Con el emprendimiento trunco, ahora los compradores exigen la devolución del dinero. Reclaman un valor promedio de U$S 3.500 por metro adquirido, pero los desarrolladores dicen que no tienen los fondos para hacerse cargo. La obra, emplazada en Roosevelt y Balbín, fue frenada definitivamente por la Justicia en octubre pasado a raíz de un amparo presentado por el ex legislador porteño Gustavo Vera.

En el año 1900, según reza en su frente, se erigió la afamada Villa Roccatagliata, una de las casonas más importantes de Coghlan. Perteneció a los dueños de la conocida Confitería del Molino, quienes decidieron construirla en la esquina de Balbín y Roosevelt como quinta de veraneo, aunque luego derivó en vivienda permanente. Junto con la Villa Vicentina, de estilo semejante, son las únicas dos que subsisten en el barrio, ya que otras importantes construcciones no sobrevivieron al paso del tiempo.
El palacio debió pasar por distintos avatares, poco felices, que lo llevaron a un estado de abandono total. Desde los años 80 y hasta la década pasada funcionó en el predio una estación de GNC, que usaba al edificio como minimercado y bar y poco ayudaba al embellecimiento del lugar. De todas formas, la casona mantuvo su identidad a pesar del playón con surtidores y el descuido que padeció.
Cabe recordar que el inmueble forma parte del patrimonio de la Ciudad desde el año 2009 y también está incluido dentro del APH (Área de Protección Histórica) que rige en el barrio desde el 2007. Una vez finalizada la concesión con la empresa de GNC en 2010, los vecinos comenzaron a preocuparse por el destino que tendría el edificio. Una incertidumbre que perduraría hasta nuestros días.

El inicio de la polémica
En 2011 finalmente salió a la luz un controvertido proyecto edilicio. Contemplaba la construcción de dos torres de 13 y 28 pisos alrededor de la histórica casona, que sería incorporada como parte de los amenities del complejo. El emprendimiento fue desarrollado por KWZ (Kaufman, Wainstein, Zelwianski), Natal Inversiones, Qualis Development S.A., Estudio Brodschi, Juan Carlos y Ezequiel Fernández y Palacio Roccatagliata S.A.
Durante la construcción, Gustavo Vera, titular de La Alameda y ex legislador porteño, presentó un amparo para denunciar irregularidades. La Justicia suspendió la obra en 2016 y en octubre del año siguiente la frenó definitivamente, porque violaba las normas urbanísticas de la zona. La construcción quedó inconclusa y ahora, según consignó la periodista Patricia García en Ámbito Financiero, los compradores exigen que se les devuelva el dinero invertido.
“Los desarrolladores dicen que no tienen fondos para hacerse cargo -se aclara en la nota, publicada el 8 de marzo-. Los compradores reclaman un promedio de U$S 3.500 en departamentos desde dos hasta cuatro ambientes, todos con detalles de categoría, que fueron pagando, inclusive, con la obra paralizada. Pero al menos un grupo se encuentra en un proceso de mediación con las firmas, según detalló el abogado Facundo Etchenique. El letrado contó que tuvieron una mediación, pero que los desarrolladores no aportaron solución y que, cuando termine ese proceso al que el Gobierno de la Ciudad no se presenta, pedirán una medida cautelar. Creen que los constructores no expusieron argumentos contundentes y, de alguna manera, perdieron el reclamo”.
Los compradores entienden que, además, hay responsabilidad solidaria del Gobierno porteño. “Por eso lo vamos a demandar, para que responda conjuntamente con quienes nosotros contratamos y nos defraudaron”, agregan.

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