Por segundo mes consecutivo, algo inédito en nuestra trayectoria periodística, El Barrio editorializa sobre la amenaza cierta de extinción que acecha a los medios gráficos de comunicación en general y a éste en particular. Sucede que en 18 años, salvo durante los meses previos a la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, no habíamos atravesado una crisis semejante. Quizá sea circunstancial, motivada por una coyuntura económica que se ordenará en breve, pero no deja de alarmarnos de cara al futuro.
El mes pasado hicimos desde este espacio un “llamado a la solidaridad publicitaria”, que este mes reiteramos, dirigido a aquellos lectores que tienen posibilidades concretas de auspiciar este proyecto editorial con un aviso de su comercio o servicio profesional. Muchos posibles anunciantes, algunos de los cuales confiesa disfrutar con la compañía mensual de El Barrio, se excusan de participar aclarando que no necesitan difusión o argumentan que no les sirve el tipo de publicidad que ofrecemos.
Apelamos a ellos para pedirles que, en la medida de sus posibilidades, colaboren con un aviso. No es tan necesario que la inversión sea onerosa como sostenible en el largo plazo. Más allá de la conveniencia personal que pudiera tener esa contribución, les pedimos que lo analicen en términos de adhesión al proyecto. “¿Creés que la existencia de este periódico es necesaria? -preguntamos desde un módulo institucional, páginas más adelante-. Si nunca anunciaste en El Barrio, éste es un buen momento para hacerlo. Ante los altos costos de producción, la subsistencia de este medio depende más que nunca de tu apoyo publicitario. Recordá que los avisos son la única fuente de ingresos que tiene esta publicación gratuita. Por más pequeña que sea tu ayuda, siempre será bienvenida. Gracias por comprender”.
Por supuesto, este fenómeno nos excede. En Bahía Blanca, a mediados del año pasado, el tradicional diario La Nueva dejó de imprimirse todos los días para pasar a hacerlo solamente viernes, sábados y domingos. “La tendencia es irreversible. Los diarios impresos están en la curva final de su existencia, aunque les ha costado convertirse a Internet y es dura la batalla con los medios nativos digitales, que comprenden mejor las necesidades de los lectores”, señala en sitio MDZ (Mendoza On Line), exponente de la nueva generación de diarios electrónicos.
En el mundo sucede algo parecido. The Independent, el periódico más joven del Reino Unido, editó en marzo del año pasado su último ejemplar. “Fue creado hace 30 años, pero no pudo contrarrestar la falta de lectores. En los años noventa llegó a vender 400.000 ejemplares y ahora no llegaba ni a 50.000. Antes del cierre, su editor, Eugeny Lebedev -hijo del millonario Alexander Lebedev y también copropietario de Evening Standard– probó ciertos cambios como una versión comprimida de bajo costo. Sin embargo, no logró salvarlo”, resumió el diario Clarín cuando anunció su cierre.
La buena noticia para El Barrio es que nunca dejó de ser un éxito de lectores, no sólo por su gratuitad sino por la calidad de sus contenidos periodísticos. Nuestro principal problema es que, al no poder vender los ejemplares, la financiación es exclusivamente publicitaria. Si logramos superar la recesión que nos propone hoy la economía argentina, podremos seguir desafiando las costumbres de lectura que imponen los nuevos tiempos y mantener por muchos años más el cálido vínculo a través del papel.

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