En los últimos meses se colocaron algunas sobre Manuela Pedraza pero en la Comuna 12, principalmente en Villa Urquiza y Coghlan, hay un importante déficit. Estos grandes cestos son necesarios para separar los residuos que pueden ser reutilizados. Un paliativo son los centros verdes instalados en algunas plazas de la zona.

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra
YouTube: Fiscal de las Calles

Aunque creamos que no tienen valor, los desperdicios que generamos a diario son útiles si se los trata, selecciona y separa. Hasta se pueden generar energías alternativas con ellos. Hay distintos tipos de residuos: los orgánicos, como por ejemplo los restos de alimentos (grasas, huesos de pollo o carne, cáscaras de hortalizas, frutas y vegetales), y los inorgánicos, como es el caso de los plásticos, papeles, vidrios y cartones.
Los grandes generadores de estos desechos son los supermercados e industrias, quienes contratan a empresas especiales para que los retiren desde sus establecimientos en camiones. En la vía pública realizan esta tarea los camiones recolectores, los recuperadores urbanos agrupados en cooperativas y también trabajadores informales que trasladan la basura en carritos.
Afortunadamente, desde hace un tiempo se insiste en la separación y selección de residuos a través de campañas gubernamentales y publicitarias. Cabe recordar que las bolsas, plásticos y botellas no ecológicos tardan más de 30 años en transformarse en sustancias que la naturaleza pueda asimilar.

Pilas y baterías en desuso
Un tema muy delicado es el de las pilas, baterías, cargadores y otros accesorios de dispositivos móviles que, al momento de desecharlos, todavía no existe la forma de reciclarlos correctamente para que no contaminen el medioambiente. Todo lo tecnológico tendría que ser elaborado de manera que pueda ser procesado y triturado apenas se lo desecha, para que luego la materia prima sea reutilizada para la elaboración de nueva tecnología.
Aunque creamos que la basura una vez que es desechada en los contenedores va directamente al relleno sanitario, esto no es así. Previamente, la carga es inspeccionada, procesada y seleccionada en las plantas de la CEAMSE, pasando por cintas de caucho con controles visuales, táctiles y de rayos X. Recién ahí va a los grandes camiones verdes que la transportan a los rellenos sanitarios. Es por esto que, lamentablemente, hasta se han descubierto y resuelto asesinatos por cuerpos encontrados dentro de los contenedores. Y vaya uno a saber las otras cosas que se hallan y nunca salen a la luz.

Residuos áridos y restos de poda
Obsoletas heladeras, colchones, aparatos de cocina, termotanques pinchados, muebles de cocina podridos, vanitorys y viejos televisores son residuos que también pueden generar un valor agregado si se los trata como corresponde.
Eso sí, cuestan más retirarlos y acarrearlos por sus grandes dimensiones, pero llamando al 147 se puede programar con tiempo su retiro. Escombros, aberturas y carpinterías oxidadas de chapa también tienen su mercado de recuperación. Por otro lado, los áridos son los restos de escombros que producen las construcciones y refacciones y que luego son trasladados a plantas municipales ubicadas en el sur de la ciudad. Allí son triturados y transformados en pequeñas piedras, algunas de las cuales son vendidas para el relleno de contrapisos y losas. Las ramas pequeñas, cuando se realiza la poda, también son trituradas en camiones especiales y transformadas en aserrín.


Chatarras olvidadas
Otros grandes residuos -y por cierto muy contaminantes- lo conforman los autos destartalados, incendiados o chocados que son abandonados en la vía pública. Sobre esta problemática, en nuestra Comuna 12 se avanzó bastante en el retiro de vehículos gracias a la gran cantidad de denuncias que efectúan los vecinos a través de la Línea 147, enviando sus quejas a esta sección y también mediante las cuentas de Twitter y YouTube de El Fiscal de las Calles.
Sólo a modo de ejemplo, a fines de febrero se retiró una pick-up abandonada y muy mal estacionada sobre la senda peatonal en la esquina de Juramento y Pacheco. Los vecinos no podían creer cuando apareció la grúa para llevarse esta chatarra histórica de Villa Urquiza, que desde hace más de cinco años se podía apreciar en las imágenes del Google Street View. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer, por eso es importante seguir denunciando a los vehículos abandonados.

¿Y las campanas verdes?
Hay una película clásica de humor, de la década del 80, llamada ¿Y dónde está el piloto?, que seguro muchos de nuestros lectores recordarán de su época adolescente. Emulando ese film, como vecinos de esta comuna nos preguntamos: ¿Y dónde están las campanas verdes, tan necesarias para separar residuos reciclables? En los barrios de Villa Urquiza y Coghlan se colocaron muy pocas, por ejemplo en la calle Manuela Pedraza en su cruce con Mariano Acha. No se sabe cuándo el Gobierno de la Ciudad instalará más de estos cestos.
Todo el proceso de separación doméstica de residuos orgánicos y reciclables pierde sentido al no existir un lugar donde depositarlos en forma diferenciada. A pesar de que en muchas plazas de la zona se instalaron centros verdes donde los vecinos puedan tirar sus residuos, no todos -en especial los adultos mayores- tienen el tiempo y la capacidad física para acercarse hasta esos puntos.
Dentro de la ciudad existen dos tipos de centros verdes: aquellos que son atendidos por personal del Gobierno porteño y los que tienen forma de container con agujeros en su frente, donde se pueden depositar los materiales descartables.


El problema de los primeros, que cuentan con horario de atención, es que los vecinos dejan tiradas las bolsas de basura a pesar de que ya están fuera de servicio. Así, esos sitios se transforman en grandes depósitos de basura a cielo abierto, hasta que al día siguiente son ordenados y puestos en condiciones.
Los que son del tipo container, con sus orificios para dejar vidrios, papeles, metales y cartón, por momentos colapsan ya que no alcanzan para recibir dentro de ellos todo lo que el vecino introduce. A veces quedan residuos colgando o en los alrededores, lo que transmite una imagen de suciedad y abandono. Por eso es importante que los vecinos respeten los horarios de atención y la capacidad de los cestos.

Contenedores invasores
Tener en la puerta del domicilio un contenedor no es agradable, ya que esto genera ruidos y olores nauseabundos a cualquier hora del día. Si el vecino no tiene otra opción que convivir con ellos sería importante que, por lo menos, sean colocados en lugares donde no haya ventanas ni puertas de acceso a las viviendas particulares. Esto contribuiría un poco a que los vecinos frentistas no sean rehenes de un sistema de recolección en vías de ser eficiente, pero que genera complicaciones en el diario vivir.

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