Nota publicada en la edición Nº 114 de El Barrio, septiembre de 2008.

Hace 75 años se produjo un acontecimiento artístico que marcó a fuego la historia del barrio, hasta el punto de transformarse casi en una leyenda épica: las cuatro actuaciones de Carlos Gardel en el Cine Teatro 25 de Mayo, de Triunvirato 4440. Las históricas presentaciones ocurrieron el 10 y 11 de junio y el 9 y 10 de setiembre de 1933, en el marco de una gira que el Zorzal Criollo hizo por los barrios de Buenos Aires. Sin saberlo, sería la última antes de partir a Europa y luego fallecer trágicamente en Medellín dos años después.
Según los historiadores, no se hallaron documentos periodísticos y fotográficos fehacientes que nos permitan echar algo de luz sobre lo sucedido por aquellos días. Sin embargo, y gracias al aporte del vecino Oscar TraviesasEl Barrio logró la prueba que muchos no encontraban: un pequeño anuncio en la cartelera cinematográfica del diario La Nación de las dos presentaciones del mes de setiembre.

Gardel en el 33
Las investigaciones realizadas sobre la vida del Morocho del Abasto señalan que en 1933 regresó a Buenos Aires luego de una larga estadía en Europa. En su libro Carlos Gardel, su vida, su música, su épocaSimon Collier, un profesor de Historia en la Universidad de Essex, Inglaterra, cuenta que una vez llegado a la Reina del Plata Gardel entró en “un nuevo frenesí de trabajo” que se prolongó durante los últimos diez meses que estuvo en la Argentina: radio, grabaciones, giras por el interior y los barrios de la ciudad ocuparon su agenda de trabajo en esos días. Collier sostiene que el Zorzal “se empeñaba en convencer al público -tal vez a sí mismo- de que a pesar del estrellato internacional sus raíces argentinas aún eran sólidas”.
En esa época Gardel no paraba de trabajar e iba de barrio en barrio, de ciudad en ciudad. Así quedaron registradas sus presentaciones en el mes de mayo por Remedios de Escalada, Azul, Olavarría, Bahía Blanca, Tandil y Tres Arroyos. En Buenos Aires actuó en junio en el Teatro San Martín y comenzó una gira por los barrios porteños: el cine Edison de la Avenida Rivadavia, el Urquiza de Parque Patricios y, el 10 y 11, sus dos primeros recitales en el Cine Teatro 25 de Mayo, de Villa Urquiza. Después siguió por Avellaneda y Florencio Varela. Agosto lo encontró con una serie de presentaciones en el interior de la provincia de Buenos Aires (Chivilcoy, Junín, Chacabuco) y en setiembre volvió a presentarse en varios lugares de la Capital, entre ellos Villa Urquiza los días 9 y 10. Queda descartado, sin duda alguna, que haya sido el 25 de Mayo la última sala que lo vio cantar en la Argentina.

Las otras veces del Zorzal
Los únicos registros probados de la presencia del creador de Mi Buenos Aires querido en Villa Urquiza son en esas cuatro presentaciones en el Cine Teatro 25 de Mayo, pero el profesor y vecino Ricardo Ostuni consiguió documentar otros pasos del Zorzal por la zona. Si bien considera que Villa Urquiza es un barrio más tanguero que Belgrano, contrariamente a esa expresión hay varios indicios de la presencia de Gardel por aquel barrio porteño antes de 1933. Cuenta Ostuni que la zona más tanguera era el Bajo, en donde había muchos studs.
“Es probable que Gardel haya cantado mucho allí, aunque no quedó documentado. El historiador Enrique Mayocchi recogió el testimonio de la madre del escritor Luis Soler Cañas sobre una presentación en 1914 o 1915 del dúo Gardel-Razzano. Dice que actuó en una sociedad llamada la Estrella Polar, que estaba ubicada en Cabildo entre Olazábal y Blanco Encalada, y que interpretó la canción Carretero. Yo documenté actuaciones en los años 1925 y 1926 en el Cine General Belgrano, ubicado en Cabildo 2165. Allí cantaba en los entreactos. Volvió a la zona en 1930 para presentarse en el Cine Mignon, de Cabildo y Juramento. Esto demuestra que Gardel tenía una presencia importante en esta parte de la ciudad. Por eso no es de extrañar que luego de la inauguración del Cine Teatro 25 de Mayo, ocurrida en 1929, la flamante sala del barrio adquiriera cierto renombre y Gardel haya decidido incorporar a Villa Urquiza en sus actuaciones”, razona Ostuni.

Este aviso del diario La Nación da fe de las presentaciones de Gardel en Villa Urquiza.

Otro historiador, el Dr. Luis Alposta, afirma que hubo una primera actuación de Carlos Gardel, a dúo con José Razzano, en Villa Urquiza. Fue en 1914, en el Cine Teatro 9 de Julio. Alposta dice que este dato se lo aportó Pacífico Lambertucci (1891-1976), músico, compositor y uno de los primeros vecinos en trascender las fronteras del barrio, cuyo tango Carne de cabaret fue grabado por Gardel en 1920. Este dato es respaldado por el hecho de que ese año el dúo debutó junto con la compañía Ducasse-Alippi en el Teatro El Nacional, el 8 de enero. A partir de allí realizó una serie de actuaciones en distintos teatros de la ciudad.

Vox populi, vox dei
El único documento encontrado hasta el momento -y que El Barrio reproduce en exclusiva en esta edición- corresponde a dos pequeños anuncios publicados en la Sección Espectáculos del diario La Nación el sábado 9 y el domingo 10 de setiembre de 1933. Escuetamente se informa del debut de Carlos Gardel y sus guitarristas y el costo de la platea: $ 1. Las otras atracciones de la velada consistieron en la película Dos noches, en castellano, con José Crespo y Conchita Montenegro; el match Carnera-Sharkey (N. de la R. El 29 de junio de 1933 el boxeador italiano Primo Carnera derrotó al norteamericano Jack Sharkey por KO y se consagró campeón mundial de los pesos pesados); La salida de Balbo de Obertello y Maniobras Italianas. Si observamos detenidamente el aviso podemos hallar una curiosidad: no se especifica el horario de inicio y término de los espectáculos.
Obviamente no se sabe qué hizo Gardel una vez que terminó su trabajo en el 25 de Mayo, aunque hay dos versiones bastantes coincidentes: se habría dirigido hacia Monroe y Triunvirato. Oscar De Tomasso trabaja desde hace más de treinta años junto a su hermano en el Mercado Urquiza. Oscar asegura que cuando empezó con su local de verduras los viejos puesteros, que todavía seguían trabajando, contaban que Gardel habría pasado por el Mercado para rumbear hacia el Café Costa Rica, en cuyo solar hoy se levanta el restaurante Pindal. Otro vecino, Oscar Vicente Giunti (75), completa la escena con un recuerdo de su padre Vicente, quien asegura que parado en la esquina de Monroe y Triunvirato Gardel miraba hacia la estación del ferrocarril. Mientras contemplaba lo despoblado de la zona le habría dicho a uno de sus guitarristas: “Esto se parece a la Siberia”.
Exageración, recuerdos agigantados por el paso del tiempo, memoria distorsionada por la pasión… Lo único cierto es que estos son los únicos testimonios que quedan para reconstruir, aunque sea un poquito, lo que ocurrió aquellos días de junio y setiembre de 1933. Por eso, después de tantos años transcurridos, es lógico que esas presentaciones de Gardel en Villa Urquiza estén más cerca de la leyenda que de la verdad rigurosa. Pero algo es seguro: los que estuvieron esa noche juran que fue verdad.

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