Ignacio Olmedo es hincha del Calamar y vecino de Saavedra desde que tiene uso de razón. A fin de año sufrió un gravísimo accidente que le ocasionó una lesión medular que le impide caminar. Actualmente Nacho está a punto de ser dado de alta con una fuerza de voluntad envidiable. En esta entrevista nos cuenta su historia.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

A veces la vida tiene sorpresas que uno jamás puede imaginar, de las buenas y de las otras. Ignacio Olmedo transcurría un día común y corriente, arreglando la terraza de su casa en el barrio de Saavedra, pero de golpe sufrió un desmayo, cayó de cabeza desde el techo… y la luz se apagó. Esa luz estuvo muy cerca de no volver a encenderse, pero Nacho, hincha de Platense hasta la médula y en este caso más que nadie, abrió los ojos unos meses después y decidió enfrentar esta prueba que le puso la vida. Hoy, luego de haber estado en un coma casi irreversible y con la imposibilidad de caminar por una lesión medular,  les cuenta a todos los calamares sobre sus ganas, sueños y motivaciones con una fuerza realmente admirable.

-¿Cómo fue tu infancia y tu vida en el barrio?
-Siempre en Saavedra. Fui al Comercial 15 y desde chiquito me junté con mi hermano en la Plaza Alberdi, muy conocida por muchos hinchas calamares. Fui a la cancha por mi hermano, que me llevó con mi papá cuando tenía ocho años y desde ese día no paré de ir. Ese primer partido fue un Platense-Newell´s, un amistoso. Tengo un amor muy grande por Platense; tanto mi viejo, mi hermano y la mayoría de mis amigos somos hinchas, por lo que estoy muy feliz por este sentimiento. Todas las cosas que nos aguantamos, teniendo tantos años en Primera, se deben a que somos muy grandes. No merecemos estar donde estamos, pero bueno… Cada año que pasa vamos renovando las ilusiones, hoy en día las de ascender.

-Cada año que pasa parece ser más duro para el hincha, pero cuando arranca un nuevo torneo otra vez las ilusiones se renuevan.
-Sí, siempre es así. Veremos ahora que habrá elecciones qué nos depara el destino. Ojalá asuma gente que quiera a Platense y arme una buena comisión de fútbol. Igual estoy contento por todo lo que hay hoy en día: básquet, handball, tenis y todo lo que hay en el club, porque trato de seguir todas las actividades. Pero lo más grande es el fútbol y quiero que estemos en el lugar que nos merecemos.

-¿Cuántos años tenés?
-Tengo 29 años.

-Sos muy joven y hace unos meses te pasó algo muy feo, algo muy duro que te cambió la vida. ¿Querés contarlo?
-Sí, primero quiero agradecer a todos los hinchas de Platense y a los jugadores por cómo se pusieron por lo que me pasó. Antes de fin de año tuve un accidente. Estaba arriba del techo de mi casa arreglando algo, me desmayé, fue mi primer desmayo, y caí al vacío, terminando con un desplazamiento de vértebra que me rompió la médula, por lo que estoy imposibilitado de caminar. También tuve una intervención en la cabeza y casi me muero. Me tuvieron que sacar dos partes del cráneo, pero sobreviví. Ahora estoy luchándola en un centro de rehabilitación en Belgrano, con gente muy buena, grandes kinesiólogos y médicos. Por suerte estoy estable y a un mes o un poco más del alta.

-Platense no se olvidó de vos, no te dejaron solo.
-No, estoy muy contento porque toda la gente de Platense se preocupó tanto por mí. Mis amigos llevaron una bandera que sacaron los jugadores a la cancha, la misma que estuvo presente en la marcha por el cumpleaños del club. Los jugadores tanto de básquet como de fútbol me firmaron una camiseta y me hicieron un cuadro del equipo con la bandera que sacaron aquel día firmado por todos.

-¿Eso ayuda para sentir que no estás solo en esta lucha?
-Sí, por supuesto. Tengo a mi familia y a mis amigos, pero que el club del que soy hinchas esté en las malas mías como yo estuve en las suyas me pone muy feliz.

-Te pasó algo que nadie puede programar, que nadie imagina, pero pasó. Uno cree que hay dos opciones: deprimirse o  la otra, la que elegiste vos: encarar esto con muchas ganas y proyectar una vida nueva.
-Sí, estoy con muchas ganas de seguir adelante en todo. No caminar no me imposibilita nada. Tengo muchas ganas de seguir en el trabajo, pero no me tiró abajo esto. Más por el apoyo de la familia, amigos y mi club, algo que me mantiene muy fuerte.

-Volviendo al tema, por un lado fue lo de la médula, pero por el otro el golpe en la cabeza. Porque todos los que tenemos contacto con vos o tu familia primero queríamos saber si ibas a vivir o no.
-La verdad es que la primera parte fue muy jodida, por lo que me contaron, porque yo no estuve consciente. Los médicos decían que me tenían que operar rápido y que no tenía grandes chances de seguir viviendo. Lo mismo me pasó cuando nací: fui sietemesino y a mis padres les dijeron lo mismo. La luché en aquel entonces y la lucho ahora y sigo viviendo, sigo vivo. La voy a seguir peleando.

