Con sede en Villa Devoto, el Kimberley Athletic Club fue fundado por socios de Platense y participó de la Primera División del fútbol argentino entre 1912 y 1915. Sus campañas fueron irregulares, pero cuando inauguró su cancha en Monroe y Ceretti obtuvo una buena cantidad de puntos que le permitió mantener la categoría por un tiempo. Allí recibió a los futuros grandes e incluso San Lorenzo hizo de local antes de levantar el Gasómetro.

Por Javier Perpignan
jperpignan@periodicoelbarrio.com.ar

A principios del siglo XX, el fútbol en Argentina era todavía cosa de “ingleses locos”. No tardaron mucho tiempo los criollos en descubrir el juego del balompié y lanzarse a la práctica activa. Así surgieron los primeros clubes de origen nacional, que no eran más que muchachos de una barriada intentando enfrentarse con muchachos de otras barriadas, en contiendas en donde estaba en juego el honor y el sentido de pertenencia. Esos enfrentamientos despertaron el interés de los lugareños, que masivamente se acercaron a aquellos primitivos campos de juegos para alentar a los “players”. Entre 1900 y 1920 nacieron la mayoría de los actuales clubes de fútbol. Tan fuerte era esa pasión y sentido de pertenencia que las discusiones llevaban a romper vínculos que se suponían iban a ser sólidos y para toda la vida. Este es el caso del Kimberley Athletic Club, un desprendimiento de socios fundadores de Platense que, luego de un conflicto interno, decidieron abrirse para fundar aquella institución.

De marrón a celeste
Los actuales calamares nacieron el 25 de mayo de 1905 en Recoleta, cuando un grupo de jóvenes consiguieron el dinero necesario para funcionar luego de que el caballo al que habían apostado ganó la carrera en el Hipódromo de Palermo. Aquella primera comisión directiva estaba formada por José Viviani (presidente), los hermanos César, Julio y José Pianaroli, Carlos Garbagnati, Santos Aliverti, José Roggerone, Roque Jaureguiberry, Leopoldo Lacoste y Antonio Meraggia. Pero cuando todo estaba listo para que Platense comenzara su despegue, sucedió lo impensado. Algunos socios decidieron separarse tras una discusión y armar otro club.
¿Qué enojó tanto a aquellos muchachos para separarse? Con la mirada de hoy, el motivo parece bastante banal: los futuros calamares preferían utilizar camisetas, mientras que los emigrados entendían que las camisas eran la mejor opción para todo “caballero del sport que se precie de tal”. El grupo de hombres disidentes estaba formado por José Chiesa, José Viviani y los hermanos Julio, José y César Pianaroli, quienes al año de fundar Platense se retiraron junto a amigos y familiares para crear, el 4 de agosto de 1906, el Kimberley Athletic Club. El nuevo club se afilió a la Asociación Argentina de Football (antecesora de la AFA) al año siguiente y hasta 1911 participó en las categorías de ascenso, disputando sus partidos en una cancha ubicada en Blandengues (hoy Avenida del Libertador) y Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde), curiosamente el mismo lugar en donde jugaba Platense. Su camiseta era celeste, con bastones verdes.

Formación de Kimberley de 1914: Julio Pianaroli, Teodoro Langenheim, Venancio Flores, César Georgetti, Alberto Coneh y Enrique Pianaroli. Severo Flescas, Carlos Antequeda, Juan Doyer, Pedro Boide y Adolfo Bertrand. (Crédito: Pablo Kersevan)

Quiebre y Primera
La situación dirigencial en el fútbol argentino no era de las mejores. Ricardo Aldao, presidente de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, cansado de arrendar la cancha de Palermo y percibir sólo el 20 por ciento de la recaudación, que los socios de GEBA tuvieran que pagar entrada para ver los partidos y razones de índole organizativas (entre ellas rechazar el profesionalismo), decidió abandonar la AAF y fundar el 12 de julio de 1912 la Federación Argentina de Fútbol, entidad disidente y no reconocida por la FIFA. A esta cruzada se sumó Porteño y Estudiantes de La Plata y, con la promesa de ser promovidos a Primera División para ocupar plaza, se sumaron Argentino de Quilmes, Atlanta, Independiente de Avellaneda, Sportiva Argentina y Kimberley.
Estas ocho entidades dieron comienzo al campeonato dos días después. En la temporada inaugural, Kimberley hizo de local principalmente en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en Palermo, aunque solía también jugar en las instalaciones de su rival de turno. Por ejemplo, contra Independiente (0-3) lo hizo en el estadio del Rojo. Fue el 14 de julio de 1912 y significó el debut absoluto de ambos equipos en la máxima divisional. Esa primera experiencia dejó un poco estimulante séptimo puesto entre ocho equipos: ganó dos partidos, empató otros dos y perdió los restantes 10 (sólo el Sportiva Argentina tuvo un peor desempeño, perdiendo todos los partidos disputados). El campeón fue Porteño.

