Escríbanos por carta a Av. Alvarez Thomas 3035 2º C, por fax al teléfono 4543-5728 o por e-mail a correo@periodicoelbarrio.com.ar

Sr. Director:
Vivo en Ladines 2531 y soy vecino colindante con la Plaza de los Niños Dr. Gianantonio. Molesto su amable atención en función de un comentario de un vecino de la calle Bolivia, el cual tuvo la oportunidad de leer un artículo en vuestro periódico que indirectamente lo involucró conmigo por lo que le paso a detallar.
Hace algunos meses publicaron una nota sobre un combate aéreo durante la revolución del 55 que hace referencia al Gasómetro de Av. De los Constituyentes y Av. General Paz. El texto cita el libro de Fernando Musante, al cual no conozco a pesar de tener el mismo apellido y no ser muchos los Musante, dado que la base es mi abuelo y sus dos primos en la zona de Barracas. Entre los detalles posibles de dicho enfrentamiento, este vecino de la calle Bolivia me indicó los impactos de proyectiles en la Metalúrgica Saporiti, ubicada en el predio que ahora es la Plaza Gianantonio, que destruyeron inclusive algunos tornos paralelos.
Me gustaría poder contactarme con ustedes para poder consultar el libro o al pariente Fernando para charlar con él, pues aparentemente mi actual domicilio también estuvo involucrado en el tema de su artículo.

Ing. Osvaldo Musante
osvaldolesa@hotmail.com

N. del D.: Le hemos pasado información de contacto por mensaje privado. En realidad, Fernando Musante no escribió un libro sino que filmó un documental.

Sr. Director:
Los vecinos de Coghlan nos preguntamos dónde está el antiguo reloj de pared que estaba en la estación del lado que va a Retiro. Luego de los arreglos, no volvió a su correspondiente lugar.

Luz Vincenot
mlvincenot@gmail.com

Sr. Director:
Con respecto a las notas que publicaron en ediciones anteriores de vuestro periódico, donde se mencionaban los distintos colectivos que circulaban por estos barrios, quisiera hacer una sugerencia. Los barrios de Saavedra, Núñez y Villa Urquiza no tienen una conexión directa para la zona oeste con los de Liniers, Mataderos, Villa Lugano y Lomas de Zamora. Sería interesante, previo estudio pertinente, extender un ramal de la línea 117, que sale de la Estación Rivadavia, y tome por Av. Libertador, Crisólogo Larralde hasta su intersección con la Av. Constituyentes y de allí retome su recorrido habitual.

Claudio Mazza
lareja@fibertel.com.ar

Sr. Director:
Cerca de mi casa, donde termina el Barrio Parque Donado-Holmberg y comienza Villa Urquiza , reside un vecino de singular sensibilidad. Personaje poco encontrado en nuestros días, de barba blanca y hablar campechano, armoniza más con la barriada que con las costosas cervecerías y cafeterías de la cuadra anterior.
En el límite entre lo que es y lo que fue la ex AU3 o la traza, como la llaman algunos, en la parte más humilde de este predio, vive Roberto. Atesorador de objetos “potencialmente servibles”, junta , arregla o recicla de todo. Lo que no cabe en su modesto domicilio lo tiene de muestra en la vereda, al paso. Ahí nomás, a la vista del transeúnte, vive el hombre con su perrita de siempre, “la Lola”. Dicho sea de paso, en un episodio confuso y en horas de madrugada, un día de lluvia, fue seducida por un perro callejero. Y nacieron cinco cachorritos.
Lo más claritos, blancos o color canela, fueron dados en adopción a la brevedad. Los parecidos al padre, morochos y marrones, quedaron para la segunda sesión y fueron adoptados más tarde. Un último perrito quedó. “Tyson”, llamado así por su profundo color negro, nació con una segunda característica distintiva. Por falta de oxígeno al nacer, su cerebro no coordina los movimientos del cuerpo. Eternamente borracho al caminar, no puede hilar tres pasos juntos. Se bambolea para un lado y otro el cachorro, cuyas patas no pueden afirmarse en el suelo.
¿Tuvo este cachorro la felicidad de un hogar que lo adoptara ? Sí, pero por pocos días. Fue devuelto en breve. Parece que muchos de los que integramos, comprendemos y valoramos con un “like” en Facebook no hacemos lo mismo en nuestra vida cotidiana, donde los distintos son segregados. Este perrito volvió al hogar que Roberto le dispuso y sigue viviendo con su mamá. Ambos cobijan al cachorro y no lo abandonarían de ninguna forma a su suerte. Se los ve a los tres en la vereda. Roberto, tomando mate.
Lola y Tyson, jugando felices. Tyson logró lo que no pudieron sus hermanos: quedarse con el cariño de Roberto y Lola. Sin dudas, todo un tesoro.

Mirta Montes
MirtaMontes_59@hotmail.com

 

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