En los mismos terrenos donde desde 1979 funciona el Estadio «Ciudad de Vicente López», Platense proyectó en la década del 50 una cancha muy parecida a la de Huracán. Se trataba de una estructura de cemento armado para 60.000 espectadores, con el estilo del Ducó de Parque Patricios, pero el derrocamiento del Gobierno de Perón en 1955 canceló la obra.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

El Club Atlético Platense tiene una historia conocida y otra no tanto. Sabemos que fue fundado el 25 de mayo de 1905 por un grupo de jóvenes que, con el objetivo de recaudar fondos para organizar la institución, apostó y acertó al caballo ganador de una carrera: Gay Simón, perteneciente al stud “Platense”. Este nombre les pareció el indicado para bautizar a la flamante entidad deportiva, que adoptó los colores marrón y blanco del jinete para identificar al equipo.
En 1907 Platense inauguró su primera cancha en Posadas 427, barrio de Retiro, donde disputó el torneo de 2ª división en 1910, cuando se afilió a la Asociación Argentina de Football (AAF). Un año más tarde se mudó a la intersección de las calles Manuela Pedraza y Blandengues, hoy Avenida del Libertador. “Allí jugó los torneos de Intermedia de 1911 y 1912 y en 1913 comenzó a participar en la 1ª División de la AAF, promovido junto con el resto de los equipos de Intermedia luego de que la escisión de la Federación Argentina dejara a sólo seis equipos en el círculo superior. Platense jugó en el Bajo Belgrano hasta 1916”, informa el blog “Viejos Estadios”.
Un hito de su existencia es el alquiler en 1917, al Dr. Carlos Delcasse, de un terreno ubicado en la intersección de las calles Manuela Pedraza y Crámer, en Saavedra, donde construyó su campo de juego más conocido. Tras la llegada del profesionalismo, el templo calamar amplió su capacidad y el 1 de febrero de 1941 inauguró un velódromo contiguo, que durante muchos años fue el único existente en la Ciudad de Buenos Aires.
En 1945 el club creó una comisión con el objetivo de comprar el predio de Manuela Pedraza y Crámer, pero el propietario fijó un valor exagerado de dos millones de pesos que tornó inviable la operación. Pero el paso más importante de la vida del club se dio en 1947. Bajo la intervención del diputado peronista Carlos Seeber, Platense firmó el boleto de compra de los terrenos de Vicente López. Un total de 33.000 metros cuadrados donde tendría, a partir de 1979, su estadio propio. Se pagaron 1.672.120 pesos, gracias a un préstamo tramitado en el tiempo récord de 29 días. Los vientos políticos eran favorables para el club.

El Palacio Ducó, inaugurado en 1947, era el modelo de estadio que proyectaba Platense en la década del 50.

El Ducó de Vicente López
Y aquí viene la historia menos conocida. En 1950, en medio de divisiones políticas internas, Platense gestionó un nuevo préstamo para la construcción de un estadio de cemento armado con capacidad para 60.000 espectadores, que -aires peronistas mediante- se llamaría “17 de Octubre”. La maqueta guarda evidente similitud con la cancha de Huracán, que había sido inaugurada en 1947 fruto de la gestión del Teniente Coronel Tomás Adolfo Ducó. Diseñado por el arquitecto Miguel Curuchet, el “Palacio”, como se lo conoce, fue uno de los primeros campos de fútbol construidos en hormigón armado en la Ciudad de Buenos Aires. Su estilo arquitectónico, combinación de Art-Decó y Racionalismo, está rematado por un gran mástil de hormigón que, en la actualidad, sigue siendo uno de sus sellos distintivos. En 2005 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró al estadio del Globo “Sitio de Interés Cultural, por ser símbolo de la memoria de Parque de los Patricios”.
En 1952 la Comisión Directiva de Platense decidió que era necesario, antes de iniciar las obras, requerir informes técnicos complementarios al Ministerio de Obras Públicas y a la empresa Powell, contratista de las mismas. Había en el club una línea tradicional, que planteaba objeciones a la realización de una nueva cancha, y otra más moderna, que alentaba su ejecución. En las elecciones de ese año ganó la lista opositora y objetó los planos del nuevo estadio. Esta disputa impediría hasta 1953 el inicio del proyecto, demora que terminaría siendo fatal. Luego de una intervención asumió el grupo más renovador y en 1954, con Juan Domingo Perón como socio honorario, se colocaron los primeros pilares. Fue importante la ayuda de un ex jugador de Racing e intendente en ese entonces de Vicente López, Antonio Rodríguez. Sin embargo el derrocamiento del Gobierno Nacional en 1955 heriría de muerte a la obra y de gravedad al club, que descendería por primera vez en su historia a la B. Recién regresaría en 1965.
En diciembre de 1971 Platense volvió a descender de categoría. Sumergido en una profunda crisis económica y deportiva, perdió la posesión de los terrenos de Manuela Pedraza y Crámer. Durante los siguientes ocho años el Calamar no jugaría en una cancha propia y recién en julio de 1979, enfrentando toda clase de dificultades, pudo inaugurar su estadio en Vicente López, en los mismos terrenos que había comprado 32 años antes.
Jorge Klingelfuss, uno de los socios propulsores de la compra del predio de Zufriategui 2021, fue quien en 1974 instó a su realización enfrentando todo riesgo y citando un consejo del Teniente Coronel Ducó, presidente de Huracán: “Sigan adelante, que si toman la colección de los diarios verán que jamás se remató una cancha de fútbol”. Quién hubiera dicho que el club de Parque Patricios sería, en la década del 50, el espejo donde Platense haya buscado reflejarse.

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