Luego de ceder su participación societaria en el primer autoservicio de Saavedra a un familiar, Cándido González emprendió su negocio de bienes raíces. Se trata de la inmobiliaria Demet, de Crisólogo Larralde y Holmberg, una referencia ineludible a la hora de comprar viviendas en la zona. Testigo “privilegiado” del desastre de la ex AU3, hoy celebra la recuperación de la traza.

A mediados de la década del setenta, Cándido Demetrio González fue socio del primer autoservicio que conoció Saavedra. A pesar del buen rédito que el negocio brindaba, en los inicios de los años ochenta decidió que era hora de emprender un negocio propio y optó por fundar una inmobiliaria.
Luego de realizar los estudios pertinentes, consiguió su objetivo: en la esquina de Holmberg y Crisólogo Larralde abrió Demet. Corrían los primeros meses de 1981 y todavía el barrio no había sido tajeado por el proyecto de la ex AU3. “Soy de Saavedra de toda la vida y me pareció interesante evolucionar en el lugar en donde te conoce una cantidad importante de gente -cuenta Cándido-. Yo tenía un autoservicio que, junto a El Hogar Obrero, fue el primero de la zona”.

 Esa herida absurda
Durante esos primeros tiempos al frente de Demet, Saavedra era una zona muy baja, con pocas líneas de colectivos, y la gente tenía una vida tranquila. Según Cándido, todo cambió a partir de la llegada del brigadier Osvaldo Cacciatore a la intendencia de Buenos Aires con el fallido proyecto de la ciudad atravesada por autopistas, que tantos perjuicios le trajo al barrio.

-¿Cuál fue el impacto que provocó el proyecto de la ex AU3?
-Yo vi toda la debacle de Saavedra. Impactó negativamente en el negocio inmobiliario, porque no se hizo nada de lo que estaba proyectado. Quedó mucha gente malherida y una franja que pasó a ser tierra de nadie, porque no había ninguna definición. No se sabía si se iba a hacer una autopista o se iba a lotear. Se barajaron una serie de alternativas y nada prosperó.

-¿Cuándo se produjo el resurgimiento del barrio?
-Cuando se definió la derogación de la autopista, el barrio se quitó su Espada de Damocles. La franja comprendida entre Congreso y Los Incas fue la más castigada. Estaban las casas usurpadas, hasta que se acordó el desalojo y se pudieron realizar los emprendimientos actuales. Los constructores realizaron viviendas con la modalidad de dúplex, se reciclaron viejas propiedades y eso le dio otro auge al barrio. Los viejos vecinos saben lo que padecieron por la indefinición de tantos años.

Una empresa familiar
Profesional de larga trayectoria, idoneidad y experiencia en el mercado inmobiliario, Cándido Demetrio González analiza la actualidad de la actividad: “Hoy el mercado está queriendo repuntar, pero está lejos de lo que se había prometido -afirma el titular de Demet-. La gente está viendo lo que va a pasar: hay más operaciones, pero lejos de lo ideal. Por suerte las líneas de créditos de los bancos Nación y Ciudad están haciendo un aporte para que el mercado se pueda mover. Si no hay créditos, no hay mercado”.
A pesar de los vaivenes del negocio, Cándido no pierde el entusiasmo y mantiene su pasión como hace casi cuatro décadas: “Demet es una empresa familiar, lo que facilitó que nos pudiéramos mantener. Siempre me gustó ver el crecimiento de la ciudad, las propiedades, tomar un pedazo de tierra y dejar algo que perdure. Mi objetivo es hacer un buen producto, que es lo que te da el reconocimiento. Si se mantiene una línea de trabajo y de conducta, uno es artífice de lo que le va a ocurrir”.

Datos útiles
Inmobiliaria Demet
Av. Crisólogo Larralde 4301
Tel.: 4541-5918
www.demetpropiedades.com

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