La mayoría están intransitables o directamente no existen, por falta de obras del Gobierno porteño. El escenario contrasta notoriamente con los modernos complejos edilicios y locales gastronómicos que se levantaron en el último tiempo en la zona, que se extiende entre los barrios de Coghlan y Villa Urquiza. 

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra
Instagram: fiscaldelascalles

Día a día se fomenta la vida sustentable dentro de la Ciudad, particularmente en lo que respecta a la circulación de personas. Las bicisendas, junto al sistema de Ecobici, ya se han arraigado fuertemente en los hábitos ciudadanos. Sin embargo, no toda la población puede trasladarse en ese medio de transporte por distintas razones: edad avanzada, problemas físicos, largas distancias, inseguridad… A la par, se promueve que la gente utilice menos los automóviles particulares y más el transporte público, además de otras variantes como los taxis y las polémicas aplicaciones Uber y Cabify.
El uso de las veredas también contribuye y mucho a la vida sustentable, ya que caminar todos los días nos mantiene en buen estado físico y mental. Pero lo que parece obvio muchas veces no lo es a los ojos de las autoridades y, en ese sentido, mantener en buen estado las veredas ya parece -como la inflación y el precio del dólar- algo imposible de lograr. En la gran mayoría de los casos estas se rompen por reparaciones o tendidos de nuevas redes por parte de las empresas de servicios públicos, que luego las reconstruyen a medias con trabajos mal hechos y a las apuradas y no son dejadas en las mismas condiciones en las que estaban.

Las veredas de Holmberg y Donado están abandonadas en estado precario.

El DO-HO, un ejemplo
La gran transformación que está viviendo la Ciudad, con obras como el Paseo del Bajo, el Viaducto Mitre y los diversos pasos bajo nivel, también alcanza al nuevo Barrio Parque Donado Holmberg, popularmente conocido como DO-HO. En la década del 70, durante la intendencia del Brigadier Osvaldo Cacciatore, la zona formó parte de un máster plan que pretendía emplazar una autopista de norte a sur de la Ciudad. Para ese fin, se expropiaron todas las viviendas existentes entre las calles Holmberg y Donado, en los barrios de Coghlan y Villa Urquiza, pero la construcción de esta vía nunca se concretó y el lugar cayó en el abandono.
Durante muchos años, las propiedades que no llegaron a demolerse fueron ocupadas por familias de bajos recursos, hasta que en la última década se planeó recuperar los terrenos mediante la venta a privados, lo que derivó en el surgimiento de un nuevo barrio totalmente innovador y con diseño arquitectónico único en la ciudad. Sin embargo, en contraste con toda esa modernidad, se puede observar que todavía falta poner en condiciones a todas las veredas y calles que circundan la zona, ya que en los terrenos que siguen perteneciendo a la Ciudad y aún no han sido vendidos, están intransitables y afean el paisaje. Ni hablar del estado de limpieza de esos lotes, donde la acumulación de residuos es notoria y proliferan roedores y malos olores. La mayoría de los terrenos ya fueron comprados y hoy se lucen con emprendimientos inmobiliarios y locales comerciales, pero los más pequeños sencillamente quedaron a la buena de Dios.

La higiene de los terrenos desocupados de la traza es otro punto que se debe analizar.

Travesía 4×4
Lo residentes de los nuevos complejos y los vecinos de las adyacencias son los que sufren las consecuencias de la falta del Estado municipal cuando salen a caminar, correr o simplemente disfrutar de una tarde al sol en familia. Mezcla de baldosas trituradas, asfalto roto, cemento y raíces de árboles que levantan todo a su paso son algunos de los componentes que conforman el defectuoso terreno.
Esto se agrava cuando hay que pasar por la zona en días de lluvia, con cochecitos de bebé, sillas de ruedas para discapacitados o camillas de ambulancias, además de las complicaciones para personas mayores con bastones o movilidad reducida, que corren riesgo de sufrir caídas. Hasta que los terrenos vacíos sean vendidos y se les dé una finalidad, es obligación de la Municipalidad o de sus propietarios particulares mantener en condiciones mínimas de tránsito a las veredas y todo su entorno.
Esta situación se puede apreciar en muchos tramos a lo largo de las calles Holmberg y Donado, desde Monroe hasta Avenida de los Incas. De acuerdo con los gastos que se conocen en tiempos de campaña, presupuesto municipal existe y mucho como para aplicarlo en la realización de estas tareas, que parecen menores pero son de vital importancia para cualquier ciudad. Las fotos que ilustran esta nota son el mejor reflejo del escenario actual y nos muestran a una zona en franco crecimiento inmobiliario que debe ser acompañada y sostenida con obras de infraestructura.

Comentarios Facebook
http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2019/11/Fiscal-1-7-150x150.jpg

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.