Por Luis Alposta
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Cine “Edén Palace”
El cine Edén Palace, cuyos antecedentes se remontan a comienzos del siglo pasado, fue inaugurado oficialmente a principios de 1912. Su primer propietario, Ángel De Rosa, era dueño, además, de la confitería del mismo nombre, la que con anexo de billares y biógrafo ya estaba funcionando en la esquina de Guanacache y Bauness, comunicando sus instalaciones con el que habría de ser el hall del futuro cine. Un salón de espectáculos con amplia platea y pullman, pero en la promoción el caballito de batalla fue siempre su techo corredizo.
En el verano de 1922 debutó en él la Orquesta Norteamericana de Jazz. En 1931, un periódico de la zona comentaba lo siguiente: “Edén Palace: Esta sala es la única que posee orquestas jazz-band y típica, dirigidas por profesores de la localidad y villas circunvecinas”. De las primitivas salas cinematográficas del barrio, ésta es la única que “resistió” durante algún tiempo, desde 1979 y hasta fines de 2002, con el nombre de Gran Urquiza. Ahora funciona una “casa de regalos”.

Cine Teatro “9 de Julio”
En Bauness 2353, sobre un terreno de 18 metros de frente por 40 de fondo, propiedad de la firma Ángel De Rosa y Cía., se construyó un cinematógrafo de líneas modernas para su época, que fue inaugurado el 26 de marzo de 1914 con el nombre de Cine-Teatro 9 de Julio. Con capacidad para 799 butacas (entre platea y pullman), su construcción estuvo a cargo del arquitecto Alfredo Cámera y la decoración, en todos sus detalles, fue realizada por el artista pintor Higinio Martini.
A dos meses de su inauguración, Belisario Roldán hizo “vibrar a un público frenético de emoción” con su recital Una noche de poesía. Desde entonces, un amplio escenario y confortables camarines permitieron que fueran puestas en escena numerosas y recordadas representaciones teatrales. Durante sus últimos años este cine estuvo a cargo de la Empresa Mensi y Cía., que exhibía sus películas en CinemaScope, con cuatro bandas de sonido magnético, en equipo Western totalmente importado.
Este cine, en el que cantó Corsini en 1928, cerró definitivamente sus puertas en la década del 60. Poco después lo haría también el Café El Guaraní, que estaba al lado, haciendo esquina con Guanacache. Un antiguo café, propiedad de M. Rodríguez, que llegó a tener, además de sus billares, una “selecta orquesta y vitrola atendida por señoritas”. Hoy, el 9 de Julio es un garaje.

El Edén Palace es el único cine que “resistió” durante algún tiempo. Entre 1979 y fines de 2002 continuó funcionando con el nombre de Gran Urquiza.

Cine Teatro “Supremo”
Inauguróse el nuevo edificio de la Sociedad Operai Italiani: En la noche del viernes 22 de mayo de 1931 tuvo lugar la inauguración oficial de la nueva casa de la Società Operai Italiani di M. S. e Istruzione, en Bucarelli 2692.
“Ocupada totalmente la sala, de aspecto sobrio y delicado gusto, por las familias de los socios e invitados especiales, y después de escuchados el Himno Nacional y la Marcha Real Italiana, el presidente, señor José Bonanno, dio lectura a su discurso de inauguración, en el que se historió la vida y obra de la sociedad y expresó conceptos de fraternidad y amor hacia la patria hospitalaria de los argentinos. Acallados los aplausos que coronaron los vivas a la República Argentina y a la lejana Italia, se desarrolló un programa de varietés que mereció los comentarios favorables de la concurrencia. En un intervalo fue servido un lunch a los representantes de la prensa y sociedades, durante el cual habló nuevamente el señor José Bonanno y, en nombre de la Biblioteca Sarmiento, el señor Moreira Bustamante”, informó el periódico El Orden.
El mismo periódico (año IV, Nº 168, Buenos Aires, mayo 30 de 1931) comenta en su primera página: “Gran Cine Teatro Supremo: El sábado 23 del actual fue inaugurada la sala del Cine Teatro Supremo, instalado en el amplio local de la Sociedad Operai Italiani. La sala estaba totalmente ocupada, destacándose la presencia de familias conocidas de General Urquiza y alrededores, quienes gustaron la excelencia del programa presentado por la empresa del señor Marra, cuya dirección artística está a cargo del señor Sirkin, conocido en el ambiente cinematográfico. La nota gráfica, única que se toma del acto de la inauguración del cine, puede dar cuenta del éxito inicial de la nueva sala”.
Este cine, que como es sabido pertenecía a la empresa de Federico Marra y estaba bajo la dirección de Emilio Sirkin, contaba con un equipo sonoro RCA modelo 1931 y sistema Vitaphone y Movietone (único en toda la zona), que había sido construido especialmente para la acústica de esta sala. Después, con el correr de los años, ocurrió que las gastadas cintas vibraban o se cortaban, dando lugar al pataleo y griterío ensordecedor de los pibes del barrio.
Allí conocí a un singular personaje que aún recuerdo: Miguel Giudicessi, el acomodador. Era éste un hombre alto, corpulento, calvo y de cejas tupidas, que alternaba este trabajo con la atención de su lechería, que estaba ubicada en Cullen al 5200, al lado del Correo, y su labor como extra de cine.
Su destino no fue mejor que el de otras salas del barrio. El Cine Teatro Supremo cerró definitivamente para dar paso a la Sucursal 057 del Banco Credicoop.

Cine “Grand Bourg”
Otra de las salas que prestigiaron a nuestro barrio fue la del Cine Grand Bourg, uno de los más grandes de la Capital, con capacidad para 1.400 butacas repartidas entre platea y pullman. Estaba ubicado en la calle Monroe 5254 y era propiedad de la Empresa Cinematográfica Lococo.
Fue inaugurado a comienzos de la década del 50 y cerró sus puertas para dar lugar a la construcción de un edificio de propiedad horizontal en 1964, aproximadamente. En la planta baja de dicho edificio, el 10 de julio de 1983, inauguró su nueva sede la Sucursal 31 de Correos. Antiguamente tuvo allí su domicilio el escritor Eduardo Mallea.

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