Los días que se avecinan estarán cargados de una atmósfera propia de las fiestas de fin de año. Las vidrieras decoradas con motivos navideños preanuncian el movimiento incesante de clientes, que apurarán las compras típicas de esta fecha. A pesar del trajín que impone la inminencia de estas celebraciones, se trata de un período que siempre invita a la reflexión y al balance. Es la bisagra que marca el final de un período temporal y el inicio de otro, que siempre se anhela que sea mejor que el anterior.
Podríamos decir que 2017 fue un año complejo desde el punto de vista económico. Salvo el negocio inmobiliario, que experimentó un notable crecimiento a partir de la construcción y la compraventa de inmuebles, motivada por el boom de los créditos, el resto de las actividades comerciales parecieron experimentar un estancamiento. Como es lógico, eso se tradujo en una merma de la publicidad en los medios de comunicación. Los gráficos, tal es el caso de este periódico, sufren más los efectos de la falta de anunciantes. El costo de impresión se ha incrementado un 50% por ciento en los últimos dos años y es difícil trasladar ese porcentaje inflacionario al precio de los avisos.
El fenómeno de debilitamiento que atraviesan los medios de papel es fácilmente palpable en la reducción de páginas y tirada. De hecho, muchos diarios han dejado de existir en el mundo. Desde su nacimiento en abril de 1999, el El Barrio se ha esforzado por convertirse en el medio de comunicación por excelencia de los barrios que integran la Comuna 12. Este periódico tuvo un crecimiento ininterrumpido durante trece años y tocó su techo en 2012, cuando alcanzó las 64 páginas y superó los 20.000 ejemplares de tirada. En ese momento, unos 500 avisos se distribuían a lo largo de la edición y compensaban la gratuidad del periódico.
Entre 2012 y 2015 hubo una retracción de la economía argentina en general, que redujo en un 20 por ciento la cartera de clientes del periódico. Algunos comerciantes cerraron sus puertas y otros consideraron que la publicidad era un gasto antes que una inversión. Los años 2016 y 2017 se caracterizaron por una mayor presión en los costos, motivados en especial por el aumento de las tarifas de servicios públicos y del combustible. Las pymes y los comercios han sufrido ese impacto y sus presupuestos debieron readecuarse a un escenario de menor rentabilidad. En ese período, El Barrio perdió otro 27 por ciento de pauta publicitaria y se vio obligado a ajustar sus costos de manera drástica.
No obstante, tenemos esperanzas. En las últimas horas trascendió que el consumo comenzó hace dos meses a mostrar señales de recuperación. Según se desprende de un relevamiento efectuado durante septiembre y octubre por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, se redujo el número de locales en venta, alquiler, clausurados o cerrados en la Ciudad.  Durante este lapso se detectó un total de 213 locales sin actividad comercial en las áreas relevadas, lo cual representó un descenso del 21,7 por ciento respecto a la medición realizada entre julio y agosto. Comparado al período septiembre y octubre de 2016, se registró una baja de 30,6 por ciento.
Levantamos las copas para que la reactivación económica nos devuelva los avisos perdidos en los últimos cinco años e invitamos a quienes en estos 18 años no lo hicieron a que nos apoyen. De ese modo, el periódico podrá no sólo seguir sosteniendo una propuesta informativa pluralista y de calidad sino llegar a cada vez más hogares.

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