En los últimos tiempos, las calles de nuestros barrios reeditaron imágenes que hacía tiempo no se observaban. Además de los recicladores, que desde hace muchos años se desplazan con sus carros en busca de cartón, plástico y metales, es cada vez más habitual ver a hombres, mujeres y niños que remueven la basura en busca de comida. Algunos traban la tapa de los contenedores negros con una madera y se internan en esos recipientes hediondos con la esperanza de encontrar algún alimento apto para el consumo. También se volvió frecuente en el entorno vecinal encontrar personas en situación de calle, que duermen sobre colchones tirados en umbrales de locales vacíos.
Estas dolorosas escenas encuentran explicación en un reciente informe de la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, basado en indicadores del segundo trimestre de este año, que fue difundido por la mayoría de los medios a principios de octubre. A partir de esos números, y bajo la firma del periodista Ismael Bermúdez, el diario Clarín señala que la Capital Federal tiene 41.000 indigentes más que el trimestre anterior y 59.000 más que un año atrás. También observó que existe una distribución más desigual de los ingresos por una menor participación de sectores medios y medio-bajos en el reparto “de la torta” (sic). El organismo oficial porteño señaló que hoy suman 565.000 los pobres, equivalente al 18,4% de los 3.064.000 habitantes porteños. De ese total 173.000, son indigentes.
“El informe marca que en el segundo trimestre hay otras 288.000 personas (9,4% del total) que pertenecían a los sectores ‘no pobres vulnerables’ y 259.000 (8,5%) a la ‘clase media frágil’, así definidos porque ante una eventual disminución del poder adquisitivo de los ingresos familiares -por ejemplo, la suba de precios por encima de sus ingresos- o ante la pérdida del empleo o del ingreso de alguno de sus miembros, tienen una probabilidad alta de caer en los estratos más bajos”, cita Clarín.
Bermúdez advierte en su artículo que “entre indigentes, pobres, no pobres vulnerables y clase media frágil hay 1.112.000 personas, el 36,3% de la población, que atraviesan por una situación de fragilidad social porque cuentan con recursos que bordean o están por debajo de la línea de pobreza”. El resto se compone de 1.566.000 habitantes pertenecientes a sectores medios (51,1%) y 386.000 del “sector acomodado” (12,6%). “Del informe oficial se desprende mayor desigualdad: un fuerte aumento de los indigentes y un incremento del sector acomodado. Más una suba de la participación en los ingresos del 10% más rico (del 29,8 al 30,6%) y una caída del 1,6 al 1,3% del 10% más pobre”, agrega Bermúdez en el análisis de la información recolectada por el propio Gobierno de la Ciudad.
Los números no hacen más que describir el contexto económicamente adverso que atraviesa el país, con una moneda que perdió el 50% de su valor en menos de un año y salarios que la mayoría de los casos no completaron a la fecha el 20% de recomposición. Todos sentimos en nuestros bolsillos el recorte dramático del poder adquisitivo, que obliga a la mayoría de los argentinos a ajustarse. Pero nadie sufre tanto la crisis como quienes se cayeron del mapa y sobreviven como pueden en las calles.

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