Se desempeñaba desde 1997 en FM Urquiza como locutor, conductor y programador. Tenía apenas 50 años y una enorme sensibilidad, que también canalizó a través de la música y la actuación. Era hijo de Carlos Ingrassia, director de la emisora administrada por la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Recientemente integró el elenco de “El herrero y la muerte”, una farsa criolla que tuvo elogiosas críticas. Dolor en la comunidad barrial.

Por Marcelo Benini
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El domingo 12 de agosto, de manera repentina, se apagó la vida de Horacio Esteban Ingrassia. Tenía sólo 50 años y no pudo recuperarse de un infarto agudo. La noticia de su prematura muerte conmovió a Villa Urquiza, barrio al que su apellido está ligado desde hace casi un siglo. Horacio era hijo de Carlos Ingrassia, maestro de locutores y director de FM Urquiza, con quien compartía la pasión por la radio. Justamente en la 91.7, emisora perteneciente al Arzobispado de Buenos Aires y asignada a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, se desempeñaba desde 1997 como locutor, conductor y programador. Hasta tuvo su propio programa, “Rincón Sibarita”, donde despuntaba su placer por la buena mesa.
Entre 1987 y 1988 Horacio participó en FM Fantasía, conduciendo un bloque dedicado al rock sinfónico. Entre 1989 y 1992 fue operador técnico en FM Jazz y al año siguiente fue convocado para hacerse cargo de la operación técnica y musicalización de la mañana de FM Belgrano. En 1995, y por un lapso de seis meses, vivió en la ciudad de Ámsterdam; allí trabajó como músico y actor, sus otras pasiones. Entre 1996 y 2000 fue operador y musicalizador en las mañanas de FM Belgrano, tarea que cesó por el cierre de la emisora.
Como actor Horacio integró, desde 1991 hasta 1999, el elenco estable de la Universidad de Belgrano dirigido por Mario Camarano y en el año 2002 se incorporó al taller de teatro “El excéntrico de la 18”, dirigido por la actriz Cristina Banegas. Realizó seminarios de baile flamenco, comprensión y lectura de textos españoles clásicos y de técnica de clown y acrobacia. Cofundador e integrante del dúo de humor musical “Los Delache”, emprendió diversas giras por el interior del país y Europa (Madrid, Bonn, Ámsterdam).

Integraba el elenco de la obra teatral “El herrero y la muerte”, una farsa criolla que recibió elogiosas críticas.

La familia Ingrassia tiene una larga tradición entre profesional y artística. Víctor, abuelo de Horacio, inauguró en 1935 su estudio de fotografía en Triunvirato 4977. Durante cuatro décadas el local fue referencia obligada para retratar casamientos, bautismos o cumpleaños. Tres años después, en ese mismo lugar, nació su hijo Carlos, un destacado locutor que antes de asumir como director de FM Urquiza desarrolló una prolífica actividad en radio (Continental y El Mundo) y televisión (Canal 13), entre otros medios, además de fundar la Creole Jazz Band en 1957. Su pasión por este género musical de origen estadounidense sería el germen de FM Jazz, antecesora a comienzos de los 90 de FM Urquiza.
Como suele ocurrir cuando la muerte sorprende a un vecino joven, nos quedamos con las ganas de ir al teatro para conocer a Horacio en toda su dimensión. Las críticas sobre El herrero y la muerte, la obra de Mercedes Rein y Jorge Curi, con dirección de Enrique Cabaud, fueron unánimemente elogiosas. Dicen que su papel de maestro de ceremonias era fundamental para conducir esta farsa criolla con mucho humor y dinamismo.
Lamentablemente, el destino le bajó el telón a su vida antes de tiempo. Pero se va de este mundo ovacionado de pie, entre ensordecedores aplausos. ¡Chapeau, Horacio!

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