Los árboles son fuente de sombra, oxígeno y sosiego, especialmente en días de intenso calor. La naturaleza los hace crecer fuertes y voluminosos, pero los que están en las veredas de los barrios pueden traer complicaciones si no son cuidados periódicamente. Compartimos un ejemplo puntual en Ballivián y Gamarra, barrio de Parque Chas.

Por Sergio Calandra
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No se puede decir que no se están llevando a cabo tareas de poda en la Ciudad, ya que a diario vemos calles y avenidas cortadas con operarios realizando estos trabajos (y con los inconvenientes en el tránsito que esto ocasiona, sobre todo cuando los tiempos de ejecución se extienden más de lo normal). Sin embargo, la velocidad en brindarles a todos los ciudadanos este servicio por igual no parece medirse con la misma vara: hay zonas olvidadas en el tiempo por los funcionarios municipales. Lo más triste es que los reclamos se hacen para prevenir males mayores y no porque sean caprichos de los vecinos. Todo lo contrario: la idea es lograr una convivencia armoniosa entre los árboles y el entorno que los rodea, incluyendo obviamente a los propios ciudadanos.

Oídos sordos
A pesar de las quejas que los vecinos elevan para que les poden los árboles que tienen en las puertas de sus casas, ya sea a través de la línea 147 o bien personalmente en la sede comunal, muchos ya han perdido las esperanzas, en especial los que residen en zonas donde no hay una gran circulación de personas y de tránsito. Así, son ellos los que se perjudican cuando en días de tormenta o de fuertes vientos las ramas caen y rompen sus frentes, techos, tendidos de cable, luminarias y vehículos, sin contar a los mismos vecinos. Para peor, nadie del Gobierno de la Ciudad se hace cargo de estos daños colaterales, menos aun si hay que entrar en litigios judiciales.
La ventaja con la que contamos en la actualidad son las redes sociales, que sirven no sólo para comunicar asuntos de todo tipo sino también para registrar de oficio las grandes o pequeñas obras que faltan, no se hicieron correctamente o tienen falencias. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se caen postes metálicos con sus bases corroídas (que ya daban señales anticipadas y concretas de riesgo de desplome) o bien con árboles peligrosamente inclinados sobre la calle o propiedades privadas. En las redes, con seguridad, ya estaba todo publicado antes de que acontecieran los hechos.
Es por esto que el Gobierno de la Ciudad, y todas las administraciones en general, deberían prestar mucha atención a estas plataformas, para así agilizar su gestión y prevenir lo que está mal a nivel de infraestructura en los barrios. Las denuncias a través de las redes no sólo deben servir para que la opinión pública y los medios se asombren por la negligencia de la gestión pública.

Muchas veces, las largas ramas de los árboles sirven de autopista gratuita para roedores que quieren “visitar” las propiedades de los vecinos.

Podas con atraso
Son numerosos los pedidos insatisfechos que duermen el sueño eterno en listados, cajones o memorias de algún sistema de Gestión de Reclamos de la Ciudad. Los vecinos, en consecuencia, se sienten indefensos, ya que nadie los escucha ni les resuelve sus legítimos requerimientos, a pesar de que pagan todos los impuestos religiosamente. Y ahora, ¿quién podrá defenderme?, diría el Chapulín Colorado.
Sabemos que muchas tareas en la ciudad están a cargo de empresas contratadas por la Municipalidad y que no se pueden llevar a cabo de un día para el otro, por estar dentro de una planificación previa y concertada (salvo que sea una cuestión de fuerza mayor y que tenga que intervenir la Guardia de Auxilio del Gobierno de la Ciudad, Defensa Civil y en última instancia los Bomberos).
Pero muchas veces, en ciertos lugares, tal planificación no existe: no hay inspectores que chequeen los reclamos y denuncias y queda todo a la buena de Dios, con el vecino rehén de situaciones en las que no puede intervenir, porque está prohibido y penado por la ley o bien porque material y técnicamente le resulta imposible. La poda en la vía pública es el caso más concreto de esta situación.

En Ballivián 2420, Parque Chas, este árbol de grueso tronco está inclinado peligrosamente hacia la calle.

La raíz del problema
Al buscar expandirse hacia arriba, los grandes árboles necesitan mayor sustento y arrastran con sus raíces todo lo que encuentran a su paso, destrozando veredas (con sus baldosas y bordes de cordones levantados), desagües pluviales e incluso el asfalto. Otros presentan troncos maltrechos y ahuecados, que se ladean riesgosamente en los días de tormenta y en su interior cobijan roedores y basura de todo tipo.
Mientras estos árboles no sean retirados o podados por la Ciudad, el vecino frentista y todo aquel que camina o estaciona su vehículo en la vía pública seguirá padeciendo esta situación. Por ejemplo en Parque Chas, que corresponde a la Comuna 15, las tareas de poda nunca pasan ni llegan en tiempo y forma. Así, cientos de vecinos tienen que convivir con enormes árboles que siguen creciendo en ancho y alto sin encontrar un techo, superando incluso la altura de las casas de dos plantas que hay en la zona.
Un caso puntual lo encontramos en la calle Ballivián 2420, entre Ávalos y Gamarra: varias fotos demuestran cómo la falta de poda preventiva genera inconvenientes a todos los propietarios de la cuadra, cuando las ramas se apoyan y se introducen en el espacio aéreo de sus inmuebles. Cabe recordar que, como ya dijimos, los ciudadanos damnificados no pueden intervenir de manera particular sobre las especies arbóreas porque está prohibido por ley. Por eso, quien sí puede y debe hacerlo es la Municipalidad a través de sus empresas contratistas, pero en este caso y en muchos otros no lo hacen en los tiempos adecuados.
En muchas ocasiones llegan tarde con los destrozos ya producidos, casi siempre después de una tormenta de lluvia y viento. La idea de esta sección es precisamente colaborar en la difusión de éste y otros problemas vecinales, para evitar daños no sólo materiales sino también humanos.

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Una Respuesta

  1. Miguel

    Tengo un árbol en el frente de mi casa que sobrepasa el primer piso. Nunca tengo sol, tengo humedad, sus hojas secas tapan las rejillas y desagües del techo y del patio provocando inundaciones y filtraciones. Además cualquiera puede treparlo y meterse en mi casa, como ya me pasó. Hubo robos de autos de noche porque tapa las luces. Está en un cantero que yo hice y sus raíces lo están rompiendo. Cambié el recorrido del desagote pluvial porque rompió la cañeria. No se a quien recurrir. Hice varias denuncias por internet y personalmente. Podaron toda la cuadra pero este no lo tocaron.

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