una larga serie de conflictos: Triol S.R.L., la empresa propietaria, solicitó a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires el cambio de destino del inmueble a fin de habilitarlo como Local de Baile Clase “C” y Café-Bar, Casa de Lunch y Restaurante. El 3 de febrero de 1987 la Dirección General de Habilitaciones y Permisos notificó a los dueños que era “factible autorizar el cambio solicitado”. De a poco, los vecinos se fueron agrupando para intentar su recuperación y se opusieron sistemáticamente a cualquier proyecto que no tuviera que ver con el teatro o el cine, agrupándose en “Vecinos por el 25 de Mayo”.
En diciembre de 2003 renació la esperanza de la reapertura, ya que el Decreto Nº 3.089 firmado por Aníbal Ibarra autorizó la compra del edificio en algo más de cinco millones de pesos. El 1 de diciembre de 2004 se firmó un Acta Acuerdo entre “Vecinos por el 25 de Mayo” y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde se definió el carácter público del teatro y la participación de los vecinos en la planificación y gestión de las actividades que se desarrollarían en el futuro “Complejo Cultural 25 de Mayo”, cuestiones que se están debatiendo en la Legislatura.
Han pasado 25 años del cierre y las puertas se volvieron abrir, aunque sea por una noche. Ahora queda por delante saber qué uso le dará la Ciudad a la sala y cuál será la participación de los vecinos en esa política cultural.

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