Nota publicada en la edición Nº 106 de El Barrio, enero de 2008.

Alguna vez Luis María Drago fue, además de una estación ferroviaria, un barrio limitado por Av. de los Incas, Av. Alvarez Thomas, Av. Monroe, Av. Triunvirato, vías del Ferrocarril Mitre, Av. Rómulo A. Naón, Juramento, Estomba, La Pampa y Tronador. Claro que su creación fue efímera, ya que estuvo comprendida en una ordenanza que jamás se instrumentó. Estamos hablando del poco conocido proyecto de dividir la Ciudad de Buenos Aires en 149 barrios bajo la Intendencia Municipal del Dr. Guillermo Del Cioppo. Corrían los primeros días de diciembre de 1982 y la iniciativa duró lo que un suspiro.
Vale la pena recordar los nombres de aquellos barrios: Abasto, Acoyte, Agronomía, Almagro Norte, Almagro Sur, Almirante Brown, Arroyo, Balbastro, Barracas, Barrancas, Beiró, Belgrano, Belgrano A, Belgrano R, Bellas Artes, Boedo, Caballito Norte, Caballito Sur, Casa Amarilla, Catalinas Norte, Catalinas Sur, Catedral, Catedral Norte, Caseros, Cobo, Coghlan, Colegiales, Congreso, Constitución, Comandante Luis Piedrabuena, Comodoro Rivadavia, Chacarita, De la Riestra, De las Fragatas, De las Luces, Del Botánico, Del Cid, Del Hipódromo, Del Museo Saavedra, Del Seminario, Devoto, Devoto Sur, Dorrego, Estación Buenos Aires, Evaristo Carriego, Excursionistas, Facultad de Ingeniería, Facultad de Medicina, Ferrocarril Oeste, Flores Este, Flores Oeste, Flores Sur, Floresta, Floresta Sur, Fonrouge, General San Martín, Golf, Hipólito Vieytes, Ingeniero Huergo, La Boca, Lacroze, Las Malvinas, Leandro N. Alem, Liniers, Los Virreyes, Lugano I y II, Luis María Drago…
Luego de hacer una pausa para respirar, continuamos la interminable enumeración: Luis Vernet, Manuela Pedraza, Martín Rodríguez, Mataderos Centro, Mataderos Este, Mataderos Norte, Montserrat, Monte Castro, Montes de Oca, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Pompeya, Nuestra Señora del Valle, Nueva Chicago, Nueva Pompeya, Núñez, Olivera, Once, Pacífico, Palermo, Palermo Chico, Palermo Viejo, Parque Avellaneda, Parque Centenario, Parque Chacabuco, Parque Chas, Parque Lezica, Parque Patricios, Parque Saavedra, Parque Santojanni, Parque Sarmiento, La Paternal, Platense, Plaza Irlanda, Plaza Italia, Plaza Libertad, Plaza Miserere, Primera Junta, Puán, Puente Alsina, Coronel Ramón L. Falcón, Recoleta, Retiro, River, Roca, Sáenz, San Agustín, San Carlos, San Cayetano, San Cristóbal, San Isidro Labrador, San José de Flores, San Lorenzo, San Pedrito, San Pedro, Santa Cruz, Santa Rita, Santa Rosa, San Telmo, San Telmo Viejo, Saturnino Segurola, Tellier, Tte.Gral. Luis J. Dellepiane, Tribunales, Varela, Vélez Sarsfield, Versailles, Villa Crespo-Atlanta, Villa Crespo-Canning, Villa del Parque Centro, Villa del Parque Este, Villa del Parque Oeste, Villa Lugano, Villa Luro Norte, Villa Luro Sur, Villa Luzuriaga, Villa Mitre, Villa Ortúzar, Villa Pueyrredón, Villa Real, Villa Riachuelo, Villa Soldati y Villa Urquiza.
Sí, aunque usted no lo crea, por unas horas fueron más de cien los barrios porteños, según el mito que popularizó el cantante Alberto Castillo.

