La sala de asistencia médica de Villa Urquiza será recuperada por el CEMIC. Con el apoyo vecinal y la gestión del ex funcionario comunal Juan Martín Lavarello, la comisión directiva del centro de salud logró evitar el remate del inmueble. Clausurada desde el 2007 por incumplimiento de normas de seguridad, la institución de Manuela Pedraza y Triunvirato volvería a funcionar en 2020 luego de una importante refacción.

Por Marcelo Benini y Tomás Labrit
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En la última reunión de Horacio Rodríguez Larreta con los vecinos de Villa Urquiza, realizada el sábado 16 de julio en un salón de fiestas ubicado sobre la Av. Monroe, una de las preocupaciones que le manifestaron al jefe de Gobierno porteño fue el futuro de la Sala de Asistencia Médica General Urquiza (SAMGU), más conocida como “el Hospitalito”. Concretamente, una vecina de edad avanzada planteó, casi hasta las lágrimas, que el centro de salud de Manuela Pedraza y Triunvirato, clausurado desde hace diez años por incumplimiento de normas edilicias, prestaba un servicio de vital importancia para la comunidad y pidió una pronta solución.
En respuesta a su reclamo, el mandatario porteño aclaró que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no puede intervenir en la sala médica porque se trata de una asociación civil y desde su equipo de trabajo recordaron que la situación crítica que atraviesa el Hospitalito es “un tema que está judicializado”. Para brindar más precisiones al respecto, Rodríguez Larreta le dio la palabra a su colaborador Juan Martín Lavarello, vecino de Villa Urquiza y ex Coordinador General de la Unidad de Atención Ciudadana (UAC) de la Comuna 12, quien para sorpresa de todos los presentes ofreció indicios sobre una posible recuperación del centro sanitario.
“Somos muchos los vecinos que pudimos atendernos ahí y sabemos la necesidad que implica que este lugar vuelva a funcionar. En este momento estamos trabajando con la comisión directiva para que la sala pueda pagar una deuda de alrededor de 600 mil pesos, un capital que no se puede juntar con el simple aporte vecinal, y así logremos salvar la institución”, expresó Lavarello, hijo del ex presidente de la Junta Comunal 12 Juan Bautista Lavarello.
Fue por este testimonio que El Barrio decidió emprender una investigación con el propósito de indagar acerca de la situación del Hospitalito y la posibilidad de que en un futuro vuelva a prestar sus servicios a la comunidad de Villa Urquiza, particularmente a la zona conocida como “La Siberia”. Así pudimos averiguar que existe un acuerdo con el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno”, más conocido como CEMIC, entidad que cuenta con una sede en el barrio de Saavedra.

Una década de inactividad
La Sala de Asistencia Médica General Urquiza, “el Hospitalito”, fue fundada el 7 de setiembre de 1941 -cumplirá 75 años el mes próximo- por un grupo de vecinos agrupados en la sociedad de fomento que funcionaba en el Círculo 9 de Julio, un club con sede en Congreso y Ceretti que percibió la necesidad de dotar de un hospital al barrio de Villa Urquiza dada la lejanía del Pirovano y el Tornú. Esta histórica institución, que durante 65 años prestó un eficaz servicio sanitario sin otro aporte que el de sus socios, fue clausurada en julio de 2007 debido al incumplimiento de normas de seguridad y la falta de habilitación municipal del edificio.

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Algunas de las fallas detectadas por la Dirección General de Fiscalización y Control del Gobierno de la Ciudad fueron la falta de plan y plano de evacuación del edificio, de suficiente señalización en los medios de salida, de luces de emergencia y de ventilación reglamentaria en varias dependencias, entre otras. Además de estas irregularidades, el centro de salud arrastra un pasivo de aproximadamente 1,4 millones de pesos a causa de juicios laborales, deudas con la AFIP y facturas impagas de ABL y AySA.
Al momento del cese de actividades, la entidad médica contaba con un plantel de 37 profesionales médicos, un servicio de guardia clínica de 14 horas, un laboratorio de análisis clínicos completamente equipado y un servicio de radiología en funcionamiento, todo distribuido en 21 consultorios. Allí se atendían, entre otras especialidades, cardiología, cirugía, ecografía, ginecología, kinesiología, neurología, nutrición, odontología, oftalmología, pediatría, psicología y traumatología.

