Nota publicada en la edición Nº 93 de El Barrio, diciembre de 2006.

El barrio está convulsionado. Calles cortadas, mucho bullicio por las máquinas funcionando a pleno, el tránsito esquivando cortes en la intersección de Triunvirato y Monroe. Así es como el subte, ya con un 47 por ciento concluido, empezó a modificar el corazón de un barrio acostumbrado a otro ritmo de vida. Sí, la prolongación de la Línea B de subterráneos hasta Villa Urquiza -uno de los acontecimientos más extraordinarios en la vida del barrio, casi comparable con la llegada del ferrocarril a fines del siglo diecinueve- cumple este mes dos años desde el inicio de la segunda etapa de los trabajos de extensión.
Es cierto que hoy los vecinos tienen la opción de tomar este medio de transporte con relativa comodidad, ya que la cabecera actual se sitúa en Avenida de los Incas y Triunvirato, pero nadie podrá negar las ventajas que -en términos de comodidad- representa acceder a este servicio desde un ingreso ubicado a pocas cuadras de cualquier domicilio. La ampliación de este ramal incluye la creación de dos nuevas estaciones: Echeverría y Villa Urquiza, esta última en el cruce de Triunvirato y Monroe aunque también con entradas por Franklin Roosevelt. A fines de 2008 vamos a poder viajar al Centro en apenas ¡25 minutos!

El especialista
Para conocer el estado de los trabajos nos entrevistamos con el ingeniero Juan Sayús (45), director de Obra de la prolongación de la Línea B. Nos espera en las oficinas que Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) instaló en el barrio para una supervisión directa del proyecto. Sostiene que el desarrollo de la obra marcha dentro de los plazos previstos y calcula que a fines de 2008 el subte entrará en servicio. “Falta lo que se llama cola de maniobras, es decir los metros posteriores a la finalización de la estación, que se utilizan para cochera, y la subestación generadora de electricidad, que es la que va a distribuir la energía de tracción, obras que son indispensables para el funcionamiento del servicio”, explica el ingeniero. Sayús empezó en 1990 con los trabajos en la Línea D, Estación Carranza, y después estuvo en la Estación Olleros, José Hernández, Juramento, Congreso de Tucumán, Tronador y Los Incas. Ahora va por su octava y novena estación, Echeverría y Villa Urquiza.
Se considera al 19 de noviembre de 2004 como el día cero de esta obra civil, cuyo contratista es Benito Roggio e hijos. Se calcula que la inversión prevista ronda los 125 millones de pesos y facilita trabajo a 320 operarios que desempeñan sus funciones tanto en superficie como bajo tierra. La prolongación de la Línea B se está ejecutando sin invadir las líneas municipales, para evitar expropiaciones de subsuelos que podrían generar demoras no compatibles con los plazos de la obra. Entre Avenida de los Incas y Monroe hay una distancia de 1.600 metros, de los cuales 1.300 corresponden al túnel propiamente dicho y el resto a las estaciones (alrededor de 150 metros cada una). Los Incas y Echeverría estarán separadas por 750 metros, mientras que entre Echeverría y Villa Urquiza habrá una distancia apenas mayor al medio kilómetro. El túnel típico, de dos vías, tiene nueve metros de ancho por ocho de alto, aunque en determinadas secciones especiales puede alcanzar los 15 de ancho por 12 de alto. A la altura de las estaciones la galería llega a medir 17 metros de ancho por 12 de alto.

