Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA), la cantidad de vehículos patentados totalizó 78.025 unidades en julio, una suba del 22,6 por ciento respecto al mismo mes de 2016, cuando se habían patentado 63.638 unidades. En el transcurso de los primeros siete meses del año se inscribieron unas 531.423 unidades, cifra que representa un incremento del 32,2 por ciento cuando se la compara con el acumulado obtenido entre enero y julio de 2016 (401.911 vehículos).
Sin embargo, las estadísticas -que pueden tener una lectura positiva desde una perspectiva económica- van a contramano del ordenamiento vial. Se calcula que en la Ciudad de Buenos Aires hay casi dos autos por cada lugar para estacionar. “El resto se ubica en lugares insólitos y, muchas veces, prohibidos: en avenidas, sobre ochavas, sobre rampas para discapacitados, en la mano izquierda y hasta obstruyendo garajes. Cada día, según cifras del Ministerio de Justicia porteño, se hacen 2.500 multas por mal estacionamiento, a razón de más de cien por hora”, informaba Clarín el año pasado. El 39 por ciento de las infracciones de tránsito que se labran en la ciudad son por estacionar mal. Se ha vuelto imposible usar el automóvil sin caer en la transgresión de detenerlo en lugares prohibidos, ante la ausencia de espacios permitidos.
“Según un informe de usos de suelo difundido por el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, en la Ciudad hay 1.200.000 plazas para estacionar: el 65 por ciento en garajes privados y el resto en estacionamientos comerciales -detallaba el artículo periodístico, seguramente ya desactualizado-. A esas plazas se les suman las 334.654 que hay en la calle, según detalla la Secretaría de Transporte. Esto da un total de 1.534.000 espacios para 2.410.000 vehículos, que son los que se concentran en Capital los días de semana. Todo en un marco de pérdida de lugares para estacionar por la construcción de ciclovías, la instalación de contenedores y la explosión de edificios en barrios que antes eran de casas bajas”. Debemos agregar las dársenas para colectivos que últimamente se están construyendo en distintos puntos de la Comuna 12, que imposibilitarán el estacionamiento de automóviles particulares.
Estamos de acuerdo en que las normas de tránsito deben ser respetadas y muchos vehículos las incumplen. Tan cierto como que sigue pendiente el desarrollo de una política de transporte que desaliente el uso del automóvil e invite a viajar en medios públicos. Son escasos los kilómetros de subtes construidos en los últimos años y es decadente el servicio de colectivos. Un caso emblemático en nuestros barrios es el funcionamiento de las líneas 114, 133 y 140, todas pertenecientes al Grupo Plaza, denunciadas permanentemente desde este periódico. Ni hablar de las frecuencias de los trenes, que interrumpen su servicio muy temprano por las noches.
En el ranking de automóviles más patentados se impone todos los meses el Volkswagen Gol. El dato no es menor: se trata de una marca comercializada por las concesionarias del actual ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, uno de los empresarios del sector que más unidades vende en el país. Pregunta incómoda: ¿se puede ser juez y parte en una materia tan sensible como el tránsito urbano?

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