Cuando Francisco Cayol adquirió en el Cuartel Quinto del pueblo de Belgrano una parcela de tierra de una superficie de 500.000 metros cuadrados en 1880, no imaginó que ese lugar iba a ser punto de partida de un floreciente y pujante vecindario de la Capital Federal que hoy festeja 130 años. La zona en cuestión abarcaba un perímetro comprendido por las actuales calles Roosevelt, Díaz Colodrero, Monroe, Alvarez Thomas, Congreso, Bucarelli, Tomás Le Bretón y Altolaguirre.
Pero su oficialización como barrio demoraría algunos años. Francisco Seeber era un prestigioso empresario del rubro de la construcción, que en 1885 obtuvo el proyecto de nivelación y construcción de los Muelles de las Catalinas: estaban ubicados en las actuales avenidas Leandro N. Alem y Córdoba. Dado que el lote era sumamente bajo e inundable, necesitó material de relleno para poder efectuar la obra. Para ello adquirió los terrenos de Cayol, situados unos diez kilómetros al noroeste de los muelles y conocidos como “Lomas Altas”, ya que tenían una altitud estimada en 40 metros sobre el nivel del río.
Seeber hizo que algunos de sus trabajadores, principalmente de origen entrerriano, se instalaran en las cercanías del lugar donde se extraía tierra y se fabricaban ladrillos. Por eso es que, a principios de 1887, residían en la zona unas 120 familias. Una vez cumplida la tarea de nivelar los bajos de la ribera, los terrenos ya no eran necesarios y Seeber decidió fraccionarlos para venderlos. Encomendó al Ing. Emilio Agrelo el trazado de un nuevo pueblo, lo que ocurrió un 2 de octubre de 1887. Era el origen de Villa Catalinas, la primitiva Villa Urquiza. Los desniveles que se observan tanto en Congreso como en Tomás Le Bretón son el testimonio de los trabajos de Seeber.
El 13 de abril de 1889 el Ferrocarril Buenos Aires al Rosario inauguró la estación Villa Catalinas. El 18 de octubre de 1901, a pedido de un grupo importante de pobladores entrerrianos, se decidió darle a la zona el nombre de General Justo José de Urquiza, al cumplirse el centenario de su nacimiento. Con el paso de los años Villa Urquiza se fue convirtiendo en uno de los barrios preferidos de la Ciudad de Buenos Aires. Se pobló de viviendas, comercios y salas de cine, aunque una de ellas se destacó por sobre las demás. El 23 de mayo de 1929 se realizó el acto inaugural del histórico Teatro 25 de Mayo, donde en 1933 Carlos Gardel se presentó en cuatro ocasiones.
Después de la llegada del ferrocarril, la fecha que quedará en los libros como la más importante en los 130 años del barrio es la inauguración de la estación terminal de subtes de la Línea B, llamada “Juan Manuel de Rosas-Villa Urquiza”. Entre el primer anuncio oficial de 1999 y la apertura oficial del servicio el 26 de julio de 2013 hubo numerosas marchas y contramarchas del proyecto. Pero los sucesivos -y fallidos- anuncios de arribo de este medio de transporte para 2003, 2007 y 2011, entre otras fechas, alentaron el crecimiento edilicio y comercial del barrio. Hoy es uno de los más apetecidos por los desarrolladores inmobiliarios de la ciudad.
Para muchos vecinos ha perdido su identidad, para otros sigue siendo tan encantador como de costumbre. Pero todos brindamos por los 130 años de Villa Urquiza. Salud.

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