A la larga lista de fallas que este periódico detalló en la nota de tapa de la última edición, en marzo se sumaron más irregularidades en las líneas que administran Claudio y Mario Cirigliano. En pocos días, dos unidades del 133 y un 114 debieron interrumpir su servicio mientras recorrían las calles de Villa Urquiza.

Por los hechos ocurridos en los últimos meses, está claro que las irregularidades en los colectivos del Grupo Plaza dejaron de ser una novedad. La nota de tapa de la edición de marzo de El Barrio, titulada “Empresarios que juegan con fuego”, precisamente hacía referencia a una situación que se tornó cotidiana para los usuarios y vecinos de la Comuna 12. Entre diciembre y febrero se sucedieron incendios, pérdidas de gasoil y fallas en los frenos que de milagro no derivaron en una tragedia. Todo esto ante el silencio de la compañía que conducen Claudio y Mario Cirigliano y de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), organismo dependiente del Ministerio de Transporte, comandado por Guillermo Dietrich.


Como era de suponer, marzo no fue la excepción. Al menos tres unidades del Grupo Plaza sufrieron desperfectos y tuvieron que interrumpir su recorrido mientras transitaban por Villa Urquiza. Dos hechos se produjeron el martes 21. El primero sucedió alrededor del mediodía, cuando quedó varado un 133 en Triunvirato y Olazábal, acaso la esquina maldita para los colectivos de esta empresa. La segunda falla la sufrió un 114 que, en horas de la tarde, tuvo que detener su servicio en Olazábal y Lugones. Un tercer incidente ocurrió el jueves 23 por la mañana, también en Olazábal y Lugones. Un interno de la línea 133 se quedó sin batería. El chofer nos comentó que la semana anterior estuvieron de paro por la falta de mantenimiento de las unidades.


Al transmitir estos hechos en las redes sociales del periódico, los usuarios los tomaron con una mezcla de naturalidad y resignación. “Siempre pasa en el mismo lugar”, “Cada vez quedan menos colectivos”, “Para mí es un sabotaje”, fueron algunos de los comentarios de los lectores de El Barrio, quienes durante el último mes informaron más fallas que no pudimos registrar. Observando este panorama, es evidente que, por el momento, nada ha cambiado. Y tampoco hay señales de que la situación vaya a mejorar.
En el medio de esta crisis, trascendió una novedad impactante. Ante los permanentes desperfectos mecánicos, los 20 colectivos de la línea 104 -también perteneciente al Grupo Plaza- salieron de circulación y el servicio que unía Liniers con Plaza Miserere desapareció de las calles.

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