Fundada por un inmigrante italiano, originalmente era un bar de paso para los trabajadores de fábricas de Villa Urquiza y sus alrededores. Con el correr de los años se convirtió en una referencia gastronómica que congrega a vecinos y famosos. En Rivera y Bucarelli hablamos con Pablo Bruno, dueño del local y nieto del fundador. “Cada cliente es parte de la familia”, asegura.

En una época en donde las calles eran de tierra y Villa Urquiza se asemejaba a un descampado, un inmigrante italiano tuvo la idea de crear un bar de paso para alimentar a los trabajadores de las fábricas de la zona. Ese hombre fue Pedro Pablo Bruno, quien en 1957 compró un local en Ceretti y Cullen -considerado la primera pulpería del barrio- e instaló la Cantina Bruno (“bodega negra u oscura”, en italiano). El restorán diariamente convocaba a los empleados de la cigarrería Avanti, Simplex, Algodonera Urquiza y algunas industrias de San Martín, que contribuyeron decisivamente en la expansión y desarrollo de la zona.
Años después, la cantina se mudó a su ubicación actual, la esquina de Rivera y Bucarelli, siempre conservando la impronta que marcaron Pedro Bruno y su esposa, Ángela Guerra. Ranas, caracoles, rabas, calamaretis y cintas negras amasadas con tinta de calamar son algunos de los platos que engalanan una carta típicamente tana. “Cantina Bruno nació dándole de comer a la clase obrera y fue aggiornándose a medida que el barrio se desarrolló”, cuenta Pablo Bruno, administrador del local y nieto del fundador. Criado en Ceretti y Rivera, donde vivía su abuelo, comenzó a trabajar en el restorán pasados los 20 años. Hoy lo acompañan su madre Rosa Bruno, su familia y sus colaboradores. También está el recuerdo imborrable de su papá, Juan.
“Cada cliente es considerado parte de la familia Bruno; ésta es nuestra casa. Somos la primera y única cantina del barrio. En Buenos Aires hay muy pocas que estén atendidas por una familia. Seremos seis o siete -asegura Bruno mientras toma un café que le preparó Vicente, histórico mozo del local-. La cantina ha hecho que crezca Villa Urquiza. Siempre fuimos los primeros en traer algo nuevo al barrio. Hay mucha gente que la primera vez en su vida que comió ranas o caracoles fue acá”.
Además de los fieles vecinos de Villa Urquiza, en Rivera y Bucarelli es usual ver a personalidades del espectáculo, el deporte y la política. Carlos Bianchi, Marcelo Gallardo, Ricardo Caruso Lombardi, Mariano Iudica, Santiago Bal, Amadeo Carrizo y Daniel Bertoni son algunos de los habitués de la cantina. “El primer objetivo es el cliente, sea famoso o no. A todos se los trata por igual -aclara Bruno-. Nunca cambiamos la calidad de los productos, la forma de atender a los clientes ni la pasión. Nuestra meta es seguir con la mística”.

-El 6 de julio están festejando 60 años. ¿Cuál es la primera reflexión que te nace?
-Agradecerle al barrio, que acogió a mis abuelos. Cantina Bruno creció a la par de Villa Urquiza. Mi abuelo vino a este barrio porque tuvo la visión de que iba a evolucionar.

-¿Te gustaría que tus hijos continúen con el proyecto familiar?
-Eso se verá. Lo importante es que sean felices y lo hagan con mucho amor y respeto, como una filosofía de vida.

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