Vive en La Paternal, pero frecuenta nuestros barrios. Lleva a su hijo mayor a un colegio público de Villa Pueyrredón y además le encanta hacer deporte en Agronomía y Saavedra. Con 25 años de trayectoria en los medios, recuerda sus inicios en la TV de la mano de Juan Castro, se declara feminista y apoya la despenalización del aborto.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

-En tus inicios en la televisión hablabas de sexo, un tema por entonces tabú que hoy está más naturalizado. ¿A qué se debió ese cambio de mentalidad?
-Cuando empecé en los medios no existía el matrimonio igualitario, la unión civil ni la adopción gay. Con los trans no había código de convivencia y estaban estigmatizados por la prostitución. Hoy se casan, adoptan y están en la tele, algo que era impensable. La cosas cambiaron mucho y hoy hablar de qué es un travesti es lo más antiguo del mundo. Me parece que hubo una evolución. Se blanqueó algo que existe y creo que colaboré mucho en eso. Hablar de las cosas como son es salud.

-En ese proceso de apertura también tuvo mucho que ver Juan Castro, tu compañero en Zoo y Kaos. ¿Cómo lo recordás?
-Fue mi íntimo amigo. Trabajando con él conocí a mis amigos y a mi marido. Más allá de que estudié periodismo, fue la persona que me enseñó el oficio y me marcó la vida. Lo extraño horrores a él y a la televisión de ese momento, donde de repente la gente empezó a querer enterarse de lo que pasaba después de la crisis de 2001. Había una empatía social llevada de la mano de Juan, un tipo que entraba en cualquier lugar y se movía con la misma comodidad. Podía estar en el avión presidencial o con la gente más pobre tomando un vaso de agua. Era un líbero en temas periodísticos. En ese momento la televisión estaba dirigida a los jóvenes y era como un gran laboratorio donde se podía inventar. Hoy ya es para la gente grande.

-¿Qué opinás de que el feminismo haya copado la TV y los medios en general?
-Me parece que es necesario. No sé si todo lo que pasa me gusta o si me representa cómo se plantea. Creo que a todas nos une el deseo de una igualdad de derechos en todos los terrenos. Más que cosas que me molesten del feminismo, me molestan los hombres que se hacen los feministas. Ahora los más machistas son los más feministas y plantean debates en sus programas. No sé si me molesta más eso o que las feministas les hagan el juego y vayan ahí a hablar. Eso me indigna un poco.

-¿Te considerás feminista?
-Sí, y he hecho hijos feministas además. Lo he sido sin tener el rótulo y hoy lo defiendo en los medios. Comparto el discurso, los intereses y las inquietudes. No es algo que sólo pienso o milito, sino que forma parte de mi vida cotidiana. En las tareas de mi casa se pone el hombro 50 y 50.

-¿Cuál es tu postura sobre la despenalización del aborto?
-A favor, totalmente. Nunca tuve que abortar -creo que nunca hubiera dudado en hacerlo- pero la discusión no tiene que ver con que si te gusta o no, si te parece bien o si lo harías: es una cuestión de salud pública. Lo que se trata de ver es qué hace el Estado con las mujeres que se mueren porque no es legal el aborto.

-¿Ves factible la sanción de la ley?
-Ojalá me equivoque, pero no creo. El debate me parece que está buenísimo y en algún momento va a suceder, pero dudo que los senadores la aprueben.

-Hablemos un poco de tu vida barrial. ¿Dónde te criaste?
-Toda mi vida viví por Belgrano y hace 12 años, poco después de que naciera mi primer hijo (Benjamín, hoy de 13), me mudé. Vivo en Paternal pero me la paso en Agronomía. Amo ese barrio y además entreno ahí por la mañana: voy a correr y a andar en bicicleta.

-También tenés vínculo con Villa Pueyrredón: un hijo tuyo cursa en una escuela del barrio.
-Sí, en el Agustín Tosco, un colegio público con especialización en Ciencias Sociales. Benja es muy lector y, como a mi marido, le interesa mucho la historia y la política. Es el mejor lugar posible para él y además estoy feliz de que esté en un barrio aledaño.

-¿Fue una decisión o una casualidad anotarlo en un colegio estatal?
-Fue una decisión política de la familia. En la primaria fue a escuela privada pero nos parecía bien que, como parte de la formación de la vida, en la secundaria se integrara a la diversidad. Empezó este año y está feliz porque encontró un grupo afín, compañeros que hablan el mismo idioma y tienen inquietudes similares. Para el más chiquito, Bruno, también estamos evaluando la escuela pública a partir del año que viene.

-¿Cómo evaluás la educación pública?
-Es como todo. Hay escuelas privadas que son una porquería, que sólo están para que los chicos aprueben, y otras con un nivel de excelencia, como también hay en la educación pública. A mí me importa que formen seres humanos, no lo curricular. Me preocupa que conozca el mundo y se interese por él.

-Ahora que frecuentás nuestros barrios, ¿te gustaría mudarte alguna vez?
-Villa Pueyrredon es un barrio que me encantó siempre y que además ahora conozco como la palma de mi mano porque pedaleo y lo atravieso para llegar al Parque Saavedra. Podría vivir en cualquiera de esos barrios porque me parecen hermosos. Cuando salí de Belgrano descubrí el mundo barrial y hoy es algo que no cambio.

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