Escríbanos por carta a Av. Alvarez Thomas 3035 2º C, por fax al teléfono 4543-5728 o por e-mail a correo@periodicoelbarrio.com.ar

Señor Director:
La ANSES ha reconocido que estoy comprendido entre los beneficiarios de la Ley de Reparación Histórica, que recientemente ha cumplido un año desde su sanción. Cuando les consulto sobre mi situación, desde entonces hasta la fecha, me informan invariablemente que “este caso es de mayor complejidad y por ello es necesario mayor tiempo de análisis para su resolución”.
Lo de “mayor complejidad” es simplemente una mentira, ya que trabajé más de cuarenta y cinco años con un único empleador. En el mes de abril último logré que la ANSES aprobara en mi caso el procedimiento abreviado, que establece el artículo 8º de esa Ley, en razón de tener más de 80 años y padecer una grave enfermedad coronaria. No obstante, todo sigue igual.
Así que una cosa que se prometió con bombos y platillos en la realidad no se cumple. Donde sí se cumplió enseguida es el blanqueo para millonarios infractores de las leyes impositivas. ¿Alguna vez habrá justicia en nuestro país?

Juan José Gómez
gomezlamasjuan@yahoo.com.ar

Sr. Director:
Viví desde 1979 hasta 1990 en Nahuel Huapí 5057. Mi madre fue la portera encargada de la escuela Olavarría y la Plaza Echeverría vio crecer a mis hijos hasta que me fui a vivir a Ballester, donde compré mi casita. Mis hijos crecieron y volaron. Hace dos años alquilé mi vivienda en Ballester y volví nuevamente a caminar sus calles, a rezar en la Parroquia Nuestra Señora Del Carmen, donde bauticé a mis hijos, a reconocer comercios y a disfrutar de tantas cosas que creía perdidas.
Pero los sueños no duran para siempre… Por un ambiente que alquilaba y mantenía en excelente estado, sin niños ni mascotas, sin ruidos, con prudencia y tacto, me piden casi 7.000 pesos para renovar. Y a pesar de que trabajo todo el día hace muchos años en el mismo lugar y soy propietaria, me parece una barbaridad, un abuso, y una falta total de respeto por el otro. Por ese motivo, dejo este barrio que amo.

María Pérez
mcperez@satsaid.com.ar

Sr. Director:
Me impactó saber que murió Julio Cañardo. Cuando era joven y cocinero principiante, llevaba a Catel a afilar mis cuchillos. Era un gusto charlar y aprender de él.

Marcelo Posada
Vía Twitter (@mgposada)

Sr. Director:
Es lamentable el estado de higiene de los colectivos del Grupo Plaza. La falta de respeto hacia el usuario es total. Asimismo, es sorprendente la inacción del Gobierno de la Ciudad con respecto a la señalización de las paradas: una simple calcomanía pegada a una columna o un árbol y arreglate. Ninguna indicación de recorrido y un gran ahorro en postes y pintura.

Néstor Flores
tatanes1@yahoo.com.ar

Sr. Director:
Nací en La Siberia, en Guayra y Ceretti, hace 93 años, en la casa de mis padres. Mi madre fue atendida en el parto mío y de mi hermana por la primera partera de Villa Pueeyrredon, Villa Urquiza y El Talar, la señora Elizamburu de Aguilar, que vivió en Franco 2299. Todavía está la casa.
Conocí Avanti, Simplex, Fanal, Pedefloux y La Germinadora. Soy jubilado y fui puestero de la feria de Urdininea y Ballivian. Quisiera decirle que la villa fue siempre de cuatro zonas: Parque Chas, que Don Francisco loteó para llamarlo “laberinto de Villa Urquiza”; de Pampa a Guanacache “Villa Modelo”; de Guanacache a Republiquetas “La Siberia” y de Republiquetas a General Paz “Barrio Perón”. En la esquina de Olazábal y Altolaguirre está la casa que fue pensión de varios marineros del Graf Spee. Una prima mía se casó con uno de ellos y vivieron en Villa Ballester.
En La Siberia vivieron los hermanos Trifulca, que eran de verdad pesados. De ahí proviene la palabra trifulca, de las peleas entre ellos o con la policía, que en aquellos tiempos y a caballo ni entraba al barrio. Tengo guardado un mapa de la Comisaría 39, que muestra a Villa Urquiza con estos límites: Pampa, Constituyentes, Del Tejar, Galván, Congreso, Holmberg, Monroe, Naón, Pampa, Holmberg y Los Incas.

Arturo Michicien
Villa Urquiza

Sr. Director:
Los vecinos estamos muy preocupados porque en la Estación Coghlan están a la intemperie las antiguas cajas fuertes y también un armario. Deberían estar preservados y conservados como objetos históricos de la estación. Nos preguntamos también qué fue de la antigua balanza y rogamos que no se lleven la campana.
Se comenta que, con los arreglos, Ferrocarriles Argentinos estaría llevándose los listones de pinotea, ya que tienen mucho valor en el mercado. El año pasado, sin motivo alguno, cambiaron las viejas baldosas grises, que estaban en perfecto estado. También vimos cómo, en febrero de este año, se descartaron en un volquete cientos de libros de la Biblioteca de la Estación, junto con piezas del ferrocarril. Pedimos a las autoridades vecinales que controlen los trabajos que se realizan.

María Luz Vincenot
mlvincenot@gmail.com

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