Es periodista y especialista en tecnología de Telefe. Critica la obsesión por estar siempre online y dice que “vivimos en una época de inmediatez que te ahoga”. Destaca que Twitter y Facebook “le dieron voz a gente que antes no tenía”. Vecino de Villa Urquiza, teme que el barrio pierda su esencia a raíz del boom inmobiliario.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Vaya paradoja, pero descubrimos la vecindad de Federico Ini con Villa Urquiza gracias a las redes sociales. En los primeros días de febrero, este periodista de 38 años denunció a través de Twitter que en Mendoza y Miller un auto obstruyó durante casi una semana una rampa para discapacitados. “En esa calle siempre estacionan como quieren”, reclama. Si bien llegó al barrio hace dos años proveniente de Colegiales, rápidamente se enamoró de los encantos de este rincón de la Comuna 12. “Con mi mujer estábamos buscando una propiedad. Villa Urquiza no estaba en nuestro mapa, pero cuando conocimos la zona nos gustó mucho porque tiene todo: los comercios de Triunvirato, la parte coqueta, las parrillas y cafés del bulevar Mendoza y los edificios nuevos a raíz del boom inmobiliario”, cuenta.
Justamente en este último punto se muestra muy preocupado: teme que el barrio pierda su esencia por el avance desmesurado de construcciones en altura. “El otro día conté, en un lapso de 100 metros, quince edificios nuevos. Es impresionante y aterrador al mismo tiempo cómo de una cuadra a la otra tenés una geografía urbana violentamente opuesta”, se alarma este vecino de la calle Juramento, cerca de la Plaza Zapiola.
Periodista recibido en la Universidad Abierta Interamericana (UAI), comenzó su carrera en los medios en 2001, en la desaparecida radio X4 de Mario Pergolini. Actualmente se desempeña en los noticieros de Telefe y en el programa Perros de la calle (Metro 95.1) como columnista especializado en tecnología, una pasión que forjó desde su niñez.
“De chico tenía un tío que era fanático de la tecnología, que investigaba y me iba contando los últimos avances. Además en mi casa, desde que tengo cinco años, hubo una computadora, algo que no era tan típico para ese momento. Tenía un profesor que me ensañaba a programar y todo ese contacto hizo que pasara muchas horas rodeado de tecnología. En el colegio también tenía clases de computación y era de los que más me entusiasmaba”, recuerda.
Una vez que terminó el secundario, empezó a trabajar en diferentes empresas como capacitador de un fenómeno todavía desconocido para muchos: Internet. Fue así que aprendió a explicar sobre temas de tecnología, algo que más tarde trasladaría a los medios en su faceta como comunicador. Recién llegado de Barcelona, donde participó de una reconocida feria sobre tecnología móvil, se acercó a la oficina del periódico para analizar cómo las redes sociales impactan en nuestras vidas.

-Hoy resulta muy difícil despegarse del teléfono, por la infinidad de aplicaciones que se pueden descargar. ¿Es posible desconectarse?
-Hay que entender que estas herramientas están pensadas para que vos las uses lo más posible. En función de eso, las empresas que las generan ganan dinero, obtienen información sobre nosotros y nos venden servicios. No es casualidad que vivamos tan enganchados, porque todo el esfuerzo está puesto para eso. Creo que uno se puede desconectar, inclusive un producto que me llamó la atención en la Feria de Barcelona es un celular que solamente tiene línea telefónica y permite desintoxicarte.

-Es impresionante cómo el celular ha invadido todos los ámbitos, incluso las amistades y la mesa familiar…
-Eso no me gusta, me da tristeza. Sin embargo, soy parte de esa dinámica porque cuando voy caminando uso el teléfono o si estoy en un bar tengo que contestar un whatsapp. También se instaló la idea de que hay que estar disponible y online todo el tiempo porque te frustrás si la persona del otro lado no te contesta. Hoy en día vivimos en una época de inmediatez que a veces te ahoga. Me parece que, cada tanto, está bueno mirarse al espejo y volver a evaluar las prioridades.

-¿Qué síntomas develan una adicción por el celular y las redes sociales?
-Mi parámetro es que, si te quedás sin batería, es el mayor drama de la humanidad. O si no podés disfrutar de lo que estás haciendo porque no lo compartís en las redes. ¡Si estás comiendo el mejor sándwich del mundo, posteá la foto en otro momento! Si vivís para las redes en vez de vivir para vos, hay algo que está funcionando mal. Ojalá haya un cambio, pero no porque considere que esto es horripilante sino porque es bueno que nos sintamos menos dependientes de todos estos dispositivos. En algunos casos la tecnología nos trajo cambios fascinantes y renegar de eso me parece necio. Pero la sobreutilización no es algo para festejar, sino para analizar y tener cuidado.

-¿Cómo influyen las redes sociales en la conformación de la agenda mediática?
-Son un termómetro importante. Es una fuente más para considerar, que a veces se vuelve muy relevante y hay que analizar con detenimiento. Las redes te permiten tener la imagen o el video de un suceso y enriquecer a la notica. También te pueden indicar si a la audiencia le hace ruido, le molesta o interesa alguna temática que estamos mostrando. Las redes sociales le dieron voz a mucha gente que antes no tenía.

-¿Qué opinás de que los políticos se expresen a través de Twitter y Facebook?
-Creo que está bueno porque a ellos les da una herramienta más de comunicación y para nosotros es otro medio de acceso a los políticos. La utilización va desde excelente hasta pésima, hay de todo, pero para mí suma. Antes esperabas a que un político diera una conferencia de prensa y hoy en día pueden publicar un video. La conexión es punto a punto entre la cuenta y el usuario.

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