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Señor Director:
El Club Atlético Platense poseía un predio de 57.000 metros cuadrados que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires oportunamente le cedió en Nuñez, en un espacio público ubicado entre las calles Galván, Crisólogo Larralde y la Av. Triunvirato. En esa gran área pública también están emplazados el Club Sirio Libanés, el Club General Belgrano, el CEMIC y la Embajada de China.
Pero hace unos años, el Gobierno construyó un complejo educacional, ocupando gran parte de los terrenos que poseía Platense, y hace poco el sector que Platense destinaba al tenis fue ocupado por un complejo privado también dedicado a ese deporte. Este complejo utilizó gran parte de las instalaciones preexistentes, costeadas por los socios de Platense.
En mi opinión, los espacios públicos deberían ser destinados a actividades o instituciones que tengan como objetivo brindar un beneficio a la sociedad. Es el lugar donde cualquier persona tiene el derecho a circular y donde el paso no puede ser restringido por criterios de propiedad privada. Aquí esta definición no tiene lugar, ya que tanto el Club Sirio Libanés, que posee quinchos, restaurante, salón de conferencias e infraestructura deportiva como cancha de fútbol, cancha de minigolf, cancha de voleibol, seis canchas de tenis, gimnasio y pileta de natación son de uso exclusivo de los socios y con arancelamiento. Su fin es evidentemente comercial.
El CEMIC, que año a año extiende sus instalaciones, si bien es un establecimiento medicinal es también una institución privada y para la atención exclusiva de sus socios. El Club Manuel Belgrano es parte del Colegio Marista Manuel Belgrano: su actividad es educacional, pero también comercial. Este colegio tiene otra sede en Maschwitz, cuya extensión es llamativamente desarrollada.
Finalmente el club de tenis, vaya a saber cómo, tomó posesión de los 26.000 metros cuadrados que poseía Platense y, utilizando parte de las instalaciones costeadas por los socios del club, desarrolla una actividad puramente comercial.
El Club Atlético Platense, como la mayoría de los clubes conocidos por la actividad más popular que es el fútbol, es una sociedad sin fines de lucro. En nuestro país casi todos los clubes de fútbol han nacido y recorrido su historia bajo el formato de asociaciones civiles sin fines de lucro, cumpliendo un papel a veces abandonado por el Estado, brindando espacio e instalaciones para que alumnos de escuelas públicas practiquen deportes, becando a alumnos de sus propias escuelas u ofreciendo colonias para niños. En síntesis, los clubes han participado activamente en la construcción de la sociedad civil. Es por ese motivo que los espacios públicos disponibles en la ciudad deberían ser destinados a actividades o instituciones que tengan como objetivo brindar un beneficio a la sociedad y no para el provecho económico de los amigos del poder.
La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires establece “la protección e incremento de los espacios públicos de acceso libre y gratuito”. Aquí no se cumple.

Arq. Enrique Viola
ehviola1@gmail.com

Sr. Director:
La comunidad que integran el Colegio Sagrada Familia, sus alumnos y los padres de los mismos continúan utilizando la Av. Olazábal al 5100 como parte de su propiedad. A los habituales embotellamientos que generan los autos estacionados en doble fila, sobre la mano izquierda, o los micros utilizados por la institución para determinados viajes con alumnos, también estacionados de la misma manera en días hábiles, se sumó el pasado sábado 11 de noviembre un nuevo hecho.
Durante varias horas debimos soportar a dos micros de la empresa Plusmar que harían un viaje con alumnos del colegio, estacionados sobre la nueva zona de uso exclusivo del transporte público de pasajeros, pintada de amarilla, con el motor en marcha, importunando a los que vivimos sobre esa franja de la Av. Olazábal. No sólo estaban estacionados en esa zona, sino que también tapaban el área de estacionamiento exclusivo reservada a una persona discapacitada que está ubicada a continuación. Varias horas de inicios de la noche de ese sábado soportamos el ruido de esos motores regulando, a lo que se sumó luego el griterío propio de los alumnos y padres que se despedían. El 5100 de la Av. Olazábal era de uso exclusivo de la comunidad educativa del Sagrada Familia y no una calle de tránsito de uso público.
De más está decir que en esa hora el tránsito por la avenida es abundante, lo cual era entorpecido por esos micros mal estacionados, a lo que se sumó en un momento el camión recolector de contenedores de residuos de la mano impar, que impidió prácticamente toda circulación por la avenida. Una mención especial debe hacerse a que delante de los micros mal estacionados, directamente sobre donde está la parada de colectivos 114 y 90, se detuvo un vehículo del GCBA para realizar el control de alcoholemia a los choferes de esos micros.
El concepto de anomia, clásico de la sociología, encuentra en este tipo de hechos una perfecta explicación gráfica. Sin necesidad de remitirnos al creador de dicho concepto, Emile Durkheim, quedémonos con lo que en algún reportaje televisivo expresó una vez Diego Maradona: “Estamos como estamos porque somos lo que somos”.

Marcelo Posada
marcelo.posada@gmail.com

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