La escasez de lugares para estacionar, sumada a la irresponsabilidad de los automovilistas y la falta de señalización clara en ochavas y sendas peatonales, complican a los colectivos y camiones de gran porte a la hora de doblar en esquinas de calles muy angostas. Av. Olazábal y Bucarelli y Av. Congreso y Colodrero, entre otros ejemplos.

Por Sergio Calandra
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Los que tenemos más de 40 largos recordamos que 2001: odisea en el espacio es el nombre de una clásica película de ciencia ficción dirigida por Stanley Kubrick, que cumplió 50 años desde su creación y que sigue siendo un referente para los cinéfilos. Parafraseando el título de este film, podemos decir que hoy en día es una odisea convivir con el inmenso tránsito que circula por la Ciudad, debido a las múltiples dificultades que trae aparejado. En esta ocasión trataremos una de ellas: cuando unos pocos estacionan indebidamente en cualquier lugar perjudicando a muchos otros.

Nuevo asfalto
Se están llevando a cabo en distintas avenidas de la Ciudad las esperadas tareas de repavimentación, como así también en otras calles empedradas la colocación de nuevo asfalto. En los cruces de muchas calles antes adoquinadas se formaron reductores de velocidad ad hoc por los grandes badenes de hormigón, lo que obliga a los vehículos a circular con mucha precaución para no sufrir llantazos o posibles roturas de cubiertas o suspensiones.
En muchos bordes de cordones también se forman huecos con su calzada desplazada en desnivel por lo que, cuando estacionan los vehículos en paralelo, quedan inclinados sin poder abrir plenamente las puertas para el ascenso y descenso de pasajeros. Esto sucede porque no se realizaron previamente sus bordes en concreto, quitando los adoquines actuales, para evitar estos “accidentes geográficos ciudadanos”.
Muy especialmente en las bajadas de cordón de los garajes no hay forma de que no rocen ni toquen las partes bajas de los autos, que en consecuencia deben encararlos en forma diagonal para no quedar ahí trabados. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, esto contribuye casi involuntariamente a disminuir un poco la gran cantidad de accidentes que ocasiona la alta velocidad con la que se maneja hoy en día y adicionalmente favorece la seguridad del peatón para que pueda cruzar más fácilmente calles que no cuentan con semáforos.

Olazábal y Pacheco. Faltan los cordones amarillos pintados para que no estacionen autos y puedan girar los colectivos.

Falta señalización clara
Una vez terminadas las obras de asfaltado, se pintan en las avenidas las líneas punteadas en blanco para delimitar los carriles de circulación, la doble línea amarilla central de separación obligatoria de los sentidos de circulación, las sendas peatonales y las esquinas con pintura amarilla refractaria sobre el cordón para que no se estacione en ellas y pueda quedar lugar para el giro de grandes vehículos.
En nuestra Comuna 12 últimamente se comenzaron a pintar sendas peatonales y ochavas de color amarillo en cruces de calles que no fueron asfaltados recientemente y que, particularmente, no son de gran circulación tanto peatonal como vehicular. En cambio en otras importantes avenidas, reasfaltadas hace poco tiempo, esas imprescindibles tareas brillan por su ausencia.
Las reglamentaciones vigentes deben estar bien indicadas y visibles, para alertar a los conductores que allí está prohibido estacionarse o, de lo contrario, exponer a aquellos que están cometiendo una infracción. Aún así, en todos los barrios de la Ciudad vemos a diario vehículos en infracción ubicados en las ochavas.

¿Y dónde está la senda peatonal? En Nahuel Huapí y Álvarez Thomas el peatón tiene que adivinar por dónde cruzar.

Todos giran y giran
En muchos cruces de avenidas con calles de un ancho normal (a las que todavía no les llegó el nuevo asfalto y la señalización en cordones y sendas peatonales) doblan varias líneas de colectivos, lo que genera situaciones conflictivas con los vehículos estacionados. Muchas veces quedan trabados ahí ante la falta de espacio y se ven obligados a calcular con anticipación el radio de giro.
Ejemplos puntuales se dan, por ejemplo en Villa Urquiza, en Av. Olazábal y Bucarelli con la línea 107 y en Av. Olazábal y Pacheco con las líneas 71 y 127, estas últimas con una gran frecuencia de servicio y que tienen que hacer malabares para girar y no rayar ni romper espejos y paragolpes de los autos mal estacionados cerca de las esquinas. También sucede lo mismo en Av. Congreso y Díaz Colodrero y en Díaz Colodrero y Quesada, donde doblan las líneas 71, 169 y 175 sentido hacia Villa Urquiza. Siempre vale la pena recordar que el estacionamiento en las esquinas está prohibido por ley.

También en la esquina de Nahuel Huapí y Pacheco es necesario que se pinte la senda peatonal, hoy inexistente.

Bocinazos e impaciencia
Los congestionamientos en esas esquinas son habituales, ya que los ómnibus generalmente deben retroceder en varias maniobras y no siempre tienen el lugar suficiente por detrás, porque hay autos que también quieren doblar y tampoco pueden moverse mucho.
Este escenario perjudica a los vecinos de los primeros pisos, que deben padecer los bocinazos, gritos e insultos varios. Es por esto que resulta imperioso fijar dentro de las prioridades viales del Gobierno de la Ciudad la señalización de estas esquinas por las que circula el transporte público. Y si esto no resultara suficiente, se debería reforzar con más presencia policial estos sectores clave para que no se estacione indebidamente.

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