A contramarcha del resultadismo que impera en el fútbol argentino, el director técnico de Comunicaciones hace hincapié en el respeto, la educación  y el disfrute: “A los jugadores les pido que se diviertan”. Además cuenta cómo, pese a la derrota, la final ante Riestra cambió su vida y la relación con su familia. Y exige que se sancione a los responsables del escándalo.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Por su apariencia física -pelado, con barba tupida y anteojos- aparenta ser un filósofo o un historiador. Incluso su forma de comunicar, cargada de convicciones, se asemeja a la de un docente. Alejandro Orfila podría haber sido exitoso en cualquiera de esas profesiones, pero su pasión por el fútbol pesó más. “El error más importante de mi vida fue no haberme dedicado a los estudios”, contará después.
Creyendo que como jugador se salvaría económicamente, apenas cursó la escuela primaria en su Uruguay natal. Sin embargo, tiene una sabiduría que sorprende. Esa que no se encuentra en los manuales de la facultad, sino que se aprende en la calle y con los achaques de la vida.
“Voy por el camino de la educación y el respeto al prójimo. Es mi forma de vivir”, confiesa el DT de Comunicaciones, cuyas reflexiones trascienden los límites del campo de juego y harán pensar a más de uno.

-¿Cómo estás hoy, varios días después de la final ante Deportivo Riestra?
-Bien, muy motivado. Lo hemos asumido y ya es parte de la historia. Si analizamos que llevamos a Comunicaciones a disputar una final por el ascenso al Nacional B, es un logro histórico para la institución. Sí sigo insistiendo en que hay que investigar: quiero que se llegue a la verdad de lo que pasó. No quiero que pase el tiempo y que esto quede como una anécdota más. Espero que se sancione a este jugador (Leandro Freyre, integrante de Riestra) que para el fútbol argentino y el país, hizo un acto nefasto. Fuimos noticia en el mundo entero no porque Messi hizo siete goles en un partido, sino por un hecho vergonzoso que todavía sigue impune.

-¿Creés que actuó en soledad, sin el conocimiento del cuerpo técnico?
-Hasta que no se investigue, sería hablar de supuestos. Confío plenamente en que se va a llegar a la verdad y que el responsable será sancionado. Riestra hizo los méritos necesarios como para ascender y nosotros también. ¿Qué culpa tienen los futbolistas y el entrenador, si ellos no tuvieron nada que ver? Ahora van a arrancar una temporada en el Nacional B con 20 puntos de descuento. ¿Y nosotros? Se sancionó a los inocentes.

-¿Cómo están los jugadores?
-Con muchas ganas de seguir creciendo y demostrando que pueden jugar muy bien al fútbol. Mi mayor logro no es el resultado, sino que a los futbolistas los vengan a buscar equipos de categorías superiores. Ahí realmente ves tu trabajo realizado.

-Es importante que, en lugar de caerse anímicamente, eligieron tomar este hecho como un puntapié para progresar a nivel deportivo y humano.
-Es el camino que tenemos como forma de vivir. Si nos ponemos tristes, le estamos dando identidad a Freyre y a los hinchas que invadieron la cancha. Todo esto hay que desterrarlo y voy a luchar para que no suceda nunca más. Cuantos más seamos de éstos, más fácil se va a solucionar el fútbol argentino.

-Tenés mucha experiencia en el Ascenso, primero como jugador y ahora como director técnico. ¿Por qué la mayoría de las  finales siempre termina en escándalo?
-Estoy convencido de que es un tema cultural. Con otro DT quizás se hubieran agarrado todos a las trompadas, pero yo elijo cuál es el camino que quiero para mi vida y para los que me toca conducir. Aparte de ser entrenador futbolístico, tengo que hacer docencia, porque hay chicos jóvenes. Y a la vez tengo hijos y una familia, a la que también le tengo que marcar un camino. Si yo soy entrenador y tengo que hacer tiempo, no voy a permitir que alguno de mi equipo de trabajo tire una pelota para cortar el juego. ¿Cuál es mi ideología? Le digo a un futbolista que pise la pelota y se la lleve al córner.

-Justamente a eso se refiere la frase de Bielsa que llevaron en la bandera…
-Fue algo que representó lo que estábamos sintiendo en ese momento. A los jugadores les pido todo el día que disfruten del fútbol, porque no quiero que les pase lo mismo que a mí. Tuve 20 años de carrera y disfruté cuatro. Los restantes los padecí mucho.

-¿Por qué?
-Siempre me tocó ser capitán y todo el tiempo estaba en la lucha con los dirigentes por los temas económicos de mis compañeros. Y además los barras, las presiones y todo lo que se genera alrededor de un plantel. Al ser el líder, me tocaba combatir esos vicios. Entonces era más el desgaste por todo eso que por jugar al fútbol. Cuando me tocaba participar ya estaba devastado por lo que pasaba durante la semana. Por eso les pido a los jugadores que se diviertan y que disfruten, porque la vida es una sola y esta carrera dura quince años. Cuando terminó no te reíste nunca y ni te diste cuenta. No disfruté nunca de un entrenamiento, ni de jugar un partido de fútbol. Divertirse implica venir a pasarla bien, pero también entrenar, ser profesional y respetar una ideología de conducta. No quiere decir que esto sea un libertinaje; hay momentos para todo. La vida a veces nos lleva a una vorágine en la que, cuando queremos acordarnos, no disfrutamos nada. ¿Sabés cuándo queremos disfrutar? Cuando de repente sentís que algo se te va y lo estás por perder. Ahí decís: ¿por qué no llamé a mi papá y lo invité a comer un asado? Tomás conciencia cuando tu papá se está yendo. Te lo cuento porque a mí también me pasa. Trasladado al fútbol, es un poco lo mismo.