Proyecto megalómano
Podemos observar, salvando algunas distancias, el espíritu faraónico que signó al mal llamado Proceso de Reorganización Nacional (en realidad, Proceso de Desorganización Nacional), que se mantuvo en el gobierno del país entre 1976 y 1983. Un ejemplo: Osvaldo Cacciatore, intendente municipal anterior a Del Cioppo, “inventó” durante su gestión -siguiendo el ideario sustentado en el libro La ciudad arterial, del Dr. Guillermo Laura, su Secretario de Obras Públicas y Urbanismo- la construcción de siete autopistas en distintas zonas. En verdad, la única que hemos visto terminada es la “25 de Mayo”, que va del Centro al Aeropuerto de Ezeiza. Nosotros conocemos y muy bien la traza de la famosa AU3, que tenía previsto extenderse entre la Av. Gral. Paz y el Puente Alsina, que dejó desde 1980 en Saavedra y Villa Urquiza un desastre edilicio y habitacional insalvable para los distintos gobiernos comunales hasta la fecha.
Veamos ahora cómo surgió la idea de los 149 barrios, que modificaba sustancialmente la Ordenanza 26.607 del 21 de abril de 1972. Esta norma, firmada por el intendente Saturnino Montero Ruiz, que había modificado a su vez la Ordenanza 23.698 del 11 de junio de 1968 dictada por el entonces intendente Manuel Iricibar, planteaba una ciudad de 46 barrios. Aclaremos que desde aquel intento desmesurado de 1982 sigue rigiendo la Ordenanza 26.607, salvo los agregados de los barrios Nº 47 (Puerto Madero) y Nº 48 (Parque Chas). Un número muy lejano a los 149 propuestos por Del Cioppo.
La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, a través de su Instituto de Arte Americano “Mario J. Buschiazzo”, dirigió una nota fechada 24 de agosto de 1981 en la que proponía un relevamiento de los barrios de Buenos Aires, atendiendo razones de origen y desarrollo urbano. En la edición del 5 de diciembre de 1982, el diario La Nación publicó un artículo titulado “Ahora son 149 los barrios de la Capital”, donde el cronista explicaba que una ordenanza de la ex Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires establecía que la ciudad quedaría dividida en 149 unidades geográficas.
Esto significaba agregar 103 barrios más, a partir de subdividir los que ya existían. En los considerandos de esa ordenanza “fantasma” se expresaba que “era necesario revisar la delimitación originaria tomando en cuenta las circunstancias de la realidad actual sobre las grandes transformaciones que se han producido en el ámbito urbano”. Certificaba que la Subsecretaría de Planeamiento había realizado los estudios técnicos necesarios, ajustando la división administrativa de la ciudad en sus límites exactos.

Crónica de un fracaso
Con fecha 13 de diciembre de 1982, el entonces director del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Ramón García Melero, mediante nota Nº 8.253-IHCBA-82 (que originó el Expediente 71.767/82), dio cuenta al subsecretario de Cultura de la Intendencia Municipal, Jorge Caldas Villar, de la información aparecida en los diarios Clarín y La Nación. Le informa que se encuentra en estudio un proyecto de modificación de los límites de los 46 barrios que existen actualmente, con lo que se pasaría a 149.
Continúa la nota del director del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires: “Los barrios, es decir cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos, y los arrabales, que son barrios extramuros o barrios fuera del recinto de la población, tienen su origen en la natural evolución y crecimiento urbano de las ciudades. Su nacimiento y desarrollo posterior, e incluso su escisión y aún desaparición, puede estudiarse a través de la historia, que es quien puede reconstruir mediante la investigación cuáles eran sus límites en las diversas épocas en que se divide la historia de las ciudades”. Agregaba la nota que el Instituto proponía el mantenimiento de la actual división de los 46 barrios, la que podría, no obstante, ser sometida a un profundo estudio por si era necesario efectuar algunas modificaciones.
Nunca más se supo que sucedió con la iniciativa, que seguramente quedó en el archivo de alguna repartición o, como suele decirse, “cajoneada” sin remedio.

El caso Drago
El barrio o, mejor dicho, los barrios se fueron creando lentamente alrededor de un templo o de una plaza. Más adelante en el tiempo, nacieron en torno a estaciones de ferrocarril o industrias grandes, como es el caso de los mataderos. En la permanente consulta de libros y mapas se habla de la división parroquial de 1769 (San Nicolás, Socorro, Concepción, Monserrat, Piedad y Catedral). En 1794 el entonces intendente de Policía Martín Boneo solicitó subdividir la ciudad en barrios-cuarteles, que conformaban diferentes números de manzanas. Ya en 1813 se incorporó San Telmo y en 1823 Catedral de dividió en Norte y Sur. En 1830 surgieron Del Pilar y San Miguel, en 1833 Balvanera y así sucesivamente se fueron ampliando las diferentes divisiones, a la par del crecimiento de Buenos Aires.
El profesor Mario Sabugo, autor de numerosas publicaciones sobre la temática barrial, entiende al barrio como una “institución”. O sea, una forma específica de organización comunitaria y luego un “territorio”. Es decir un determinado lugar poblado y construido por sus habitantes, según entiende Vicente Cútolo en Historia de los barrios de Buenos Aires (1996). “Vivir en la ciudad es vivir en un barrio. La ciudad aparece poco menos que como una abstracción y el sitio concreto en que se vive es el barrio”, dicen Liliana Barela y Mario Sabugo en El libro del barrio. Teorías y definiciones (2004).
Ya ven, amigos, que hemos caminado de un lado al otro pero nuestro comienzo y final es el barrio que aún no es: Luis María Drago. Observemos que posee casi todos los atributos necesarios para serlo: la estación de ferrocarril, instituciones como la sede universitaria de la UBA, trozos de importantes avenidas, comercios de todo tipo y, lo más importante de todo, sus habitantes, que hace tiempo que reclaman por su autonomía.
“Para nosotros, Villa Urquiza termina en Alvarez Thomas”, ilustra Alejandro Liska, presidente de la Asociación de Vecinos de Luis María Drago.

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