Tres vecinos de Saavedra forman parte de Expo CAD, una organización de coleccionistas de autos a escala que busca promover un hobby que se encuentra casi extinto. En los eventos se exponen vehículos en miniatura y se realizan actividades con el objetivo de pasar un momento de unión familiar. “Ver las caras de los niños cuando reconocen un autito es algo impagable”, confiesan.

Por Pablo Riggio
priggio@periodicoelbarrio.com.ar

Algunos recuerdos de la niñez se mantienen más vívidos que otros. No quiere decir que hayan tenido una trascendencia particular, sino que por algún motivo se mantuvieron presentes a lo largo del tiempo; no se quedaron en el pasado. En otras palabras, dejaron una marca. Son los tipos de recuerdos que quieren ser revividos porque despiertan algo en lo más profundo. Afortunadamente, existen personas que se encargan de hacerlos reales otra vez.
Cinco personas se conocieron por un hobby en común: los vehículos a escala. Algunos de ellos lo sienten como una pasión de niños, que revivió con el correr del tiempo; mientras que para otros es una actividad que nunca fue dejada de lado. Lo cierto es que se contactaron a través de Facebook y ahora son los organizadores de Expo CAD (Coleccionistas Argentinos de Diecast), un grupo que organiza eventos regularmente en donde sus miembros exponen autitos en miniatura de distintos materiales y tamaños y cada vez cautiva a más personas. Tres de ellos son de Saavedra y ya han realizado varias juntadas en el barrio.
Los vecinos cuentan con orgullo que el evento que realizan no sólo cautiva a los niños, sino que parece despertar -o revivir- la pasión de los más grandes, quienes se acercan con la excusa de acompañar a sus hijos pero se terminan sumando al grupo. “Es un club globalizado”, explica Mauricio Dotta, uno de los organizadores, a El Barrio. Ariel Moure y Leonardo Altamirano, otros dos vecinos y organizadores de CAD, asienten.

-¿Cómo nació este grupo?
Mauricio: Se creó hace un año y medio. Somos un grupo de amigos que nos conocimos mediante otros grupos de autos de colección y nos empezamos a juntar por este hobby. A Ariel lo conocía porque vi la vitrina con vehículos a escala que tenía en el lubricentro (lugar donde se llevó a cabo esta entrevista) y empezamos a pegar onda.
Ariel: Empezamos a hablar en una página de Facebook de autos a escala y algunos de nosotros decidimos abrirnos y hacer nuestra propia página. Expo CAD ahora tiene más de 3.100 miembros. Todos los que estamos en el grupo amamos el hobby de los autos a escala.
Mauricio: También hay trenes a escalas más pequeñas. Hay miembros que tienen Autos Slot, más conocidos como los Scalextric, y maquetas para armar, los que antiguamente se conocían como “maquetistas”. Las arman, las pintan, las decoran y las exponen.
Ariel: Además de los cinco que organizamos el grupo, hay gente que nos ayuda y nos da una mano para armar todo. Hacemos una exposición cada tres meses aproximadamente. Algunas son temáticas, otras son generales y a veces hacemos sólo a nivel de ventas.

-¿Cuál es su objetivo?
Ariel: Promover el coleccionismo, juntarnos a charlar.
Mauricio: Muchos de nuestros amigos son de este hobby, hace rato que nos juntamos a comer asado, nos reunimos por los cumpleaños. La verdad es que pudimos nuclear a los coleccionistas de Buenos Aires y otras provincias. Hasta hay gente de Portugal, España y Estados Unidos que está en el grupo y postea diariamente sus autos. Hay una unión muy importante.

-¿Es como un club del siglo XXI?
Mauricio: Es un club globalizado, el Facebook no tiene límites. La gente te pregunta dónde puede anotar a sus hijos para los eventos, porque tienen los famosos Hot Wheels. Gracias a Dios nos está yendo muy bien porque a las exposiciones vienen muchas personas, se llena de familias.
Ariel: Muchos entran por sus hijos, pero se terminan enganchando ellos y los hijos se dedican a otra cosa. Es lindo, estamos en otros tiempos y lo único que tenemos de otras épocas son los autitos, cuando no existía nada electrónico. Somos un grupo familiar.

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En las exposiciones se vive un clima amigable, con padres y niños jugando. Los integrantes del grupo exponen sus autos, otros los venden. También hay carreras de coches con gravedad, como los que muchos han tenido alguna vez. Hay filetes artísticos, a veces se corta la calle y se muestran autos antiguos, a escala real. Asimismo, se juntan alimentos o materiales para ayudar a los más necesitados: en el último evento se llevaron juguetes para el Día del Niño.
Para ingresar a los eventos de Expo CAD, que fue declarado de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad en una exposición realizada el año pasado en el Club Villa Cerini de Saavedra, por lo general hay que pagar un bono contribución de 15 o 20 pesos que se destina al alquiler del lugar. “Todo lo hacemos a pulmón”, aseguran los vecinos, quienes suman más de 5.000 autitos entre los tres y confiesan que ponen dinero de su bolsillo para realizar esta actividad. Siempre se lleva a cabo en lugares techados, que cuentan con baños y buffet. Para conocer las novedades, hay que buscar “Expo CAD” en Facebook.

-¿Recuerdan su primer contacto con los autos coleccionables?
Ariel: Me acuerdo que había una casa de hobbies y en la vidriera había un Porsche 928 con control remoto. Yo pasaba y me quedaba mirándolo… Un día mi mamá me fue a buscar al colegio y cuando llego a casa, debajo del sillón, estaba el Porsche. Así arranqué de chico, nos tirábamos en el patio a jugar con los autos. Es algo que yo les inculco a mis hijos pero no hay caso parece: en parte fueron reemplazados por los videojuegos. De todas formas, cuando vienen a las expo se quedan jugando con los otros chicos y se divierten mucho.
Mauricio: De mi primer autito no me acuerdo, pero sí de una anécdota de mi viejo. Él había ahorrado moneda por moneda para comprarme un autito. Me dio la plata en un sobre y fuimos a una juguetería en Saavedra que no existe más: me compró un Majorette amarillo, que lo sigo viendo en las exposiciones y me trae recuerdos. Este hobby se trata de eso: de recordar la infancia. Ver las caras de los chicos cuando ven un auto y lo reconocen es algo impagable.
Leonardo: Yo me acuerdo que con mi mamá íbamos cada 15 días a un kiosco cerca de casa y me compraba los autitos Muky, que estaban en ese momento: yo esperaba ese día para agregar uno más a la colección. Hoy en día encontrás colecciones que tenías de chico y hay gente que los conserva inmaculados. Encontrarse con eso está muy bueno, trae muchos recuerdos.

-¿Hay quejas en la familia por este hobby?
Ariel: Las parejas no se quejan, saben que es nuestra pasión.
Mauricio: La que me alienta a que siga coleccionando es mi señora.
Leo: La que tuvo la idea de que empiece a coleccionar fue ella. No tiene problemas y yo sigo sumando a mi colección.

Amigos, compañeros de hobby y vecinos, los tres sienten amor por el barrio. Sus sentimientos son tan grandes que eligen quedarse en Saavedra hasta el final de sus días, a pesar de haber sufrido la inundación de 2013, que amenazó con llevarse sus autitos. “A mí me llegó hasta el primer estante donde tenía mi colección. Por suerte pude salvarlos, pero cuando llueve de noche no dormís”, cuenta Ariel. Pero el corazón siempre es más fuerte: “De Saavedra no me saca nadie”.

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