Custodios de la embajada norteamericana vivieron en una casona de Díaz Colodrero y Congreso. El inmueble fue construido por la familia Falgares y luego alquilado, en los años 70, a la sede diplomática de Estados Unidos. Según recordaron vecinos y lectores del periódico, los militares hacían pesas en el garaje, entrenaban en el jardín y hasta jugaban al fútbol americano en la calle. El testimonio de un familiar del dueño.

Hasta hace unos años existía en Díaz Colodrero y Congreso una casa que, siempre se comentó, había sido la residencia de marines norteamericanos que custodiaban la embajada norteamericana en Argentina. Esta versión, muy difundida entre los vecinos, contaba con pocos datos precisos que pudieran confirmarla. Sin embargo, ante una investigación de El Barrio impulsada a través de las redes sociales, efectivamente se comprobó que en este particular inmueble de Villa Urquiza vivieron miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos afectados a la seguridad de la sede diplomática estadounidense.
Los testimonios aportados por los vecinos fueron reveladores e incluyeron anécdotas acerca de las actividades que realizaban los militares del norte en sus ratos de ocio. Incluso entre los comentarios apareció un familiar del dueño original del chalet, quien contó detalles que ayudan a ilustrar esta historia.

Recuerdos de la infancia
El primero en colaborar con información fue el lector Marcelo Posada, quien vía Twitter rememoró: “Veía a los marines cada día. Tenían un polígono de tiro al fondo de la casa, a la vez que en el garaje montaron una especie de gimnasio. Cada mañana viajaban a su destino en una combi blanca”. Luego se sumó a la conversación el usuario @El_Extremista, vecino de la zona, quien confirmó que los habitantes del chalet eran de nacionalidad norteamericana pero no pudo precisar si trabajaban como custodia de la embajada. El usuario @palabrasradio1, por su parte, dio por cierto el último dato y agregó que en el inmueble también vivían los encargados de seguridad del Colegio Lincoln, de Belgrano. “Después se mudaron a una casa que está en Crisólogo Larralde entre Acha y Lugones, pero no sé si actualmente viven allí”, amplió, con algunas dudas.
En la cuenta de Facebook del periódico, en tanto, los lectores sumaron más referencias sobre el chalet y las llamativas actividades que realizaban los vecinos norteamericanos. “En la esquina estaba la estación de servicio Rhasa, que funcionó como punto de encuentro para los pibes del barrio en los 90. Nos sentábamos en la casa de los marines a fumar mientras esperábamos el 71 para ir a Margarita. Todo esto si es que no aparecía Valdez, un policía de la comisaría 39 que era más malo que la lepra”, narraron Juan Martín y Emanuel Cerviño.

Una vieja postal del chalet de Colodrero y Congreso, que hospedó a los marines entre las décadas del 70 y 90.

“Me acuerdo de los gringos en la época del 70 y 80. Dejaban las puertas abiertas y sus bicicletas en las veredas. Eran buena gente y a veces paraban con los pibes de la plaza. Qué épocas aquellas…”, evocó con nostalgia Dan Villan, al tiempo que Inti Adrian Haber añadió un dato colorido: “Recuerdo en el 83, yendo al Reconquista, cómo cortaron esa cuadra y armaron un partido de fútbol americano, con camisetas y todo. Siempre tuvieron poder, eran como los dueños. Todos queríamos conocer esa casa”.
Patricia de la Fuente recordó cómo se sorprendió al ver que en los 80 ya andaban en rollers: “El garaje era enorme y tenía un freezer gigante. ¡La modernidad!”, agregó. Por su parte, Mario Ferrante relató que “a veces se los veía muy temprano saliendo al trote hacia la Embajada de Estados Unidos”, mientras que Adri Sic-syl dijo que desde el edificio de enfrente se podía ver el entrenamiento que realizaban los marines en el jardín. Adri Santagata, que cuando era chica vivía frente al lugar, agregó que los marines también entrenaban con pesas en el garaje y los tildó de “súper amables”. Por último, Martin Parrado manifestó que “hacia 1982/83 esa casa fue noticia porque sufrió una bomba o una amenaza -no lo recuerdo con precisión- y salió en el noticiero de ATC”.

En primera persona
El dato más esclarecedor llegó por parte de la lectora Micaela Lucía. Es que su papá, Julio Osvaldo Verea -ya fallecido- era sobrino de los dueños y vivió en la casa en cuestión. Pese a que se rumoreaba que el inmueble pertenecía a Jorge Antonio, político de la época peronista, el verdadero propietario era Cayetano Falgares, también dueño del salón de fiestas Cristy, ubicado en Colodrero cruzando Congreso.
“Viví  en  esa casa  desde  1965  hasta  1974 -confiesa Ricardo Ernesto Verea, sobrino por parte de Aurora  Verea, la señora de Falgares-. El  chalet estaba  habitado por  el  matrimonio, mi  prima  Cristina y yo: viví  con  ellos hasta los 18 años. Por  dentro  tenía  un  perfecto  confort. Había una sala  de  juegos en el subsuelo, con billar, ruleta y mesas de póker. En el  parque había una  hermosa  pileta  de  natación, con  sus  respectivos  vestuarios”.
La casa se convirtió en residencia de los soldados estadounidenses cuando la familia Falgares se mudó a San Martín de los Andes, donde falleció el matrimonio y actualmente vive Ricardo Verea.

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