Los 11 de Kimberley para enfrentar al Rojo en Avellaneda.

De local en Villa Urquiza
Al año siguiente, la performance mejoró notablemente: un cuarto puesto de un torneo de diez equipos, terminando dos puntos arriba del quinto Independiente y a diez del campeón, Estudiantes de La Plata. Consiguió por ejemplo dos victorias ante Atlanta y empató con Tigre y GEBA,  pero el hecho más importante de esta temporada ocurrió con su localía. Luego de dejar el field de Núñez y deambular por varias canchas, inauguró el propio en Villa Urquiza, más precisamente en la manzana comprendida por las calles Monroe, Ceretti, Blanco Encalada y Aizpurúa.
El primer partido como local lo jugó el 3 de agosto de 1913 frente a GEBA, con una derrota por 3 a 1. Pero la revancha llegaría el 10 de mismo mes: en Villa Urquiza consiguió su primer triunfo por 1 a 0 ante el débil Sportiva Argentina. Un reducto casi invencible resultó Monroe y Ceretti: de los nueve triunfos de la temporada, seis fueron de local. Sin dudas, los dos partidos más importantes jugados en esa condición fueron el triunfo ante el campeón Estudiantes de La Plata -2-0, el 26 de octubre- y la derrota ante Independiente, el 2 de noviembre, por el mismo marcador. Sí, el Rojo de Avellaneda jugó alguna vez en Villurca. Pero no fue el único.
En la temporada 1914 Kimberley repitió el cuarto puesto, pero esta vez los equipos participantes fueron ocho. Nuevamente se hizo fuerte de local, ya que tres de los cinco triunfos fueron en esa condición, aunque se destaca un empate 1-1 contra Estudiantes de La Plata y su primer triunfo frente a Independiente, en Avellaneda, por 1-0 el 7 de junio.

Vista aérea de las inmediaciones de Villa Urquiza (circa 1925), captada por Enrique Broszeit y Juan Bautista Borra, donde se observa el terreno en el que funcionó la cancha de Kimberley, en Monroe y Ceretti.

Unificación y debacle
Así llegamos a 1915, última temporada de Kimberley en Primera División. Ese año se produjo el regreso de los clubes afiliados de la FAF a la AAF, por lo que el torneo pasó a tener 25 participantes. El conjunto de Villa Urquiza salió 22º, con apenas 14 puntos, aunque se dio el gusto de derrotar a Estudiantes de La Plata de visitante por 2 a 1 y empatar con Huracán -el 1 de noviembre, día de su 7º cumpleaños- en su cancha de Chiclana y Alagón.
La localía urquicense dejó de ser efectiva, con apenas un triunfo ante Banfield en Monroe y Ceretti. Sin embargo, esta fue la única temporada en la que los otros grandes -a excepción de San Lorenzo, que lo haría al año siguiente- visitaron por primera vez por el barrio. El 4 de julio Kimberley cayó 0-1 contra Boca Juniors, el 17 de octubre consiguió empatar con River Plate sin tantos y el 19 de diciembre se despidió de Primera con una derrota contra el campeón, Racing Club, por un contundente 0-4.

