Se cumplieron 45 años del inicio de las relaciones diplomáticas. Desde su establecimiento en 1972, los vínculos se afianzaron, a punto tal que el gigante asiático es nuestro segundo socio comercial. En el marco de la gira oriental de Mauricio Macri, dialogamos con Wang Liang, alto funcionario de la Embajada. El pintoresco edificio funciona desde 1983 en Crisólogo Larralde y Triunvirato, pleno barrio de Saavedra.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

El último 19 de febrero, Argentina y China celebraron el 45º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas. El vínculo bilateral comenzó en 1972, luego de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconociera los derechos del país asiático y sus representantes diplomáticos.
“En China siempre le asignamos mucha importancia a la Argentina. Es muy positivo el desarrollo que han tenido las relaciones durante estos 45 años en todos los ámbitos: político, económico, comercial, cultural y social. También en los asuntos globales hemos tenido muchas coordinaciones y colaboraciones. Logramos una confianza política muy profunda”, destaca Wang Liang, encargado de Negocios y Ministro Consejero de la Embajada China en Argentina. El funcionario es la máxima autoridad de la institución ante la ausencia del Embajador, quien al momento de esta entrevista se encontraba en China junto a la comitiva oficial que acompañó a Mauricio Macri.
Amable y respetuoso, Wang recibe a este periódico en el edificio ubicado en Crisólogo Larralde y Triunvirato para conversar, en un perfecto español, sobre los vínculos entre Argentina y China y la relevancia de la gira presidencial. “Les quiero expresar mi bienvenida. ¿Ya conocían esta Embajada?”, pregunta, hospitalario. No es la primera vez que El Barrio visita esa llamativa residencia: allí se entrevistó, en 1999, con el Consejero Político Yang Yuebing. Y en mayo de 1992, cuando el director de este periódico editaba Saavedra al Día y en esa oportunidad dialogó con Wang Yongzhan, el Primer Secretario.


Puntos en común
En la actualidad, China es el primer comprador de productos agrícolas y carne vacuna argentina (representa el 40 por ciento de nuestras exportaciones en el segundo rubro), además del tercer inversor extranjero. Por estos factores se posiciona como el segundo socio comercial, detrás de otro gigante pero de Sudamérica: Brasil. Un hito destacable en la historia reciente de la relación bilateral se produjo en 2014, cuando el presidente chino, Xi Jinping, realizó una visita de Estado a la Argentina en la que se rubricó una asociación estratégica integral entre ambas naciones.
“En términos generales, China y Argentina son países en vías de desarrollo y economías emergentes, ambos miembros del G20. Compartimos muchos intereses, como la democratización del orden mundial y una justa gobernanza global, algo fundamental para que podamos lograr más confianza política y luego fomentar las cooperaciones económicas, financieras y comerciales -señala Wang-. En lo político, históricamente nos apoyamos mutuamente en temas relevantes para cada país. Desde hace mucho tiempo, China apoya públicamente el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, una postura que los sucesivos gobiernos aprecian mucho. Y nosotros apreciamos que la Argentina siga manteniendo una posición por una sola China”.
El diplomático hace referencia a un conflicto interno de su país que data de más de 60 años: la isla de Taiwán pretende independizarse, pero la República Popular China desestima esa iniciativa. “Los taiwaneses también son chinos, pero sus autoridades lo niegan porque son independistas y separatistas. Nosotros no lo reconocemos y decimos que en el mundo hay una sola China. Muchas de las personas que vienen a trabajar a la Argentina son de la provincia de Fujian, que está muy cerca de la isla de Taiwán”, explica Wang, quien estima que en Argentina hay un total de 180 mil ciudadanos chinos, principalmente asentados en la Capital Federal, La Plata y Rosario.

Saavedra oriental
La Embajada China desembarcó en Larralde 5349, entre Triunvirato y Capdevila, en 1983. Se trata de una ubicación inusual para una residencia diplomática, ya que la mayoría de ellas se encuentra en el Centro o Palermo. También es muy particular la fisonomía del edificio, que tiene un diseño típicamente oriental y contrasta con el paisaje edilicio de Saavedra.


“Personalmente me gusta esta zona porque al lado tenemos el Parque Sarmiento, donde podemos correr y pasear en forma divertida y relajada. Todos los findes vemos muchas familias charlando en el césped y jugando al fútbol. Es una zona residencial, muy tranquila y segura -comenta Wang, quien llegó a la Embajada hace dos años-. Para el trabajo quizás no es muy conveniente porque está muy lejos del Centro, donde están la Cancillería y los ministerios, y la cuestión del tránsito es un problema. Pero la vida acá es muy buena y los vecinos nos trata bien. Para nosotros es una experiencia muy especial trabajar en Argentina”.
Cuenta Wang que los destinos más elegidos por los turistas chinos son las Cataratas, el Glaciar Perito Moreno y Ushuaia, “el fin del mundo”. El Barrio Chino, ubicado en Belgrano, es obviamente otra cita ineludible para los que visitan la Ciudad de Buenos Aires. Los principales atractivos que destaca de la cultura argentina son el tango y el fútbol. “En Shanghái es muy famoso Carlitos (Tévez), un astro para la ciudad”, elogia al Apache, una de las figuras que compró el fútbol chino con el objetivo de potenciar y difundir mundialmente su liga.

Gira asiática
A mediados de mayo, Mauricio Macri realizó la primera visita de Estado a China desde que es presidente: fue el tercer encuentro que mantuvo con su par, Xi Jinping, luego de las reuniones del año pasado en la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington y la Cumbre del G20 en la ciudad china de Hangzhou.
“No es usual que en pocos meses los mandatarios hayan tenido tres encuentros. Es un caso muy especial, no hay antecedentes en la historia. En este momento los contactos directos entre los jefes de Estado son muy fructíferos para empujar las relaciones en todos los ámbitos -resalta Wang-. En este mundo globalizado y digitalizado, con tantos medios de comunicación y aplicaciones, cada día faltan más los contactos personales directos, cara a cara. Como Argentina y China son dos países muy distanciados, apreciamos mucho este tipo de encuentros para tener un contacto más estrecho”.
En su visita al país oriental, Macri cerró acuerdos por quince mil millones de dólares, que incluyen la financiación de dos centrales nucleares en suelo argentino y las obras del Ferrocarril San Martín, entre otros puntos. “La gira fue muy positiva. Compartimos una complementariedad muy destacada, sobre todo en lo económico”, afirma Wang.

Mauricio Macri y el presidente chino, Xi Jinping.

-¿Notó un cambio en los vínculos con China desde que asumió el nuevo Gobierno argentino?
-No podemos comentar sobre el proceso político, pero este cambio no afecta en nada las relaciones entre Argentina y China. Las obras y proyectos que estamos materializando vienen de los acuerdos que mantuvimos con el gobierno anterior. Después de la asunción del presidente Macri, vemos una continuidad e inclusive una relación más estrecha y de mayor acercamiento.

-¿Cree que Argentina es un país atractivo para los inversores chinos?
-Sí, claro. Hay muchos puntos de interés. Uno de los sectores más importantes es el de las energías renovables. Durante la gira del presidente Macri, una empresa china firmó un acuerdo para construir una planta solar en Jujuy, que será la de mayor magnitud en toda América Latina. Vemos un fenómeno muy bueno: ahora muchas empresas chinas están teniendo sus negocios en Argentina. ICBC es un caso muy exitoso, también Huawei. Hay mucho interés de invertir y de tener un socio local para conjuntamente realizar proyectos.

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