Al rescate del Hospitalito
Consultado por El Barrio, el ex funcionario comunal Juan Martín Lavarello se reunió con este periódico días después de su exposición en el encuentro vecinal para dar más detalles acerca las gestiones que estaba encabezando, junto a la comisión directiva, en pos de evitar la pérdida del centro médico situado en Manuela Pedraza y Triunvirato. “Logramos un acuerdo con el CEMIC, que aportó los casi 600.000 pesos necesarios para evitar el remate judicial del Hospitalito”, informa, con orgullo, Lavarello. Además, en el convenio se estableció que CEMIC invertirá una suma significativa de dinero, estimada en tres millones de dólares, para su puesta en valor y posterior reinauguración.
Cuenta el ex funcionario comunal y actual colaborador de Horacio Rodríguez Larreta que se trata de “un proyecto serio, a largo plazo”, que comenzará el año próximo y tiene una fecha aproximada de finalización en 2020. Las obras consistirán en la refacción de las condiciones edilicias -también se quitará la antena de telefonía celular que hay en la azotea- y en el equipamiento del centro médico con recursos tanto técnicos como humanos. A cambio de permanecer en el lugar, el CEMIC ofrecerá cupos de atención tomando como referencia la masa societaria con la que contaba el Hospitalito antes de su clausura.
Además de sus funciones inherentes, el rol de la comisión directiva en este esquema será auditar el cumplimiento de esta contraprestación y, para generar una mayor transparencia, delegará al inversor el manejo de fondos. Pese a que aún no se encuentra fijado el costo estimado de la cuota social, Lavarello sostiene que el monto será accesible y no descarta, en un futuro, su gratuidad. “Evaluamos las propuestas de más de seis inversores y el CEMIC fue la mejor opción. Lo que buscamos fue preservar la subsistencia de la asociación civil y que el proyecto fuera sustentable en el tiempo”, comenta el vecino de Villa Urquiza, quien asegura que fue el propio Rodríguez Larreta quien le encomendó la tarea de recuperar el centro de salud.

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“El Jefe de Gobierno quería que esta institución no se rematara y me pidió que la salvara de la manera que sea necesaria, siempre y cuando siga conservando el espíritu con el cual fue creada. En lo primero que pensamos fue en la viabilidad de que se hiciera cargo el Gobierno de la Ciudad, pero no llegábamos con los procesos administrativos porque contábamos con menos de dos meses para que se efectivizara el remate judicial”, explica el ex Coordinador General de la UAC de la Comuna 12.
A la hora de reflexionar acerca de este primer pero primordial objetivo alcanzado, Lavarello no puede ocultar su emoción. Vecino de toda la vida de Manuela Pedraza y Aizpurúa, a tan sólo unas cuadras del Hospitalito, evoca: “Para mí es un sueño lo que logramos con los vecinos. Todavía me acuerdo cuando en el año 91, mientras jugaba en el patio de mi casa, me caí al tratar de entrar a la Pelopincho y me corté la cabeza. Mis papás me llevaron a coser al Hospitalito. Hace 25 años era una tranquilidad tener un lugar de atención en Manuela Pedraza y Triunvirato, porque te evitaba un trastorno mayor. Hoy sería clave que volviera a funcionar”.
Por último, el ex funcionario comunal ratifica, para la tranquilidad de los vecinos, que más allá del convenio entablado con el CEMIC “el inmueble sigue y seguirá siendo de la asociación civil” y que “no hubo ninguna transferencia”.

Para el CEMIC, un desafío
Ante la novedad que presentó el testimonio de Juan Martín Lavarello, este periódico decidió contactar al director del CEMIC, Lic. Hugo Magonza, para profundizar los alcances del acuerdo y los beneficios que traerá a la comunidad. Fundado en 1958, el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno” (CEMIC) es una asociación civil sin fines de lucro, entidad de bien público y universitaria, que se dedica a la asistencia médica, la docencia y la investigación. Con presencia en la Comuna 12 hace más de 40 años, gracias al servicio que presta el Hospital Universitario de Saavedra, el CEMIC ahora se prepara para desembarcar en Villa Urquiza.
“Por nuestra figura jurídica, tenemos obligaciones estatutarias de acción comunitaria. Cuando nos contactó Juan Martín nos pareció que era un proyecto muy valioso, que no debía caer. El centro fue un orgullo para la comunidad y nuestra idea es que vuelva a su normal funcionamiento”, afirma Magonza ante el grabador de El Barrio.

-¿Cuáles serían las prestaciones que brindaría?
-La idea básica es restablecer los servicios de atención primaria, como consultorio, diagnóstico y rehabilitación de pacientes con discapacidades o lesiones. No imaginamos prestaciones de muchísima más complejidad porque el lugar no lo permite y porque no hay habilitaciones para eso. Pero me parece que con eso ya ganamos. Para nosotros es un desafío, es abrir otro frente más de trabajo y dedicación. CEMIC es una institución grande y compleja, pero manejada entre muy pocas personas.

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-¿La puesta en valor del centro estaría terminada para 2020?
-La fecha es razonable. No queremos generar expectativas muy optimistas. Nuestra idea, en lo posible, es acercar esos plazos. Las tareas van a comenzar a partir del año que viene. Vamos a empezar con las obras que requieren una inversión menor, como los consultorios, para que empiecen a funcionar rápido. En 2020, el Hospitalito debería estar funcionando en un alto porcentaje.