Las visitas de los grandes
La temporada de 1915 fue la primera en la que los cinco grandes participaron juntos en una misma división, y por ende, es la única vez que Kimberley los enfrentó. Como en el torneo participaban 25 clubes, sólo se disputó a una sola ronda. Aquí consignamos las presentaciones frente a River y Racing, encuentros que marcaron el destino del equipo de Villa Urquiza. Frente a los todavía darseneros, se abría la esperanza de una resurrección por un impensado empate. En cambio, el enfrentamiento ante Racing, significó el fin de la aventura futbolera del club.
El 17 de octubre de 1915, Kimberley enfrentó a River Plate. Ese encuentro se disputó en Villa Urquiza a las tres de la tarde y la crónica destaca que los hinchas de River, que venían de la Boca, tenían el tren con salida desde Retiro a las dos. El encuentro finalizó 0-0 y se consideró la sorpresa de la jornada: “Merced a este resultado aquel cuadro (por Kimberley) ha logrado mejorar en gran parte su difícil situación en el campeonato. Durante todo el transcurso del match no se produjo la apertura del score, consecuencia á que no fue ajena el excelente desempeño de la defensa local”, reseñó escuetamente El Diario.
Sin dudas, el partido que Kimberley jugó con la Academia de Avellaneda el 19 de diciembre de 1915 fue el más importante de todos los que se jugaron en Monroe y Ceretti. Racing era el equipo sensación y estaba peleando el campeonato palmo a palmo con San Isidro (el CASI del rugby), a quien derrotó en un partido desempate para conseguir el tricampeonato. Las crónicas de la época destacaron la importancia del match: “Su resultado dirá si aquel club podrá permanecer en la primera división y si será inevitable su descenso. Grandes serán los esfuerzos que tendrán que emplear no sólo porque el adversario es poderoso, sino también porque éste aspira a llegar a la final del campeonato para medirse contra San Isidro y por lo tanto pondrá mayor tesón en la defensa de sus colores”. El partido estuvo anunciado para las 16.30 y Kimberley formó con Morando; Florentino y Oyhamburu; Aguirre, Badaracco y Spigardi; Boide, Conah, Pezzuti, Georgetti y Pérez.
Al día siguiente del partido, el periódico El Diario reseñó el encuentro como “muy interesante” y destacó como “numerosa” la concurrencia al estadio. Con respecto a la actuación del equipo de Villa Urquiza, ese mismo periódico detalló: “En el primer half, el Racing dominó en absoluto y el cuadro contrario debió limitarse a evitar que el contraste adquiriera mayores proporciones. Pocos avances pudieron llevar los hombres del Kimberley en este período y ninguno de ellos alcanzó a hacer peligrar la valla defendida por Arduino (arquero de Racing)”. El entusiasmo kimberleño duró apenas 12 minutos. El ídolo racinguista del momento, Ohaco, abrió el marcador y tres minutos después llegó el segundo y a menos de veinte del final Racing llegó al tercero. Así terminó el primer tiempo. ¿Pero qué pasó en el segundo? Repasemos la reseña de El Diario: “En el segundo half-time los locales se mostraron más decididos é hicieron que el juego fuera algo más equilibrado, alcanzando a llevar a algunos ataques, algunos de los cuales presentaron cierto peligro para la valla contraria”. Sin embargo Racing llegó al cuarto tanto y el descenso de Kimberley quedó decretado.
A pesar del descenso, al field urquicense le quedaba una última función. El 26 de marzo de 1916 San Lorenzo, quien por entonces estaba construyendo su estadio en Avenida La Plata, jugó de local en la ex cancha de Kimberley para recibir al debutante Gimnasia y Esgrima La Plata, quien le propinó una goleada histórica 0-4.

Kimberley participó en la máxima categoría del fútbol argentino entre 1912 y 1915 (Crédito: Pablo Kersevan).

Desafiliación y regreso
No está claro qué sucedió con el equipo verdiceleste luego de este paso por la Primera División. Algunas fuentes sostienen que participó del los torneos de ascenso hasta la llegada del profesionalismo en 1931 para luego desafiliarse. Un pequeño recuadro en El Diario nos lleva a pensar que en realidad Kimberley se desafilió una vez consumado el descenso, ante la imposibilidad de conseguir una plaza en la máxima categoría, en tanto que el terreno de Monroe y Ceretti fue arrendado por el Consejo Escolar. Lo cierto es que en sus cuatro temporadas, el equipo de Villa Urquiza disputó 70 partidos. Ganó 21, empató 11 y perdió 38: ocupa la 85º posición en la tabla general histórica del fútbol argentino, con 53 puntos.
Kimberley tenía su sede en la casa de la familia Pianaroli, Joaquín V. González y Nazarre, y en 1939 se afincó definitivamente en Joaquín V. González 3238, de Villa Devoto. Una vez alejado del fútbol, se dedicó a los deportes amateurs y a la vida social. En su centenario regresó a la AFA, esta vez para participar en los campeonatos de Futsal, ahora con camiseta completamente celeste, para consagrarse campeón en dos oportunidades y ser un animador permanente de los torneos en donde participan otros dos clubes del barrio: Pinocho y 17 de agosto.

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