Vecino de Saavedra, Técnico Superior en Ecología y Licenciado en Gestión Ambiental, desarrolla una intensa actividad vocacional en defensa de los espacios verdes y de la memoria barrial. El miércoles 6 de marzo, a las 10, coordinará una salida de avistaje de aves gratuita desde la sede del Museo Histórico Saavedra, ubicada en Crisólogo Larralde 6309.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

-¿Cuál es tu formación académica y las tareas profesionales que desempeñás?
-Soy Técnico Superior en Ecología, Licenciado en Gestión Ambiental y me encuentro terminando la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín. También realicé la carrera de Naturalista de Campo e Intérprete de la Naturaleza en la Escuela Argentina de Naturalistas de Aves Argentinas, donde también completé el curso de Observador de Aves. Trabajo en el Museo Histórico “Cornelio de Saavedra” y durante el ciclo lectivo realizo una visita histórico-ecológica para las escuelas. También integro Vecinos por la Ecología, donde fomentamos acciones en defensa de los espacios verdes con otras organizaciones y buscamos concienciar sobre los servicios ambientales de los ecosistemas en buen estado, el uso de la bicicleta como medio de desplazamiento eficiente para las ciudades y el transporte público. Desde 2007 plantamos árboles nativos a los vecinos en las veredas. Formo parte del COA (Club de Observadores de Aves) “Taguató”, que nació en 2008 dentro de Vecinos por la Ecología a través de un convenio con Aves Argentinas. En este caso se busca acercar a la gente a la naturaleza a través de nuestros amigos alados, ya que son la mejor excusa para tocar otras temáticas ambientales. Tenemos una salida mensual el segundo sábado de cada mes a las 9 en el parque Sarmiento, llamada Edmundo Guerra, en homenaje a quien fuera uno de nuestros miembros fundadores del COA. Se lo conocía como el “Da Vinci” de Drago y durante muchos años fue presidente de Aves Argentinas. Por último, presido la Junta de Estudios Históricos de Núñez y Saavedra, que siempre ha buscado rescatar la memoria de ambos barrios junto con el ex director del Museo Alberto Piñeiro. Aún recuerdo cuando intentamos rescatar al bar “La Sirena” y me duele muchísimo ver cerrado el “9 de Julio”, el último histórico que le quedaba a Saavedra. Aprovecho para invitar a quienes quieran aportar fotos antiguas o bien tengan algún relato sobre estos barrios contactarse a juntadeestudioshistoricos.ns@gmail.com.

-Hablanos de las especies vegetales y animales que habitan los espacios verdes de la Comuna 12, particularmente Saavedra.
En los espacios verdes lo que más abundan son los insectos, aunque poco se los tenga en cuenta, pero lo más visible son las aves. Sin dudas el espacio verde más diverso es el Parque Sarmiento, con poco más de 100 aves registradas. Entre las especies vegetales, las que más abundan son las exóticas, alrededor de un 90 por ciento, sobre todo porque se las usó y usa en el diseño paisajístico pero sin medir las consecuencias que pueden ocasionar. El 10 por ciento restante son de otras ecorregiones argentinas, incluyendo la de Buenos Aires. Los riesgos de fomentar especies exóticas es que no poseen sus controladores naturales y por eso se hacen plaga. Esto genera la modificación y el desplazamiento de la flora y fauna asociada y por ende una pérdida de la biodiversidad. En el arboretum del Parque Sarmiento, que formamos en 2004, tenemos representada a casi todas las especies de árboles originarios de la zona que pueden verse dentro de la Comuna 12. Los sábados a las 15.30 pueden venir a conocerlo y realizar un recorrido guiado por el lugar.

-Una de tus tareas en el Museo Saavedra es guiar vecinos para el avistaje de aves. El miércoles 6 de marzo, a las 10, harás la última salida hasta octubre. ¿Qué pájaros y lugares históricos se observan durante el recorrido?
-Durante las salidas se trata de amalgamar la observación de aves y otras especies con la historia de la zona. Dentro del recorrido se habla de la chacra de Luis María Saavedra, un poco sobre el sub-barrio “Cornelio de Saavedra”, mientras buscamos cotorras, carpinteros, tordos músicos, horneros, caranchos y tantas otras especies que habitan los parques. Lo que busco también es enseñar a reconocer las especies a quienes aún no las conocen y puedan despertar el naturalista que todos llevamos dentro.

-Firmás tus comunicados con una frase que dice “Transitando la sexta extinción masiva”. ¿Qué expectativa de vida tiene la especie humana?
-Antes estaría bueno destacar que en los 4.500 millones de años de la Tierra es la primera vez que una especie es la responsable de la extinción de las demás e incluso de sí misma. La comunidad científica ha hecho simulaciones matemáticas computadas que llegan hasta el año 2100 y por eso se habla de la “incertidumbre de los 100 años”. En principio, en tiempos humanos, el calentamiento global ya es irreversible. Sería comparable a tener un horno encendido y apagarlo. El horno no se enfría de inmediato, sino que queda una “inercia térmica”. Eso mismo es lo que pasará en el planeta. Para 2050 se prevé que los ecosistemas ya podrían tener un grave deterioro y los más sensibles podrían colapsar, tales como los arrecifes o los desiertos, y hacia 2100 el colapso haría que la población humana existente, que se prevé sea de unos 9.000 millones, decline a unos 2.000 millones. De todos modos habría que incluir ahora el nuevo dato de la tasa de extinción de los insectos, que hace 10 años atrás no se tenía y que ahora se estima para fines de este siglo. Creo que aún hay una esperanza, pero debe haber un pedido unánime a los líderes mundiales. En este nuevo período geológico, llamado “Capitaloceno”, cabe perfecto la frase: “Es la economía, estúpido”. Por eso, para evitarla, debemos salir del capitalismo.

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