Desde el 19 de marzo de 1956, la entidad realiza obras de bien público que benefician a los sectores necesitados del barrio. Es uno de los 35.000 clubes que forman parte de la red rotaria mundial. El desafío que tiene por delante es revertir su baja cantidad de miembros, fenómeno que atribuyen a la falta de tiempo e interés de los jóvenes.

La reunión del 21 de marzo no fue una más para el Rotary Club de Villa Urquiza. Un poco más de medio centenar de personas, entre socios e invitados, celebraron en la sede de la Biblioteca Popular Sarmiento el 61º aniversario de la fundación con una cena.
El vicepresidente 1º Julio Luna y Parias, ante la ausencia del presidente Horacio Santoro, dio el tradicional toque de campana para dar inicio a los festejos. En su alocución de bienvenida, Luna y Parias repasó los logros obtenidos por el club durante el año 2016. Destacó la compra de un aparato para el Hospital Rivadavia, cuyo costo de 36.000 dólares fue financiado con fondos de la fundación rotaria.
Luego, Javier Labake, director de APPYCE (escuela profesional de maestros pizzeros, empanaderos y cocineros), recibió el premio “Manos Solidarias” por la contribución de esta institución en actividades de bien público. Entre los clubes rotarios que dieron el presente se encontraban Belgrano, Bajo Belgrano, Montserrat, San Telmo-Constitución, como así también la rueda femenina.
Fundado el 19 de marzo de 1956, el Rotary Club de Villa Urquiza participa activamente en el desarrollo de proyectos de servicio solidario y para ello se reúne todos los martes en la Biblioteca Popular Sarmiento. El Rotary urquicense es uno de los 35.000 clubes que forman parte de esta organización en el mundo y pertenece al distrito 4895.

Satisfaciendo necesidades
Una vez finalizada la cena de cumpleaños, Julio Luna y Parias explicó cómo es el vínculo que une al Rotary con Villa Urquiza: “Tenemos con el barrio un vínculo estrecho. Realizamos varias actividades con la Asociación de Comerciantes, incluso con los Leones, como la puesta en valor del histórico gabín de la estación de tren, que es un ícono de nuestro barrio y forma parte del escudo de Villa Urquiza. Hace dos años donamos 40 computadoras a la Escuela Nuestra Señora de Luján. Para el Hospital Tornú conseguimos elementos ortopédicos, mientras que los jóvenes del Rotarac pintaron la sala de hemodiálisis y las damas de la rueda trabajan permanentemente para cubrir las necesidades del nosocomio”.
Además, el Vicepresidente 1º destacó el resurgimiento del club rotario urquicense: “Hemos tenido un amesetamiento hace un par de años, pero estamos recuperando la cantidad de socios. Si bien cuando me hice rotario éramos 35, los dieciocho que tenemos hoy en día demuestran un creciente interés en nuestras actividades”. López y Parias reconoce que la baja en la membresía se debe a la falta de aggiornamiento de muchos clubes para hacerlos atractivos a los jóvenes. “Pero también influye la situación económica, que hace que esos jóvenes tengan que ocuparse de satisfacer sus necesidades básicas y no posean el tiempo necesario para unirse al Rotary”.
A pesar de los contratiempos, López y Parias está contento por este nuevo aniversario del club, al que considera uno de los menos acartonados de la región, y recalca la misión esencial: “Aquí tratamos de unir dos cabos: una necesidad y alguien que puede satisfacer esa necesidad”.

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