(Edición del Mes: 10 Año: 2011 )

El Museo Histórico de Buenos Aires “Cornelio de Saavedra” cumple 90 años de vida

En la calle Crisólogo Larralde, casi en esa imaginaria frontera cuatripartita entre Villa Urquiza, Villa Pueyrredon, Saavedra y Vicente López, está enclavada en el Parque General Paz una de las instituciones emblemas de la zona: el Museo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires “Cornelio de Saavedra”. Paseo obligado de las escuelas del barrio, este lugar que se dedica a la preservación y difusión de la historia de Buenos Aires está cumpliendo 90 años de vida.

Inaugurado con el nombre de Museo Municipal de Buenos Aires el 6 de octubre de 1921, fue montado sobre las valiosas colecciones artísticas e históricas que el artista plástico Ricardo Zemborain había legado a la Ciudad. Antes de instalarse definitivamente en Saavedra, el Museo deambuló por varias sedes. La primera fue en la calle Corrientes 938, en donde hoy está ubicado el Obelisco. Allí permaneció hasta que la tradicional arteria porteña dejó de ser angosta en 1936 y se mudó a Cerrito 281, en donde también lo corrió la apertura de la Avenida 9 de Julio. Después pasó a una propiedad alquilada en Quintana 84, hasta que llegó finalmente al casco de la ex chacra de Luis María Saavedra.

En sus salas pueden encontrarse objetos de platería, monedas y medallas, iconografía porteña, mobiliario, porcelanas, armas, marfiles, alhajas, libros, relojes, abanicos y la serie referida a la época federal y a Juan Manuel de Rosas, que había pertenecido anteriormente a Andrés Lamas. Algunas de esas colecciones, fundamentalmente las de numismática y armas, se acrecentaron notablemente durante la gestión del primer director del museo, el doctor Jorge Echayde. Tiempo después se concretó la importante adquisición de la colección de peinetas y peinetones de Miguel Gambín, cuyo particular atractivo constituye una de las notas destacadas del museo.

Durante la gestión del profesor Carlos María Gelly y Obes se produjo un notable incremento patrimonial del museo, al que se incorporaron mediante legados y donaciones obras de notable valor histórico, entre las que merecen destacarse la colección iconográfica de Buenos Aires de Guillermo Moores, a raíz de la cual fue necesaria la ampliación del segundo pabellón que posee el museo; la colección de platería rural de la familia Keen y la colección Leandro Alem, que da testimonio de la apasionante vida de este político argentino. En todas las salas del museo el visitante puede aproximarse a la vida cotidiana de la ciudad durante el siglo XIX y conocer los principales acontecimientos políticos, sociales y económicos de esa época, siempre con epicentro en la Ciudad de Buenos Aires.

De chacra a símbolo cultural

Las tierras en donde está actualmente el museo pertenecieron Luis María Saavedra, sobrino del Presidente de la Primera Junta de Gobierno. Saavedra falleció el 7 de enero de 1900 y su esposa, Dámasa Zelaya, el 23 de noviembre de 1929. Años más tarde, el Poder Ejecutivo Nacional, por solicitud de la Municipalidad, expropió las tierras de la sucesión de Saavedra Zelaya mediante la Ley N° 12.336. De esta manera, el 12 de diciembre de 1941 la Comisión Interventora de Vecinos del Concejo Deliberante destinó el casco de la ex estancia para la sede del Museo Municipal y hacia fin de ese año se lo bautizó con el nombre de “Cornelio de Saavedra”.

El intendente porteño Carlos Alberto Pueyrredon designó entonces al arquitecto Manuel Augusto Domínguez para acondicionar el edificio existente y éste decidió modificar sus líneas arquitectónicas para adaptarlo al estilo de las quintas aledañas a Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX. La decoración y arreglos interiores fueron ejecutados por Silvia Saavedra Lamas de Pueyrredon, esposa del intendente y bisnieta del brigadier general Cornelio de Saavedra. Finalmente, el viejo museo reabrió sus puertas con nuevo nombre y sede propia en el día de la patria de 1942.

El guardián de la eternidad

Desde hace 21 años el Lic. Alberto Piñeiro maneja los destinos del decano de los museos de la Ciudad de Buenos Aires. Nacido en Caballito, de chico vivió en Cabildo y Besares. Curiosamente, su esencia saavedrense se consolidó a los 12 años cuando volvió al barrio que lo vio nacer y descubrió que le interesaba más Platense que Ferro. Con los años, el destino lo hizo regresar y lo ubicó al frente del Museo Saavedra, emblema del barrio que ama. Es Licenciado en Historia, pero antes descartó Medicina, Letras y Sociología.

“A mí me designaron el 16 de agosto de 1990. Hasta ese entonces yo trabajaba en el área de investigación del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Por circunstancias laborales conocí al profesor Carlos María Gelly y Obes, que fue director del museo durante 35 años y en las épocas aciagas de la Argentina interventor del Instituto. Cuando él se jubiló tenía la posibilidad de nombrar a su sucesor y me eligió a mí. Al principio me negué, pero el Director del Instituto me alentó para que aceptara”, cuenta Piñeiro acerca de su llegada al Museo Saavedra.

En este aniversario especial, que lo encuentra con la misma pasión que en sus inicios, el licenciado Piñeiro aprovecha la ocasión para reflexionar acerca de la utilidad de los museos. “Un museo sirve para detenernos a reflexionar o por lo menos ése debería ser su cometido. Nosotros dependemos del Estado porteño, que es quien trata de mantenerlo, tal vez no con todo la atención necesaria. Igualmente creo que hay interés por visitarlos. Aquí vienen las escuelas y en los fines de semana las familias. Este era un museo que necesitaba mucho reordenamiento interno y recién ahora estamos terminando esa etapa. Ahora queda conseguir un espacio que resulte suficiente para que cada objeto esté guardado en su lugar y con la seguridad garantizada. Nosotros guardamos para la eternidad”.

 

La historia está de fiesta

El sábado 8 de octubre será el día de los festejos en el Museo Saavedra. A las 18 se inaugurará tres exposiciones que presentarán las nuevas colecciones incorporadas al patrimonio del museo. La primera se llama El parque recupera la escultura, originada en la donación de la Fundación Adrián Dorado. Se emplazarán en los jardines del museo obras de Julián Agosta, Alberto Bastón Díaz, Danilo Danziger, Adrián Dorado, Yaime Ferreira da Costa, Magda Frank, Silvio Giangrande, Alberto Pilone, Enrique Romano, Eduardo Sabelli y Oscar Stáffora.

La segunda se llama El daguerrotipo: testimonios de una familia y está basada en daguerrotipos pertenecientes a la familia de Gervasio Antonio de Posadas, con la colaboración especial del historiador Abel Alexander; está basada en la donación del señor Miguel Angel Chiappe. Por último, La ciudad que ya no está se integra con fotografías del odontólogo León Tenenbaum (1916-2006), quien se dedicó a retratar lugares de Buenos Aires entre 1952 y 1990. La jornada cierra con la actuación en vivo de Rodolfo Mederos Trío a las 20 y el espectáculo de teatro y música del Museo Viajero basado en tres cuentos de Roberto Fontanarrosa: Dos por cuatro en El Cairo, a las 22.

Las muestras podrán visitarse hasta el 31 de diciembre de martes a viernes de 9 a 18; sábados, domingos y feriados de 10 a 20. La entrada general cuesta un peso, mientras que los miércoles es gratis. El Museo Saavedra está ubicado en Crisólogo Larralde 6309. Sus teléfonos son 4572-0746 y 4574-1328.

Comentarios Facebook

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.