Domingo Bresci estuvo al frente de San Juan Bautista El Precursor, la emblemática iglesia del Barrio Perón, durante 15 años. Recuerda a Saavedra con cariño y suele volver con regularidad para visitar a vecinos y dirigentes. Tras algunos problemas de salud, afortunadamente superados, a sus 81 años hoy reside en el Hogar Sacerdotal de Flores.

-Hace tres años dejó de oficiar como párroco de El Precursor, la conocida iglesia de la calle Rogelio Yrurtia 5923. ¿Extraña Saavedra?
-No, porque sigo conectado. Con cierta frecuencia voy al barrio y me reúno con los vecinos y la gente de la parroquia. También estoy vinculado a la Comuna 12 a través del comunero Pablo OM, que siempre me invita a participar de alguna actividad. Hace unas semanas formé parte de los festejos por el 17 de Octubre y este mes estaré en la celebración del 70º aniversario del Barrio Perón.

-Estuvo 15 años al frente del llamado “templo justicialista”, del 2000 al 2015. ¿Cómo recuerda esa etapa?
-Me fui enganchando mucho con la gente. Siempre se tarda un poco en integrarse pero empezamos a tener afinidad, no sólo con la comunidad practicante sino también con aquellos que iban a celebrar bautismos y casamientos. Eso me dio mucho trato.

-¿La comunidad era íntegramente de Saavedra?
-Algunos sí pero, por su ubicación, la parroquia atrae a mucha gente de otros barrios, particularmente de la Provincia. La composición era bastante heterogénea y se fue creando una especie de comunidad ampliada. Me acuerdo que, apenas llegué, vivimos la crisis del 2001 y la parroquia fue una de las sedes de las asambleas barriales. Esa fue la primera participación abierta que tuve en el barrio. Igualmente, como parte de mi actividad sacerdotal, ya había tenido experiencias similares en la Parroquia San Vicente de Paul, de Mataderos, donde formé una multisectorial. Yo ya estaba actuando en relación a las necesidades y preocupaciones de los barrios, y con ese espíritu llegué a Saavedra.

-¿Cómo se dio su arribo a El Precursor?
-Había fallecido el Padre José María Lombardero, que había estado allí 42 años, y había que buscar un reemplazante. A través de distintas conversaciones con algunos obispos, y luego con quien hoy es Papa, el Cardenal Jorge Bergoglio, se decidió que fuera yo.

-Por su tradición peronista, calzó justo con la idiosincrasia de la parroquia…
-Claro, había una relación entre mi trayectoria y la historia del lugar. Recordemos que, al igual que el barrio, la parroquia fue construida por la Fundación Eva Perón y su primer cura responsable fue el Padre Hernán Benítez, consultor de Evita y asesor de la fundación. Ambos pensaron a la parroquia como un centro de la fundación en todo el país, al punto que en los papeles del inventario figuraba como “templo justicialista”. El lugar ya trascendía al barrio, era la sede religiosa de la fundación. Así se la pensó en los orígenes pero no se llegó a concretar formalmente por el golpe del ’55.

La Parroquia San Juan Bautista El Precursor es el principal símbolo del Barrio Perón, que fue inaugurado el 10 de noviembre de 1949. Fuente: AGNA.

-¿Cómo fue su experiencia a nivel personal, espiritual?
-Fue en continuidad con las anteriores, siempre trabajé de la misma manera. Para mí, el sentido de la parroquia es estar al servicio de la comunidad.

-¿Y cómo definiría a la comunidad del Barrio Perón, usted que es un conocedor de su historia?
Al principio, cuando se creó, había una homogeneidad porque todos eran peronistas de clase trabajadora. Hoy la mayoría no es peronista y es de clase media, media-alta. En aquel momento se participaba mucho en actividades comunes, festividades y actos, pero ahora cada uno vive en su casa y atiende su problemática. Se ha transformado en uno de los que se llaman “Barrios-dormitorio”, porque la gente se va a la mañana al trabajo, vuelve a la noche y no hay mucha interacción. Me acuerdo que desde la comisión vecinal organizábamos cine-debates los viernes a la noche, pero iban solamente tres personas. Lo mismo con las exposiciones de pintura, las parrilladas, el chocolate del 25 de Mayo… Tratamos de inventar un montón de actividades para nuclear a la gente del barrio, pero el perfil del nuevo habitante es más individualista.

-¿Por qué dejó la parroquia? ¿Finalizó su período?
-Claro. A los 75 años, por una cuestión de edad, podía dejar el cargo pero seguí hasta los 78. En 2014 tuve un problema cardíaco y me pusieron dos stent. Después, en marzo de 2015, me apareció un tumor en el intestino, me operaron y por suerte salió todo bien. Mi operación coincidió con la decisión de abandonar la parroquia, lo cual vino bien porque después estuve internado. Desde entonces estoy en el Hogar Sacerdotal de Flores, que recibe a curas con problemas de salud. Me sigo haciendo estudios periódicos por control, pero afortunadamente ya estoy bien.

El Barrio Perón está cumpliendo 70 años este mes. ¿Qué le genera este aniversario?
-Me gustaría que se reinstale la historia del barrio: cómo se hizo, para quién y con qué espíritu. Además de la vinculación con la comunidad, mi propósito fue recuperar la historia de la parroquia, que se había dejado bastante de lado durante los años anteriores. En lo personal, recuerdo al barrio con mucho cariño. Me gustaba salir a caminar, ir a hacer las compras al súper y charlar con el diariero de Larralde. Esa vida cotidiana es la que se extraña.

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