-Lavarello estimó que la inversión necesaria para remodelar la sala es de aproximadamente tres millones de dólares. ¿Coincide con ese número?
-Es probable, ojalá podamos gastar menos. Nosotros somos muy austeros. Manejamos los recursos de una manera muy cuidadosa porque es plata que sale de la institución. Pero hoy en día, cualquier inversión menor es costosa. Calculamos que habrá que invertir no menos de mil dólares el metro cuadrado para la refacción, funcionamiento y termomecánica. Y después comprar los equipos, que son muy caros. Un equipo de ecografía cuesta entre 80 y 100.000 dólares. Hay que sumar, en total, obra civil, acondicionamiento de confort y equipamiento médico.

-¿Cómo se van a determinar los cupos de atención?
-Todavía no lo definimos, pero la idea es que haya una proporción de la atención para que el vecino pueda acceder al servicio con un arancel moderado o sin costo. En la medida en que la inversión lo permita, el objetivo es que el proyecto tenga un alto impacto en el beneficio comunitario. Un centro de estas características tiene como mínimo dos mil consultas mensuales.

-¿Se le dará prioridad a los vecinos de Villa Urquiza o también podrán atenderse pacientes de barrios aledaños?
-Es una decisión que tenemos que tomar en conjunto con la asociación vecinal porque, en la medida en que abramos la atención a otros barrios, los recursos serán escasos. En una primera etapa nos deberíamos focalizar específicamente en los vecinos de Villa Urquiza. Después, si en algún momento nos da el presupuesto, nos abriremos a una comunidad mayor.

-¿El Hospitalito va a estar interconectado con otros centros de salud de la zona?
-Sí. Vamos a manejar la derivación de pacientes a hospitales públicos para tratar mayores complejidades. Va a ser mucho más que la prestación del servicio en el lugar. Para el paciente que se complejiza, decirle dónde debe atenderse no tiene precio.

-¿Cuál fue la injerencia del Gobierno porteño en pos de lograr este acuerdo?
-El Gobierno de la Ciudad, a través de Juan Martín, facilitó todo. Siempre nos pareció una persona proactiva, con mucho compromiso con el barrio. Contribuyó para que las cosas se hicieran fáciles para todos. No tengo más que palabras de agradecimiento para con el Gobierno de la Ciudad.

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-¿Se podría imaginar, en un futuro, que el Hospitalito sea gestionado en conjunto por el CEMIC y el Gobierno de la Ciudad?
-Sería muy bueno. La idea de una integración con el Gobierno siempre la tenemos presente. En los últimos años hemos hecho bastantes emprendimientos en común. Hoy en día controlamos la calidad de los 33 hospitales públicos y durante muchos años formamos enfermeras en conjunto.

-¿Cuál fue el motivo que los impulsó a hacerse cargo de la recuperación del Hospitalito?
-Esto es un desafío para nosotros, un esfuerzo. Nuestro compromiso con los proyectos sanitarios del país, y particularmente de la ciudad, es muy grande. No estamos para suplir al sector público sino para contribuir con el cumplimiento de los objetivos sanitarios. Esta es una obligación que está en la esencia de nuestra organización. Queremos tener una contribución hacia la comunidad, a la cual pertenecemos.

-¿Cuál va a ser el vínculo entre CEMIC y la comisión directiva del centro?
-Va a haber una integración, pero nosotros no queremos ser la comisión directiva de la asociación vecinal. Debe tener una independencia absoluta en su funcionamiento. Participaremos de las reuniones donde se traten temas relacionados al hospital y a los proyectos. Estamos en contacto, ya hemos tenido reuniones en nuestra sede. Ahora la relación va a funcionar con una mayor periodicidad.

-¿A qué atribuye el éxito en la concreción del acuerdo?
-Fue un trabajo muy grande de Juan Martín y hubo una gran vocación por parte de la comisión directiva para resolver la situación del Hospitalito, porque a sus miembros les daba una enorme pena que la sala se perdiera o no se usara. Además, hubo un trabajo muy importante de Gustavo Macoretta, nuestro Gerente de Finanzas.

-El Hospitalito tiene un altísimo valor simbólico para los vecinos. ¿Qué mensaje les transmitiría a todos ellos?
-Me gustaría convocar a la comunidad a sumarse. Estos proyectos son enormemente atractivos para nosotros, pero son mejores cuando se suma el vecino. Acercándose, dando sus opiniones, alertándonos de cuestiones que deberíamos tener en cuenta. Con su apoyo trabajamos más cómodos, porque sentimos que estamos haciendo algo útil.

Para concluir, Juan Martín Lavarello quiere agradecer especialmente el incansable trabajo de los siguientes miembros de la comisión directiva, que aparecen junto a él en la foto de portada: Ana Juana Ventura, cuyo padre fue fundador del Hospitalito, Eduardo Bufalino, Miguel Davidziuk y Carlos Cócaro. También el acompañamiento de los vecinos Margarita y Nora Larralde, Alejandra Ferrari, Oscar Falcon, Yanina Bachino y Mario Flores. Y reconocer la colaboración de los miembros de la Junta Comunal 12 y de su presidente, Jorge Roca, además de la predisposición de las diputadas Lía Rueda y Claudia Calciano.

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