Con 110 puestos de alimentos, artesanías y productos en el corazón verde de la Facultad de Agronomía, resulta un paseo que vale la pena disfrutar.

Por Adrián Alauzis
alauzis@periodicoelbarrio.com.ar

Caminar por la Feria del Productor al Consumidor en la Facultad de Agronomía es cercano a estar en el campo, en un campo dentro mismo de la ciudad. La feria se hace los segundos sábados y domingos de cada mes en la parte central de la casa de estudios y se accede por Av. de los Constituyentes, a metros de Av. de los Incas.
Con 110 puestos de alimentos, artesanías y productos netamente artesanales, en el corazón verde del predio, resulta un paseo que vale la pena disfrutar y que resulta mejor opción que pasar un sábado o domingo frente a la televisión. Los puestos gastronómicos ofrecen una variedad entre típica y vegetariana, comida mexicana, exquisitos sándwiches de cerdo, tortas, tés, cervezas artesanales y gaseosas, todo a valores accesibles. También los productores de frutas, verduras y hortalizas brindan bolsones a muy buen precio. Sábado 13 y domingo 14 de agosto son las siguientes fechas, como para aprovechar.
Para saber más sobre la mecánica de esta particular muestra, hablamos con uno de sus responsables, Carlos Carballo. Él coordina esta feria mensual que reúne a grupos afines al trabajo de la economía social, con criterios que proponen alternativas a la comercialización a la que estamos acostumbrados, por ejemplo el Precio Justo.

-¿Cómo fue el comienzo de la feria?
-Empezó un 19 de octubre, pronto van a hacer tres años; tuvo un proceso previo de casi un año de contactos con productores, organizaciones de la economía social, algunas vinculadas con la Facultad, otras no. La feria fue impulsada por algunas agrupaciones estudiantiles y por la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (CaLiSA). Cuando empezamos no sabíamos qué iba a pasar, cómo iba a responder la comunidad, pero todo fue bien. Esos primeros 45 puestos se transformaron en 110, que es el número que permite la Facultad.

Cabeza 1
-¿Cuáles son los objetivos que se plantean?
-Hay dos objetivos claros que están expresados así desde el principio. Primero trata de acercar el productor al consumidor, razón por la cual no se permite la reventa. Todo lo que está en los puestos ha sido elaborado y producido por la gente que está atrás del puesto. En segundo lugar, ha sido pensada como una feria de la Economía Social: se promueve la presencia de emprendedores, sí, pero sobre todo de grupos, asociaciones y colectivos que de alguna manera estén buscando salidas alternativas a la crisis, partiendo de valores diferentes. Esta es una feria distinta, porque los productores y el público con distintos. A esta feria no la dirigen las autoridades de Agronomía, no la dirige ningún partido político, no la dirige ninguna empresa; es una feria autogestionada con toda la problemática de que 110 personas decidan las cosas por medio de una asamblea. Es un tesoro que estamos cuidando.

-¿Esas asambleas se hacen una vez al mes o cuando resulta necesario?
-No, inmediatamente después de cada feria, generalmente el viernes posterior, se hace la asamblea. Si viene el Decano, él es uno más de esa asamblea.

Agradecemos a Carlos Carballo por su explicación y lo dejamos seguir trabajando en la radio en vivo, que mantiene a los visitantes al tanto de las actividades, con música y reflexiones. Mientras, ese pequeño mundo de comercio y paseo diferentes sigue en movimiento: niños, comida, artesanías y mucho verde.

Un puesto, una historia
Nos acercamos a uno de los puestos -como muestra basta un botón, dicen- y charlamos con quienes lo están atendiendo: Augusto, Nacho y todo un grupo amable, que nos cuentan: “Nosotros somos estudiantes de Agronomía y formamos parte del Centro de Estudiantes. Venimos de una isla del Delta, producimos dulces, nueces pecán… Todo esto es un proceso familiar, un proceso casero que no tiene conservantes. Todo lo de este stand es del movimiento campesino que trabaja con la agricultura familiar. Puntualmente nos acercamos de la Facultad para hablar con los pequeños productores. Muchos de ellos tienen problemas de tierras, como los productores del MoCaSE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) o los de Mendoza y Córdoba. Por ejemplo, justo esta semana es noticia el conflicto entre en MoCaSE y la empresa Manaos, que quiere desalojar a familias con posesión veinteañal; son todas comunidades indígenas”.
Entre mate y pan con dulce artesanal nos cuentan de los problemas de los pequeños productores y de toda la lucha al respecto. Nos despedimos del pequeño grupo, que tiene su historia para contar y mucho trabajo encima. Trabajo a veces poco visible entre el ruido de la industria y las ciudades.

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