Nota publicada en la edición Nº 110 de El Barrio, mayo de 2008.

Por Ley 658 del 27 de junio de 1874, bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se creó el Parque Tres de Febrero en el predio comprendido por las actuales avenidas Sarmiento, Del Libertador, Ugarteche y el Río de la Plata. En el sector que iba desde la actual Av. del Libertador hasta las vías del Ferrocarril del Norte se ubicó la “Sección Zoológica”, origen del futuro Jardín Zoológico, que en 1888 se instaló en su predio actual, limitado por las avenidas Sarmiento, Del Libertador, Las Heras y la calle República de la India (ex Acevedo). El primer director del Jardín Zoológico fue Eduardo Ladislao Holmberg.
El Parque Tres de Febrero abarcaba buena parte de los terrenos y la casona del Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas, llamada San Benito de Palermo. Era una vivienda que tenía todas las comodidades de la época y el gobernante de Buenos Aires había hecho construir algunas jaulas en las que encerraba animales propios del país, como guanacos, yaguaretés, avestruces, yacarés, monos y un gran oso. También había pajareras con aves típicas de nuestra tierra. Algunos guardianes se ocupaban de la atención de este pequeño zoológico, un precursor de los que luego se establecerían en la zona. Tras la batalla de Caseros, la mansión fue ocupada por el Gral. Justo José de Urquiza y su oficialidad. En 1858, por iniciativa de Diego White, se organizó allí la “Primera Exposición Ganadera-Agrícola”, donde se presentaron varios tipos de ganado y animales propios del país como llamas, vicuñas, guanacos, yaguaretés, pumas, ñandúes y un gato montés. A este otro pequeño zoo se lo llamó “Jardín de las Fieras”. El caserón fue ocupado durante 22 años por el primer Colegio Militar, bajo la dirección del coronel húngaro Juan Czets. En 1892 el Colegio fue trasladado a su actual ubicación.

La mudanza a Saavedra
El 3 de febrero de 1899 la residencia del Restaurador de las Leyes fue demolida. El terreno que ocupaba y las enormes extensiones aledañas dieron lugar al Parque Tres de Febrero, que había sido ya creado y definidas sus tierras y límites. Al llegar a la presidencia de la Nación, Nicolás Avellaneda creó una “Comisión del Parque Tres de Febrero”, a cuyo frente designó a Sarmiento. El mencionado parque se inauguró el 11 de noviembre de 1875 e incluía -como dijimos- la “Sección Zoológica”. Distintos avatares sufrió el Jardín Zoológico: el 25 de junio de 1905, en lugar de estudiar su traslado a una zona de la ciudad más adecuada, el diputado Rufino Varela proyectó la ampliación con la expropiación de cuatro manzanas vecinas, comprendidas entre Av. Alvear, Las Heras, Acevedo y Cabello, proyecto que no prosperó.
El 26 de setiembre de 1924 se instaló el Jardín Zoológico del Sur, en Parque de los Patricios, y se proyectó el traslado del que se encontraba en el barrio de Palermo a tal sector porteño, conducta aconsejada por el reconocido arquitecto paisajista Jean Claude Forestier, quien asimismo propuso la modificación total de la Plaza Italia. No se detuvo allí la idea del traslado del Jardín Zoológico. En la Memoria de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a 1933 se habla del traslado del zoológico, con el fin de ampliar sus instalaciones para la atención científica de los valiosos ejemplares que allí se exhiben, a terrenos más amplios, considerando la posibilidad de adquirir los pertenecientes a la sucesión de la familia Saavedra-Zelaya. En 1942 se iniciaron las obras para el traslado del Jardín Zoológico al vasto predio conocido como “Quinta Saavedra”.
Los trabajos comenzaron recién en 1948. Cita el historiador Diego del Pino en su Historia del Jardín Zoológico Municipal (Buenos Aires, 1980) el comentario del profesor de Zoología Adolfo Dembo en su obra Curso de Zoología (Buenos Aires, 1952): “El Jardín Zoológico Municipal será trasladado al extremo norte de la ciudad, sobre un espacio de unas 76 hectáreas comprendidas entre las avenidas General Paz y del Tejar y las calles Galván, Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde) y Andonaegui”. Se había previsto la instalación de pabellones y la agrupación de animales de fácil convivencia, además de una escuela de arte animalista, lazareto, laboratorio y necrocomio, bibliotecas temáticas, salón de actos y museo. Las obras estaban a cargo del Arq. Luis María Campos Urquiza y era Intendente de la ciudad el Dr. Emilio Siri.
Los trabajos fueron avanzando y se construyó el pórtico de entrada, además de algunas viviendas para los animales. Poco tiempo después surgieron dificultades con la empresa constructora. Finalmente la obra se detuvo en 1952 y se rescindió el contrato, que provocó el abandono de la idea dos años más tarde.

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