La vergonzosa eliminación de Huracán en los octavos de final de la Copa Bridgestone Libertadores -a manos de Atlético Nacional de Medellín, pero muy especialmente del árbitro José Argote– puso en evidencia que la trama de corrupción en el fútbol mundial lejos está de agotarse. Ni el FIFAgate ni los escándalos que enchastran de mugre a la CONMEBOL y la AFA pusieron freno a la impunidad de los dirigentes sudamericanos. Otra vez, cuando no, la víctima fue Huracán.

Trascendió públicamente que el árbitro no era venezolano sino que en realidad había nacido en Colombia. Concretamente, la revista digital Arbitros publicó el 13 de junio de 2015 una nota inofensiva que dejó en offside al juez del partido más vergonzoso que se recuerde en años. “José Argote nació en Colombia el 17 de octubre de 1980 y se radicó en La Concepción, Venezuela. Desde que llegó al vecino país ha trabajado duro para conseguir un puesto importante en el referato venezolano y de hecho lo logró”, comienza el artículo dedicado a uno de los réferis designados para dirigir nada menos que en la Copa América del Centenario.

Este dato se da de bruces contra la ética deportiva y deja viciado de nulidad el desarrollo y resultado del partido que Huracán “perdió” en Medellín. Fue perjudicado no sólo por tres fallos insólitos sino por la prepotencia de la máxima autoridad de ese encuentro. Justo al cierre de esta edición El Barrio investigó en la Registraduría Nacional de Colombia, el ente oficial que inscribe a los niños cuando nacen y más adelante otorga documentos como la tarjeta de identidad. De allí surge que José Ramón Argote Vega nació en San Juan del César, municipio de La Guajira, uno de los 32 departamentos en que se constituye Colombia. Argote fue inscripto el 21 de julio de 1983, cuando ya andaba cerca de los tres años de edad, o sea que no fue un ave de paso en Colombia.

El reglamento de la Copa Bridgestone Libertadores 2016 es bastante taxativo. En su artículo 13, inciso 13.2, dice que “cuando se enfrenten dos clubes de una misma Asociación Nacional, la Comisión de Árbitros de la CONMEBOL designará una terna de árbitros de un país neutral, de la lista internacional de FIFA”. Si bien Argote pertenece a la federación venezolana, está probado que nació en Colombia. Más adelante, el inciso 13.9 se refiere a la posibilidad de que deba intervenir un cuarto árbitro: “Si un árbitro designado no pudiese continuar el partido por causa de alguna lesión, ocupará su sitio el Cuarto Árbitro, siempre y cuando éste último sea de nacionalidad distinta a la de los equipos”. Por carácter transitivo, e independientemente de la federación a la que pertenezca, ningún árbitro sudamericano puede ser compatriota de un equipo al que esté dirigiendo.

Según publicó el diario La Nación, tras la muerte de Julio Grondona la AFA perdió poder en la CONMEBOL: “El principal responsable de las designaciones en la entidad continental es el paraguayo Carlos Alarcón Ríos, que sobrevivió al FIFAgate y las escuchas, pero derivaron en la renuncia del representante argentino en el comité arbitral, Abel Gnecco, por pedido de Luis Segura”. Sin embargo, ese poder se acaba bajo el peso de los reglamentos. Y si la CONMEBOL hace caso omiso al reclamo de Huracán, entonces deberá darse intervención urgente a la FIFA.

Este periódico, particularmente su editor, se encuentra en una etapa de investigación de la corrupción arbitral y ya publicó varios informes al respecto. Se hace cada vez más imprescindible una purga en Sudamérica al estilo italiano, como la que hace una década derivó en el descenso y la pérdida de dos scudettos de la poderosa Juventus por arreglar partidos. De lo contrario, el fútbol habrá dejado de ser un deporte.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2016/05/Editorial-Argote-1-150x150.jpg