El delantero fue una pieza clave en la conquista del ascenso Calamar. Hizo nueve goles, pero además aportó velocidad y asistencias. Marcó diferencias cada vez que se lo propuso.

Por Julián Amerise
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-¿Qué sensaciones te provoca este logro?
-Muchas, sobre todo felicidad, por lo que vivimos desde ese día. Luego volvimos a jugar con un equipo de Primera por la Copa Argentina y le ganamos.

-Desde afuera se notó que en la Primera B, viniendo de Primera A, hiciste mucha diferencia. ¿Lo notaste?
-Creo que tuve un buen año, en cada partido dejé lo mejor de mí. Teníamos un objetivo, que era ascender, y tanto yo como mis compañeros lo pudimos cumplir.

-¿Cuál fue el momento más delicado del torneo?
-Creo que cuando perdimos con Estudiantes. Igual sabíamos que lo podíamos revertir.

-Es impresionante lo que corriste la noche de la final en cancha de Lanús. Todas iban para vos…
-Nervios, barro, agua… de todo hubo esa noche. Pero había que jugar, era una final, y dejamos todo. Cuando hicimos el gol faltaba mucho y tuvimos que dar una mano a los compañeros que defendían, por eso iba y venía también.

-¿Con cuál de los nueve goles que hiciste te quedás?
-Creo que el que le hice a Acassuso, porque ya terminaba: se la tiré al segundo palo y fue gol.

-Tanto el hincha como el periodismo especializado te eligieron como el mejor jugador del torneo. ¿Coincidís?
-No sé si fui el mejor, yo traté de hacer lo mejor. La gente eso lo vio y por eso en el último partido de local con Talleres, el otro día con Belgrano y en la final fue muy lindo lo que me cantaron. Por eso les agradezco.

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