Nacido en Uruguay, Alejandro Orfila vino a la Argentina a fines de los 90 para jugar en Tigre. Luego de una intensa carrera en el Ascenso, se retiró del fútbol en 2016 y debutó como DT en Comunicaciones.

-Las palabras que tuviste después del partido de los cinco minutos fueron un ejemplo para muchos. ¿Cómo hiciste para encontrar paz en un momento de tanta tensión?
-Cuando estás convencido de la formas y de la línea en la que querés caminar, no hay nada que te desborde. Voy por ese camino: ser respetuoso, profesional y tener una identidad de juego. Ser leal y no ir por el atajo todo el tiempo. Una vez escuché a Claudio Vivas decir que el que va por el atajo todo el tiempo, en algún momento se la pone. Qué razón tiene… Por eso voy por el camino más largo, que en mi carrera implica que me va a costar muchísimo progresar. Porque prevalecen y tienen más oportunidades los que van por el atajo. Es una filosofía que va más allá del fútbol: es mi forma de vivir. Hoy les comentaba a los futbolistas anécdotas de cuando yo era jugador. Eran situaciones que parecían graciosas, pero hoy las recuerdo y no me gustan. Por ejemplo terminaba el partido, me enojaba con un rival e iba a golpearle la puerta del vestuario para agarrarme a trompadas. Perdí mucho tiempo en esas cosas

-¿Cuándo te cayó la ficha?
-En Talleres de Escalada, jugando en la cancha de Liniers. Un futbolista se enojó, quería desafiarme a pelear y ahí yo dije esto no va. Prefiero irme y quedar como un cagón y no como un cachivache que se agarra a piñas. Ese fue el punto de inflexión. Un compañero del equipo me decía Pelado, vos siempre fuiste al frente. Yo le dije esto no va más, ésta es la forma de ir al frente. Ahí fue cuando realmente empecé a tomar conciencia de lo que había perdido por hacer esas cosas. No es que nací con esta idea, todos nos vamos formando y transformando, a veces -desgraciadamente- en base a los golpes.

-¿Cómo hacés para transmitirle estos ideales a tus jugadores?
-Hoy el fútbol se centra en la conducción. Si vos sos transparente y genuino en lo que estás pregonando, ellos lo ven y automáticamente se convencen. ¿Creés que cuando pasó lo de Riestra los futbolistas no tenían la sangre hirviendo? Pero estaban convencidos de que ese no era el camino a seguir. Para mí fue la mayor satisfacción. Fijate que se habló más de la conducta y del profesionalismo que de la final.

-Lograron una empatía con el pueblo futbolero pocas veces vista.
-Sin dudas. La gente se volcó hacia Comunicaciones porque lo que más les gustó fueron los valores. Porque nosotros no somos nadie, el 99 por ciento ni sabía que existíamos. Entonces eso demuestra que la sociedad está reclamando valores. Para mí, como conductor, fue el logro más importante. Y en lo futbolístico logramos buen juego, potenciamos a los jugadores, llegamos a la final y tuvimos protagonismo. El círculo cerró de una forma extraordinaria. Por eso dije que somos campeones.

-¿Cambió tu vida desde este hecho?
-Muchísimo y para bien. Tuve mucha exposición en los medios porque las imágenes recorrieron el mundo. Pasé de la nada misma a que te conozca el que va en el colectivo y el del almacén. Pero lo más importante de todo es que cambió la vida en mi casa.

-¿Cómo?
-Por la vorágine, quizás no descubrís con quién realmente vivís. Y a veces tienen que pasar este tipo de cosas para darte cuenta. Cuando terminó el partido de los cinco minutos, tenía mensajes de mis hijos y mi esposa diciéndome que estaban orgullosos de mí. Y quizás nunca me lo habían dicho, porque es difícil. Yo no sé cuántas veces le dije a mi padre que estaba orgulloso de él; cuesta un montón. A tus hijos les decís te amo cuando son chiquitos, a los 15 te empieza a costar y cuando tienen 20 ellos mismos te van corriendo. Entonces vas perdiendo esas costumbres. Desde este hecho, en mi casa somos mucho más compañeros. A veces tienen que pasar cosas para movilizarte y darte cuenta con quién elegís compartir el día a día. ¿Sabés lo que es que te valoren tus hijos y tu esposa? Y no por un logro deportivo, sino por uno humano. No tiene precio.

-Por tus reflexiones y tu apariencia física parecés un pensador o un docente. ¿Tenés formación universitaria?
-No. Cursé la primaria nada más, no pisé nunca la secundaria. Hoy mis hijos están en el colegio y no puedo sentarme con ellos para ayudarlos o corregirles las tareas. Cuando hablan de sustantivo, pluscuamperfecto o la regla de tres, no sé a qué se refieren. ¿Sabés qué feo es? El error más importante de mi vida fue no haberme dedicado a los estudios. Les digo que no hagan lo mismo que yo, porque de joven creí que iba a ser un futbolista de elite y me iba a llenar de plata. Mirá qué mentalidad tenía… Siempre les digo a mis padres que me debieron haber inculcado fehacientemente que tenía que estudiar. Es una de mis cuentas pendientes, pero sin dudas que estoy a tiempo de poder hacerlo. Me ha pasado de tener vaivenes económicos, pero le digo a mi señora que la cuota del colegio hay que pagarla siempre. Si no tenemos para comer de algún lado vamos a sacar un paquete de fideos, pero nuestros hijos no pueden faltar ni un día a la escuela.

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