Está ubicado en la Plaza Echeverría, pleno Villa Urquiza, pero pasa desaparecido para muchos vecinos de la zona. Se trata de un centro de jubilados integrado por 80 socios, que quieren desterrar la idea de que es un “lugar para viejos” y nos cuentan las diversas actividades recreativas que realizan, como salidas al cine y viajes al interior.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Estamos en un lugar que, podría decirse, resulta invisible para muchos vecinos de Villa Urquiza. Es el Centro de Jubilados CaBoPe, que se encuentra ubicado dentro de la Plaza Echeverría. Pocos saben que en esta estructura pintada de verde -y camuflada por jardines colgantes en sus laterales- funciona un centro destinado a la tercera edad, con un pasado abundante en historias y un presente lleno de actividades.
La institución está conformada por 80 socios activos, la mayoría vecinos del barrio, y es presidida por Enrique Martínez, junto a los miembros de Comisión Directiva Liliana Adamo, Graciela Noviello, Raquel Ibáñez y Calos Donadio. Una soleada tarde de agosto nos recibieron con amabilidad para contarnos de qué se trata el lugar y qué actividades realizan. “Queremos que nos conozcan más”, dicen.

-¿Por qué se llama CaBoPe? ¿Cómo y cuándo surgió?
-La sigla significa “Cartas, Bochas -antes habían dos canchas-, Plaza Echeverría”. El centro no tiene una fecha de fundación exacta. El origen se remonta a los primeros años de la década del 70, cuando esta pequeña estructura fue cedida por el Gobierno de la Ciudad. En un primer momento lo que se hacía específicamente era jugar a las bochas y a las cartas, pero después se fueron construyendo y anexando salas, bajo la gestión del ex intendente Facundo Suárez Lastra. Luego llegó la norma que imposibilitaba construir en las plazas y no se pudo agrandar más la estructura. No es una superficie grande, pero es más espaciosa de lo que parece de afuera.

El centro de jubilados CaBoPe funciona en la Plaza Echeverría desde los años 70.

-Es paradójico que, pese a estar ubicado en un sitio emblemático del barrio, muchos vecinos no saben lo que aquí funciona.
-Claro. La gente piensa que es una dependencia de la plaza donde se guardan herramientas. O los que sí saben que es un centro de jubilados creen que somos todos viejos. Queremos desterrar esa idea y que se sume gente más joven. Nosotros pertenecemos a una camada nueva de socios que empezamos a venir en el 2014 y tenemos entre 60 y 70 años. Este es un centro de jubilados atípico, por la cantidad de socios que hay y por las salidas y viajes que organizamos nosotros mismos.

-¿Cuáles son?
-Folclore, artesanías, juegos de mesa, taller de la memoria, teatro y canto (que hacemos los miércoles y nos divertimos horrores), entre otras. Después hay muchas actividades que organizamos por fuera del centro, como festejos de cumpleaños, salidas al teatro y cine (vamos una vez por semana), excursiones a sitios históricos de la Ciudad y viajes por el interior del país, como Salta y Tucumán. También tenemos viajes gratuitos que nos ofrece el Gobierno de la Ciudad. Hay muchos socios que no vienen seguido pero se enganchan en las salidas. Eso está muy bueno también.

El taller de la memoria, una de las actividades que se organizan en CaBoPe.

¿Cómo es el proceso de inscripción al centro?
-Hay que acercarse y llenar un formulario, con el requisito básico de tener más de 60 años y estar jubilado. La cuota societaria es trimestral y tiene un valor de 200 pesos. Nosotros intentamos apuntar al segmento de los adultos mayores jóvenes, para bajar el promedio de edad y hacer una integración generacional.

-¿Qué días están abiertos?
-Todos, de 14.30 a 20 aproximadamente. Salvo que organicemos un asado en nuestra parrilla y nos quedemos hasta tarde. Ahora estamos haciendo refacciones gracias a las autoridades de Parques y Jardines, del Ministerio de Espacio Público, y el año pasado la Comuna 12 nos ayudó a cambiar todas las ventanas. Tenemos que agradecerle mucho a su presidente Jorge Roca, a los comuneros Teresa Valdez y Marcelo Costantino y a su hermano Sergio Costantino, secretario de Integración Social para Personas Mayores.

Los hombres de la casa se entretienen jugando a las cartas.

-¿Cómo invitarían a quienes están leyendo esta nota para que se animen y se acerquen?
-Hay personas que se jubilan y continúan con una actividad remunerativa que les permite tener activo su tiempo, pero hay otras que no y se les produce un vacío grande porque, de la noche a la mañana, no tienen que cumplir un horario ni despertarse temprano y sus hijos ya están grandes. A ellos les decimos que acá encontrarán un espacio de contención y pertenencia donde se van a sentir cómodos y divertir mucho.

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