El 4 de julio se cumplieron 43 años de la fría madrugada de invierno en la que, poco después de comenzada la última dictadura militar, hombres armados ingresaron a la Parroquia San Patricio, ubicada en Echeverría 3900, y masacraron a cinco religiosos: los sacerdotes palotinos Pedro Dufau (67), Alfredo Leaden (57) y Alfredo Kelly (43) y los seminaristas Salvador Barbeito (29) y Emilio Barletti (23). Se trata no sólo del episodio más sangriento que jamás haya ocurrido en el barrio -muchos confunden el límite y consideran que el templo se encuentra en Belgrano- sino que también es el capítulo más oscuro en la historia de la Iglesia Católica en la Argentina.
La singularidad del hecho reside en su modus operandi. Es sabido que, por lo general, los represores “desaparecían” a sus víctimas trasladándolas a diferentes centros clandestinos de detención y tortura, para luego matarlas. En este caso, el procedimiento fue muy distinto: ingresaron a la parroquia, reunieron en una de las habitaciones a los cinco religiosos -que dormían en el lugar- y los acribillaron con 65 disparos. Arriba de uno de los cadáveres dejaron un afiche, en donde se podía ver a Mafalda -el personaje de Quino– señalando una cachiporra sostenida por un policía. “¿Ven? Ese es el palito para abollar ideologías”, rezaba la caricatura.
Poco tiempo antes de su asesinato, el padre Kelly había encabezado una misa que reflejaba con claridad su modo de pensar: un duro sermón al enterarse de que algunos fieles acudían a eventos donde se remataban muebles y posesiones de personas desaparecidas por la dictadura. “Quiero ser bien claro al respecto: las ovejas de este rebaño que medran con la situación por la que están pasando tantas familias argentinas dejan de ser para mí ovejas para transformarse en cucarachas”, dijo Kelly, quien en la noche del 3 de julio contó a sus compañeros que había recibido una carta en donde lo acusaban de comunista y que su vida corría peligro.
Indirectamente, los posibles responsables de la llamada “Masacre de San Patricio” pudieron haber sido juzgados durante la Megacausa ESMA, que juzgó delitos de lesa humanidad en el marco de los “Vuelos de la Muerte”. Con inicio en noviembre de 2012, las audiencias cumplieron cinco años de testimonios, pruebas y palabras. El juicio se inició con 65 acusados, de los cuales 54 fueron imputados por el asesinato de 789 personas y 29 condenados a perpetua. Se sospecha que Antonio Pernías, quien deberá pasar el resto de sus días en la cárcel, tuvo participación en el crimen de los palotinos.
Pero también fueron juzgados dos civiles. Uno de ellos fue Gonzalo Dalmacio Torres de Tolosa (74), abogado de profesión, quien durante la última dictadura militar se desempeñó como Secretario del Juzgado de Instrucción N° 9. Acusado de participar en los llamados “Vuelos de la Muerte”, por lo que también fue condenado a perpetua, el represor Adolfo Scilingo  lo vinculó además con la Masacre de San Patricio. El Barrio lo entrevistó hace tres años mediante una comunicación telefónica con su hogar en Belgrano, ubicado a unas 25 cuadras de la Parroquia de San Patricio, y se mostró esquivo con el tema: “Ese asunto de los palotinos existió, pero no sé qué pasó”.

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