En esta ocasión repasaremos los incentivos que la empresa líder en buscadores de Internet, Google, hizo en busca de propuestas de valor social, tecnológico y humano.

Quizá no se divulguen demasiado, pero sin embargo son numerosos los concursos organizados en el mundo buscando ideas que cambien el mundo, que modifiquen la sociedad. Más que a los certámenes en sí, pasaremos revista a los proyectos ganadores de algunos de ellos para intuir por dónde pasan las preocupaciones actuales de mejora de nuestra sociedad.
En esta ocasión repasaremos los premios que la empresa líder en buscadores de Internet, Google, hizo en busca de propuestas de valor social, tecnológico y humano.

Los cinco retos
Expertos de Google rastrearon organizaciones en búsqueda de soluciones para cinco retos internacionales: poner contenido educativo en Internet de forma gratuita, mejorar la educación, aumentar la transparencia del gobierno, innovar en transporte público y ofrecer una educación de calidad a los estudiantes africanos. Luego de una deliberación, y una etapa de votaciones online del público en 2014 ideas seleccionadas, entre 154.000 presentadas desde más de 170 países, las cinco ganadoras fueron:
En primer lugar, la Khan Academy, una organización educativa sin fines de lucro que ofrece educación gratuita en cualquier parte del mundo a través de una biblioteca online que incluye más de 1.600 vídeos educativos. Ellos mismos se presentan así:
“Lo que empezó con un solo hombre ayudando a sus sobrinos, ha crecido a una organización de 80 personas. Somos un equipo diverso, reunido para trabajar en una misión audaz: proporcionar una educación gratuita de clase mundial para cualquier persona en cualquier lugar. Somos desarrolladores, maestros, diseñadores, estrategas, científicos y especialistas en contenido que creemos apasionadamente en inspirar al mundo a aprender. Unas pocas grandes personas pueden hacer una gran diferencia”. Google destinó dos millones de dólares para respaldar la creación de más cursos y para que Khan Academy pueda traducir su biblioteca principal a los idiomas más hablados del mundo.

Los otros ganadores
El segundo seleccionado para los premios entregados en febrero de 2015, fue First, también una organización sin fines de lucro centrada en la educación científica y matemática. Su misión consiste en inspirar a los jóvenes para que sean líderes en ciencia y tecnología, permitiéndoles trabajar con científicos e ingenieros profesionales.
Public.Resource.Org, que ofrece acceso online a documentos públicos del Gobierno de Estados Unidos, es el tercer organismo beneficiado por Google.
El cuarto se trata de Shweeb, un concepto para el transporte urbano de pasajeros y de corta a media distancia que utiliza vehículos de propulsión humana por monorriel. Google ha puesto sobre la mesa un millón de dólares para tareas de investigación y desarrollo que permitan probar la tecnología de Shweeb en un entorno urbano. Se trata de un sistema de un carril del cual pende una cápsula cerrada donde la persona se recuesta y avanza rápidamente utilizando unos pedales.
Por último, estos premios de Google destinaron dos millones de dólares para financiar la apertura de centros adicionales del Instituto Africano de Ciencias Matemáticas (AIMS por sus siglas en inglés), un centro de educación e investigación en Ciencias y Matemáticas de Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

El caso AIMS
El físico teórico sudafricano Neil Turok fue el creador del AIMS. En su libro El Universo está dentro de nosotros, cuenta en detalle este proceso. “Con el estímulo de mis padres, mis hermanos y yo empleamos una pequeña herencia familiar para comprar un hotel fuera de uso y abandonado. Se trata de un elegante edificio de ochenta habitaciones, de la década de 1920, situado en un suburbio litoral de Ciudad del Cabo. Después, con la ayuda de mis colegas de Cambridge, formamos una asociación que comprendía las universidades de Cambridge y Oxford en Gran Bretaña, la de Orsay en Francia y las tres principales universidades de Ciudad del Cabo. Reclutamos a un físico nuclear sudafricano, el profesor Fritz Hahne, como primer director del instituto. Persuadí a muchos de mis colegas para que enseñaran durante tres semanas cada uno y anunciamos el programa por toda África enviando mensajes electrónicos a contactos académicos y enviando carteles a las universidades. En 2013 abrimos AIMS y recibimos veintiocho estudiantes de diez países distintos”, relata Neil Turok sobre la creación de ese enorme proyecto que fue creciendo año a año.

Familia pobre, gran científico
Entre los ejemplos que Turok elige contar en su libro, expone el de Yves, un joven del centro de Camerún de una familia campesina con nueve hijos. “Sus padres sólo se podían permitir enviar a uno de ellos a la universidad. Yves fue el afortunado… Después de graduarse en AIMS, realizó un doctorado en matemáticas puras”. Más tarde ganaría el premio a la mejor presentación en el congreso anual de la Sociedad de Matemáticas de Sudáfrica. Una emoción que le hace expresar a Neil: “¡Qué gran logro, y qué poderoso símbolo que alguien que procede de una familia pobre de una aldea africana pueda convertirse en un joven científico aventajado!”.
Y como tantos otros visionarios, Turok destaca la importancia de la formación científica en un país y, en este caso, de un continente: “Debe concederse la mayor de las prioridades a la formación de científicos, matemáticos, ingenieros, médicos, tecnólogos y profesores africanos… Hemos de ver a África como lo que es: la mayor reserva del mundo, y la menos explotada, de talento científico”.
El Instituto Africano de Ciencias Matemáticas ya cuenta con seis sedes: Sudáfrica, Senegal, Ghana, Camerún, Tanzania y Ruanda. Tiene merecido los dos millones de dólares de premio de Google.
Los patrocinadores de este concurso de ideas para cambiar el mundo así explican la esencia de su búsqueda: “No sabemos qué ideas podrían ayudar al mayor número de personas. La premisa de este proyecto es que puede que tú sí lo sepas”.

El mito de la falta de voluntad
Hablando de los alumnos que asisten al Instituto Africano de Ciencias Matemáticas, Neil Turok nos cuenta que en los primeros nueve años de existencia se graduaron 450 estudiantes de treinta y un países africanos diferentes, el 30 por ciento de ellos mujeres (dato de su libro de 2002, la información actualizada de la página de Internet habla ya de 528 graduados de 34 países). La mayoría procede de entornos con dificultades y casi todos han seguido carreras de éxito en la investigación, la academia, la empresa, la industria y el gobierno.
Esto desmitifica la creencia de que la inteligencia tiene que ver con otra cosa que no sea dar oportunidades a las personas. En palabras del propio físico teórico, que tiene en su historial haber trabajado con Stephen Hawking: “Su éxito (el de AIMS) transmite un potente mensaje de esperanza que socava el prejuicio e inspira a otros muchos. ¿Qué otra inversión que fuera más rentable se podría hacer en el futuro de un continente?”.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2017/01/AIMS-graduates-2-1-150x150.jpg