Durante los últimos dos meses el proyecto inmobiliario Evoque acumuló escándalos e irregularidades. Tras el desastre del sábado 3 de setiembre, que produjo el colapso de una vereda y casi el derrumbe de una zapatería, sus responsables siguen drenando agua contaminada con hidrocarburos a las alcantarillas, desoyen clausuras y desafían actas contravencionales.

El miércoles 12 de octubre la Policía Metropolitana le labró una contravención a la polémica obra en construcción de Triunvirato y Olazábal por violar la orden de clausura. “Ahora el tema está judicializado y deberá intervenir la fiscalía”, aseguraron a El Barrio fuentes policiales. “¿Había una clausura? ¿Quién la hizo? Nosotros tenemos todos los papeles”, contrapuso insólitamente un directivo de la empresa constructora, quien no quiso brindar más detalles.
Eso no fue todo. La Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad envió varios móviles al lugar y notificó a los responsables de la obra que el agua drenada a los sumideros está contaminada con hidrocarburos, algo que este periódico, a instancias de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, había constatado hace más de un mes.
Sorprende la mala memoria de los ingenieros y arquitectos involucrados en el proyecto inmobiliario Evoque: el 7 de setiembre se realizó una verificación con personal de la Defensoría en el lugar y se solicitó la intervención de la Dirección General de Control de la Calidad Ambiental de la Ciudad, la cual inspeccionó la obra y detectó la presencia de hidrocarburos con bajo riesgo de explosividad y vuelcos indebidos en el sumidero de la Av. Triunvirato. En consecuencia, se procedió a la clausura inmediata.
El día de la nueva clausura fuimos testigos de una conversación entre empleados de la agencia gubernamental y un representante de la obra, quien aceptó entre evasivas estar echando líquidos contaminantes a las alcantarillas sin autorización. “Ya iniciamos el trámite”, fue la respuesta que dieron a los agentes que se hicieron presentes. La obra fue sancionada tras una denuncia por “ocupación indebida del espacio público”, debido a la presencia de barras de hierro que obstruían un tramo de la Av. Olazábal.
De esta manera, el proyecto inmobiliario Evoque suma un nuevo y escandaloso capítulo en apenas cuatro meses. El desastre comenzó el sábado 3 de setiembre, cuando la pérdida de un caño cloacal socavó los cimientos de la construcción, provocó el derrumbe de la vereda lindera y por poco la caída de una zapatería. Y continuó con el desagote de una napa de agua contaminada con combustible, primero hacia el desagüe de la Av. Triunvirato y luego hacia el de la Av. Olazábal.
Demasiadas irregularidades en tan poco tiempo.

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