Es una de las jóvenes promesas de Huracán. Luego de pasar una infancia humilde y de riesgo en Ciudadela, a los 16 años se fue a vivir solo a un departamento en Villa Urquiza. Ahora se mudó a Villa Pueyrredon. Famoso por su constante sonrisa, el volante del Globo afirma: “El fútbol es un juego, hay que disfrutarlo”.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

Todavía pasa desapercibido entre la gente, pero no será por mucho tiempo. Almorzamos con él en Cantina Bruno y, con apenas 21 años, nos sorprendió su sensatez. La paternidad fue el golpe de horno que necesitaba para madurar: tiene un hijo de un año y medio, Milo Farid, cuyo segundo nombre homenajea al hijo de Antonio Mohamed, fallecido trágicamente durante el Mundial de Alemania 2006. Su referente es Pablo Aimar y admira al Rolfi Montenegro. Le gustaría jugar en la liga española y muchos dicen que su estilo encajaría en el fútbol brasileño. “Me gusta el juego bonito”, asegura el volante creativo de Huracán, de cara a la que acaso sea su temporada consagratoria.

-¿Cuándo viniste a Villa Urquiza?
-Estaba en la quinta división de Huracán y me empezó a representar Marcelo Simonian. Vivía en Ciudadela y cuando firmé mi contrato pregunté si me podía alquilar un departamento. Me ofreció uno en el que había estado Javier Pastore, en Echeverría y Ávalos. Viví desde 2011 ahí y hace seis meses me mudé a Villa Pueyrredon.

-Un departamento con buena energía… ¿Cuándo caminás por la calle te reconocen?
-Sobre todo los hinchas de Huracán, que hay en todos lados.

-Tu representante sabe cuál es el momento ideal para que un jugador pegue el salto. ¿Qué te dijo en los últimos tiempos?
-Me dijo que renueve en Huracán para estar tranquilo y que no piense en otra cosa que en jugar, que la oportunidad ya va a llegar.

-Da la sensación de que el último paso que te falta es ser la figura del equipo, en especial ahora que ya no están ni Espinoza ni Wanchope Ábila. ¿Coincidís?
-Sí. Antes, como ellos estaban en un buen momento, casi nadie podía sobresalir. Muchas veces me llagaba la pelota y ya estaba pensando en dársela a Wancho y no en jugar como yo sé.

-¿Cómo surgió el apodo “Kaku”?
-Cuando yo era chico, un técnico me quería decir Kaká (N. de la R.: En referencia al mediocampista brasileño) pero no le salía. Entonces me dijo Kaku y quedó el apodo.

-Otra coincidencia: el máximo ídolo de Pastore es Kaká…
-A mí me gusta mucho más Pablo Aimar. Lo que pasa es que somos jugadores diferentes: yo soy enganche, tengo una posición fija. Javi juega más suelto. Cuando a él lo vendieron, yo era alcanza pelotas.

Romero Gamarra
-¿Cómo se veía al Huracán de Ángel Cappa desde el campo de juego?
-Era algo único que no se veía en el fútbol local en ese tiempo. Ahora me toca compartir cancha con Leandro Díaz y Carlos Araujo y me cuentan que en las pretemporadas Cappa los hacía jugar al fútbol todos los días. Desde el 2009 el fútbol no es el mismo. Ahora todo es fuerza y correr.

-Tus orígenes en Ciudadela fueron muy humildes. ¿Si no hubiera sido por el fútbol tu vida podría haber ido por un camino más peligroso?
-Los que venimos de un barrio así nos resulta difícil salir. Tenía muchos amigos que jugaban muy bien: hoy algunos están presos y otros dejaron de jugar. Cada uno elige su camino, nadie te obliga. En mi familia somos 11 hermanos y casi siempre estaba solo. Yo tenía 12 o 13 años y no le andaba pidiendo a mi mamá que me lleve a jugar, porque se tenía que hacer cargo de mis hermanos más chicos.

-¿Solés volver a Ciudadela?
-Siempre voy, me gusta estar con mi mamá. Tengo a mis amigos de siempre. Mi familia está cómoda y no quiere salir del barrio. Les digo de juntar plata para comprar una casa y poder irnos todos, pero es difícil porque están acostumbrados.

-No te fue sencillo mudarte a Villa Urquiza, entonces…
-Los primeros dos años era un chico, tenía 15 o 16 años y estaba solo. No tenía a nadie. A veces venía mi vieja, pero me las arreglaba solo.

-En Huracán antes los jugadores se querían ir, pero ahora que el club está más ordenado la situación parece haber cambiado. ¿Lo ves así?
-Sí. A todos nos gusta defender la camiseta. Es tu laburo, lo que te da de comer todos los días. Desde chico estoy en Huracán y siempre quise jugar ahí. Huracán me dio todo, estoy muy agradecido y quiero devolverle algo al club.

-Tu sonrisa es muy famosa. Dicen que te reís en medio de cualquier situación, aunque sea tensa. ¿Es por felicidad o a veces nerviosismo?
-Trato de disfrutar y no ponerme nervioso. El fútbol es un juego.

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