El miércoles 3 de mayo, al cierre de esta edición, Platense logró su demorado regreso a la B Nacional, antesala de la máxima categoría del fútbol argentino. Lo hizo en una final épica ante Estudiantes de Buenos Aires, disputada en el estadio de Lanús ante una multitud, que ganó en tiempo suplementario. El club de Vicente López, que supo tener su cancha en el límite entre Núñez y Saavedra y por eso tiene un fuerte arraigo en el barrio del Polaco, obtuvo así su segundo título profesional en la B Metropolitana. Antes había conquistado el de 2006, que le permitió un efímero paso por la B Nacional. Pero hasta que comenzó su debacle fue uno de sus animadores históricos de la Primera División, con 74 temporadas en la elite sumando torneos profesionales y amateurs.
La caída se concretó tras varias campañas malas el 13 de junio de 1999, cuando este periódico llevaba editadas apenas tres ediciones. Ese día, como preanunciando el final, hubo poca gente en las tribunas del Ciudad de Vicente López. “Turno mañana en fin de semana largo para un choque raquítico que, paradójicamente, tenía muchísimo en juego. River se debatía entre la frustración de una temporada horrorosa y el consuelo de un desempate para entrar en la Copa Libertadores, con todo lo que ello significa en dinero y prestigio; Platense luchaba en el rubro orgullo: necesitaba ganar, y ni así se aseguraba la permanencia en primera. Eso sí: una derrota lo conminaba a la B”, comenzaba la crónica del día después en el diario La Nación. Fue derrota 3 a 0 y descenso consumado a la B Nacional.
En la segunda categoría más importante del fútbol vernáculo no le fue mucho mejor y, luego de tres temporadas, se precipitó a un nuevo abismo. Lo que ocurrió el 20 de abril de 2002 fue insólito. El Calamar y Racing de Córdoba se enfrentaron en Vicente López. A ambos equipos, que peleaban el descenso, sólo les cabía ganar. Incluso, la victoria daba al vencedor  una chance de ascenso a Primera División. “Dos equipos y dos hinchadas lloraron al mismo tiempo en una imagen surrealista. No hay una sola sonrisa en un deporte que premia y castiga tras 90 minutos. No hay registros de que haya pasado algo similar en el fútbol argentino. Dos conjuntos con posibilidades de jugar un reducido para ascender a primera, bajaron de categoría el mismo día, en la misma cancha, con el mismo pitazo final”, ilustró La Nación al día siguiente.
La temporada 2002/03 fue la primera en la historia de Platense en la tercera categoría, el peor momento de su historia. Peleó el ascenso varios años, pero era eliminado sistemáticamente en el Reducido o en la Promoción. En 2005 estuvo a un paso ante Chacarita, pero la ventaja deportiva favoreció al Funebrero. El regreso a la B Nacional llegaría en 2006, tras consagrarse campeón de la B Metropolitana y por poco no consiguió, tras una gran campaña, el regreso a la Primera División. Malas campañas en la B Nacional lo devolverían nuevamente a la B Metropolitana en 2010, un pozo ciego del que no lograba salir. A punto estuvo de lograrlo ante Temperley hace cuatro años, pero increíblemente perdió la chance sobre la hora.
A pocas semanas de celebrar su 113º aniversario, Platense dio el primer paso hacia su sueño de volver a Primera. Si aprende de sus errores, en poco tiempo lo logrará.

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