Las elecciones nacionales del pasado 22 de octubre, comúnmente llamadas de medio término, ratificaron el rumbo político y económico iniciado por Mauricio Macri en 2015. En casi todo el país se impuso la coalición Cambiemos, integrada además de por el PRO (macrismo) por el ARI (Elisa Carrió) y la Unión Cívica Radical (Ernesto Sanz). Esta alianza puso fin a doce años de kirchnerismo y confirmó de manera categórica esa voluntad popular en los recientes comicios legislativos.
Por supuesto, como sucede desde hace más de una década, la Ciudad de Buenos Aires no resultó la excepción a esa regla. De los casi dos millones de habitantes que eligieron diputados nacionales y legisladores porteños, el 50,93 por ciento dio su respaldo a la agrupación Vamos Juntos, liderada por Elisa Carrió y Andy Freire. Un 21,74 por ciento se inclinó por Unidad Porteña, que postuló a Daniel Filmus y Mariano Recalde, y un 12,33 por ciento apoyó a Evolución (Martín Lousteau y Débora Pérez Volpin). Las preferencias siguieron, en marcas que no alcanzaron el 6 por ciento, con el Frente de Izquierda de los Trabajadores (Marcelo Ramal y Myriam Bregman), Avancemos hacia un país mejor (Matías Tombolini y Sergio Abrevaya) y Autodeterminación y Libertad (Luis Zamora y Marta Martínez).
Los números de la Comuna 12 muestran un comportamiento parecido al del electorado porteño. Votaron 150.863 vecinos, de los cuales el 51,43% se inclinó por la boleta de Elisa Carrió. A más de 30 puntos de distancia, un 20,13 por ciento adhirió a la opción kirchnerista y apenas un 12,93 por ciento sufragó a favor de Lousteau. Curiosa debacle de que quien dos años antes había cosechado un caudal electoral enorme, que casi le había permitido ser electo Jefe de Gobierno de la Ciudad tras perder por escaso margen el balotaje. La izquierda, dividida en el FIT y AYT, arañó el 10 por ciento, mientras que Tombolini, representante porteño de Sergio Massa, apenas superó el 5 por ciento.
La interpretación de estos registros es bastante clara: seis de cada diez habitantes de la Comuna 12 -y por ende lectores de este periódico- simpatizan con el actual modelo político encabezado por Mauricio Macri, en tanto tres se sienten identificados con el peronismo en sus distintas variantes y uno es de izquierda. Trasladado a números concretos, en los barrios de Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra y Villa Pueyrredon hay 76.000 personas que votaron a Cambiemos y unas 30.000 que se manifestaron en favor del peronismo. Los casi 20.000 sufragantes que eligieron a Lousteau parecen estar más cerca del macrismo que del kirchnerismo y los poco más de 7.000 que depositaron en la urna la lista de Massa podrían ser en el fondo peronistas. Unos 15.000 votantes confirmaron su identificación con la izquierda.
Queda como moraleja de este año electoral que la sociedad argentina decidió ponerle fin al tiempo del peronismo en el poder y virar hacia la derecha en materia política y económica, una dirección que es además del agrado de la mayor parte de los medios masivos de comunicación y de los sectores empresarios. Sería saludable que el actual gobierno administre con responsabilidad este valioso caudal electoral y no descuide, en la aplicación de sus medidas, a los sectores más vulnerables de la sociedad argentina.

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