Mientras se trata la ley de despenalización del aborto, esta asociación civil sin fines de lucro brinda alojamiento y asistencia integral a las mujeres desde el tercer mes de gestación. Quienes acuden a esta entidad son jóvenes que en muchos casos han sido abusadas y conviven en un ambiente violento. La condición para ingresar es que traten su adicción a las drogas y, antes de irse, pueden elegir el método anticonceptivo gratuito que van a utilizar.

Por Pablo Riggio
priggio@periodicoelbarrio.com.ar

En medio del debate por la despenalización del aborto, con un proyecto de ley presentado ante la Cámara de Diputados y la excepcional mediatización del tema, existe un lugar en Saavedra que se ocupa de asistir a mujeres con embarazos no deseados que se encuentran en situación de calle. Una realidad que no es nueva pero que se agrava con la precarización laboral, la violencia, las drogas, los vínculos familiares frágiles y, sobre todo, la falta de educación.
El Hogar Alas es una asociación civil sin fines de lucro que brinda alojamiento, contención y asistencia integral a embarazadas desde el cuarto mes de gestación hasta 90 días después del nacimiento del bebé. A través de su trabajo, buscan que el niño nazca en condiciones saludables, que sus madres puedan sentirse como en su hogar y que reciban educación para que no vuelvan a pasar por la misma situación.

Miedos y adaptación
La entidad fue fundada en 1984 y desde hace diez años se encuentra en Holmberg 4268. Las mujeres que recibe tienen entre 18 y 40 años y provienen de cualquier esquina, plaza o estación de tren de la Ciudad de Buenos Aires. Para ingresar deben tratar su adicción a las drogas -casi todas las mujeres que llegan tienen esta enfermedad- y no presentar “patologías psiquiátricas graves”. Además, pueden estar acompañadas por otro hijo de hasta cinco años.
“Las mujeres que vienen acá presentan todos los problemas que te puedas imaginar y los tienen desde que nacieron. Lo primero que hacemos es llevarlas al Servicio de Toxicología del Hospital Fernández para tratar el tema de la adicción. Funciona excelente y hemos tenido grandes resultados”, cuenta Isabel Buades de Taylor, coordinadora del hogar.
“¿Por qué me ayudan?”, “¿qué me van a pedir después?”, “¿por qué se interesan en mí?”, son algunas de las preguntas que se hacen las jóvenes que llegan. Muchas de ellas se van sin dar mayores explicaciones. Otras aceptan, pero les cuesta integrarse y convivir con otras mujeres: los códigos y la violencia de la calle deben quedarse allí. De todas formas, en la mayoría de los casos las “visitantes” se terminan adaptando a las reglas y se encariñan con los demás. El caso más representantivo es el de Miriam, una joven que llegó hace diez años de Paraguay y tuvo a su bebé en el hogar. Muy agradecida por la ayuda que recibió, ahora vive y trabaja allí como una empleada más.

“Educar es prevenir”
El alojamiento incluye cuatro comidas diarias, asistencia social y psicológica. Los médicos no trabajan allí, pero hay un contacto constante con los profesionales del CeSAC 27 de la calle Arias y los hospitales Pirovano y Fernández. Allí las derivan cada vez que hay una urgencia y se hacen todos los estudios médicos durante y después del embarazo, tanto a las madres como a los bebés. Además hay talleres de actividades prácticas como repostería y pintura, que sirven “para distraer y liberar los malos pensamientos a través de procesos creativos”. “El objetivo es que ellas puedan sentir que ésta es su casa y que durante los meses que están acá se enfoquen en armar un proyecto a futuro. No siempre se logra, porque no hay contención familiar, vínculos saludables y, en muchos casos, son adictas y violentas”, reconoce la coordinadora.

Alas brinda alojamiento y asistencia integral a embarazadas en situación de calle.

Antes de irse del hogar, deciden qué método anticonceptivo (brindado gratuitamente) van a utilizar. El más elegido es un novedoso implante: se trata de un chip que tiene el tamaño de un fósforo y libera hormonas, previniendo el embarazo. Se coloca entre el bíceps y el tríceps y tiene un alto porcentaje de efectividad.
“Muchas prefieren este implante anticonceptivo antes que el DIU, ya que es muy invasivo por encontrarse en el útero y corrés el riesgo de que se mueva y nazca el bebé con el DIU en la cabeza, como pasó alguna vez -ejemplifica Isabel-. Las que tienen más de 30 muchas veces eligen la ligadura de trompas. En algunas ocasiones no quieren ningún método anticonceptivo y hay que respetarlo. Lo que importa es que hay que informar tanto a chicas como hombres, porque los embarazos no deseados son culpa de los dos. Por eso, nuestro lema es educar para prevenir”.

Estado: subsidio y aborto
Según Isabel, durante los 90 había muchos hogares similares que pertenecían al Estado. “Funcionaban maravillosamente bien, pero vino un gobierno que dijo que habíamos entrado en el primer mundo y que nos iba a llevar a la estratósfera y los cerró, porque ya no los necesitábamos”, explica la coordinadora con cierta ironía.
El Hogar Alas se financia a través de compañías que lo sponsorean y una comisión de asociados que paga una cuota voluntaria, como si fuese un club: “Hoy las empresas tienen la obligación de asumir un compromiso social y tenemos dos o tres que dan la vida por nosotros. No tenemos subsidios del Estado, porque en ese caso deberíamos tener a las chicas por un tiempo infinito y bancarnos lo que sea, como agresiones o mal comportamiento”.

-¿Este lugar viene a ocupar un lugar que el Estado dejó ausente?
-Nosotros le hemos ofrecido este proyecto a todos los gobiernos que pasaron. En este lugar estuvo sentado quien se te ocurra. Pero no les interesa. Te dicen ‘abran otro hogar y nosotros lo subvencionamos’. A nosotros no nos conviene la subvención, de ese modo tendríamos menos libertades.

-¿Cuál es su postura frente a la ley de despenalización del aborto?
-Hay que brindar más educación. ¿O en algún lugar ves campañas contra el HIV (Virus de la Inmunodeficiencia Humana), HPV (Virus del Papiloma Humano) o sífilis? No tenés idea de la cantidad de sífilis que hay. Soy católica apostólica romana, tengo mi fe y mis creencias y no puedo decidir sobre la vida del otro. Si te ponés a mirar un video sobre la práctica del aborto te tirás de un quinto piso. Miralo, está en YouTube. De todas formas, respeto la decisión de los demás.

-Por lo que dice, al menos en el corto plazo, no hay posibilidad de una mejora ante la cantidad de embarazos no deseados…
-Ahora está de moda el pañuelito verde, pero hay que educar. Algunas chicas que vienen acá tienen más pasta, más instrumentos internos y pueden lograr algo. Con otras, con tal de que se pongan el dispositivo y no tengan más chicos, decís “algo es algo”.

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