Fríamente calculado
Los trabajos de extensión de la línea B de subte se están haciendo tras un exhaustivo estudio del terreno, por eso es muy raro encontrar algún imprevisto. “Nos podemos enfrentar a situaciones que llevan a agudizar el ingenio ingenieril (sic) -cuenta Sayús-. Hay momentos difíciles, pero no imprevistos. Por ejemplo, ya sabíamos que nos íbamos a encontrar con el arroyo Vega, que está enterrado a cuatro metros de profundidad con un conducto circular de tres metros de diámetro. Eso nos obligó a cavar mucho, por lo que la estación Echeverría va a quedar muy profunda. También sabíamos que íbamos a tener una napa de agua que se sitúa a seis o siete metros por arriba del túnel, es decir situaciones que son desafíos pero que no son imprevistos. Desde luego que esperábamos encontrarnos con restos óseos, pero no hemos tenido la suerte hasta ahora como en otras líneas. También es cierto que la metodología constructiva es mucho más maquinada, por lo que se dificulta descubrir la presencia de fósiles”.
El ingeniero agrega que cuando ejecutaron las excavaciones de túneles a cielo abierto en la cuadra donde se ubicarán las estaciones, sobre todo en la vereda, se encontraron con los cables y caños de todos los servicios públicos domiciliarios imaginables: gas, electricidad, telefonía, fibra óptica, cloacas madre y domiciliaria y agua corriente. “Hay que relocalizarlos urgente en el pequeño espacio que deja libre la obra y la línea municipal. Sí, es un paso engorroso”, reconoce Sayús, que sin embargo no parece perder la calma ante las exigencias de su trabajo.
Como se dijo anteriormente, la inversión prevista para esta obra ronda los 125 millones de pesos, de los cuales se llevan invertidos casi la mitad. Afirma Sayús que lo más importante es que desde hace cuatro meses no quedaron tareas nuevas para hacer en la obra: “Ahora es todo repetitivo, ya hemos hecho la excavación y el hormigonado del túnel, ejecutamos los pilotes y la bóveda de estación del túnel, que tiene la particularidad de ser la más ancha de Buenos Aires: 19 metros de ancho por 14 de altura. Los plazos que venimos manejando no deberían alterarse porque ya conocemos los estándares de producción”.
La finalización de las obras civiles está prevista para julio de 2008, pero no hay que perder de vista, contratos aparte, que están en estado de proyecto y próxima licitación la cola de maniobra y la subestación. Todo debe confluir para que a fines del 2008 se produzca la habilitación del servicio.

Las nuevas estaciones
Aunque los nombres deben ser aprobados por la Legislatura porteña, todo indica que las flamantes estaciones se llamarán Echeverría y Villa Urquiza. La primera se ubicará debajo de la avenida Triunvirato, entre las calles Echeverría y Juramento. Su esquema tiene dos partes bien definidas: el vestíbulo con sus ingresos desde las aceras de la citada avenida y el sector de andén central propiamente dicho, lugar de transferencia de los pasajeros, ubicado debajo del vestíbulo. Está pensada con andenes laterales. Villa Urquiza, en tanto, se emplazará debajo de Triunvirato, en correspondencia con el cruce de las calles Monroe, las vías del ferrocarril y la calle Roosevelt. El andén será central y contará con dos vestíbulos, uno debajo de Monroe y otro debajo de Roosevelt. Al estar prevista como terminal y tener conexión con la estación General Urquiza, poseerá seis accesos a superficie de modo de facilitar el ingreso y egreso de pasajeros.
“Al ser estación terminal, Villa Urquiza necesitará una cola de maniobra donde se estacionarán los coches durante la noche -dice Sayús-. No está contemplada en este contrato, pero el proyecto y licitación de esa cochera se encuentra en etapa de estudio. En números redondos, son 500 metros más de túnel que equivalen a diez meses de trabajo”.
El Barrio tuvo la posibilidad de acceder a los trabajos bajo tierra que se llevan a cabo a lo largo de toda la extensión de la línea B. Acompañados por el ingeniero Juan Sayús primero accedimos a la futura Estación Villa Urquiza. Allí está concluida la excavación y los pilotes terminados, para ser decorados más adelante. Luego entramos a los trabajos que se llevan a cabo frente al Teatro 25 de Mayo, descendimos una interminable escalera caracol y allí apreciamos cómo las máquinas excavadoras van perforando la tierra y depositándola en una especie de contenedor gigante. Cuando se llena, una grúa lo lleva a la superficie para volcarlo en un camión.

¿Inauguración política?
Si bien la entrada en servicio del subte está prevista para fines de 2008, rumores insistentes mencionan la posibilidad de que la estación Echeverría se inaugure el año próximo. Esta es una buena oportunidad para mostrar gestión y ningún político parece dispuesto a dejarla pasar en un año electoral como el que se avecina. Sin embargo, fuentes consultadas aseguran que es imposible que se inaugure la estación Echeverría por una simple cuestión técnica: no hay energía para que se trasladen las unidades. Esto recién va a ocurrir cuando se instale la subestación. Además hay otra razón técnica: en todas las extensiones de líneas subterráneas siempre se inauguran de a dos estaciones por vez. Más allá de las especulaciones, lo concreto es que todo marcha sobre rieles y que en dos años se podrá cumplir un sueño postergado por décadas.

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