-¿La lesión medular es irreversible o hay alguna posibilidad de volver a caminar?
-A nivel mundial la medicina avanza y no está lejos de encontrar alguna solución. Tengo una lesión, pero por suerte de la espalda estoy perfecto. La lesión medular se puede regenerar, hay muchos avances con células madre, pero ahora estoy en una etapa de rehabilitación de lo que es la espalda. Más adelante voy a seguir viniendo en forma ambulatoria, ya con el alta, porque hay chances de que me mueva en andador o algo similar. Por ejemplo, al principio no tenía sensibilidad en las piernas y ahora sí. Además empecé a moverlas de a poquito, así que la esperanza no la pierdo. Igual sigo adelante con mucha fe de volver a caminar. La ciencia avanza, todavía soy joven y si no viene ahora vendrá más adelante.

-Acá igual lo más importante es que no bajás los brazos y estás fuerte de la cabeza.
-Sí, primero vino toda la parte quirúrgica, estar mucho tiempo en hospitales. Al principio me pasó algo malo con un hospital, porque yo no tenía cráneo y tenía la vértebra desplazada. Ellos me querían operar primero la cabeza y mandaron a pedir las placas a Estados Unidos. Me tuvieron tirado en mi casa, sin el cráneo y con la médula rota, sin que me llamen para saber cómo estaba. Cuando llamé a OSDE de parte de mi abogado, dijeron que me habían sacado mal las placas, que vinieron falladas tres veces y nunca me avisaron. Así que cambié de hospital y pasé al Alemán, donde inmediatamente me operaron la espalda y cuando vino la placa craneal en una semana ya estaba también operado de la cabeza. Después vino la parte de la recuperación, que uno piensa que es la más jodida, pero ahí le metí pata y ahora estoy bárbaro. A la gente que le toque pasar por esto le recomiendo que piense que la mejor parte es la rehabilitación, tanto mental como física, porque van a salir adelante.

-¿Tenés dolores?
-No, por suerte nada. Tengo puestos unos clavitos que me mantienen la espalda firme.

-Antes dijiste que querés volver pronto a trabajar… ¿Es posible regresar a donde estabas?
-Sí, en el trabajo me mantienen el puesto. Yo soy ejecutivo de cuentas en una empresa de telefonía celular y ahora tengo un certificado de discapacidad. Voy a trabajar algunas horas menos, así aprovecho a venir a esta clínica para seguir avanzando en la rehabilitación. Me recomiendan también hacer algún deporte, que hay varios en sillas de ruedas, como básquet o tenis. Hace poquito un argentino ganó Roland Garros, con la misma lesión que tengo yo (N. de la R.: Se refiere al tenista Gustavo Lobito Fernández). Eso me puso muy contento y me dio motivación: estar con una silla de ruedas no te imposibilita nada.

-Después de tantos meses en recuperación, ¿qué te gustaría hacer?
Me falta poco para el alta, pero como ven que estoy estable me dejan ir a casa los domingos, comer un asado, ver a mis mascotas. Lo que más quiero es volver a mi trabajo y hacer un deporte. Es lo que más quiero, volver a mi vida cotidiana.

-¿Tenés miedo de no poder retomar los hábitos que antes tenías?
-No, no tengo miedo. Por suerte estoy de novio con una persona que tanto ella como su familia trabajan en discapacidad y me ayudan mucho. Gracias a ellos crecí muchísimo. Tuve miedo al principio, pero gracias a su ayuda y al centro de rehabilitación lo perdí.

-¿Sos de ir a la cancha?
-Sí, voy a ir siempre, es lo que más me gusta. Ahora tenemos que votar bien, porque la última vez se votó a una persona que quiere mucho al club pero fallamos en la parte futbolística. El resto anda bien. Pero lo que más quiere el hincha es volver a Primera. Tenemos que hacernos socios y empezar a votar bien. También hubo una persona que como era representante de jugadores lo único que hacía era traer a los suyos y así nos fue. Después, lo que perdimos con Temperley… no tuvimos suerte, ¡que bronca!

-Encima el hincha está cada día más dolido.
-Sí, creo que todos tendríamos que hacernos socios y empezar a aportar cada uno lo suyo. La hinchada tendría que respetar a la gente para que vuelvan los mayores, para que los padres lleven a los chicos a la cancha. Mi papá me llevó cuando tenía ocho años y hoy hay muchos que no llevan a sus hijos porque tienen miedo. Tenemos que llevarnos bien entre nosotros y así crecer.

-Sin ponerte como ejemplo, porque tampoco sé si querés serlo, ¿qué le dirías a la gente que se amarga por una pavada tomando en cuenta lo bien que estás vos con lo que te pasó?
-Mirá, por suerte tengo la familia, los amigos y al club que soy hincha apoyando para sentir que se puede. Una persona no puede estar negativa, siempre se puede salir adelante.  Y con respecto al club, tenemos que dejar de ser separatistas, como lo somos en Platense, porque somos un club muy grande, un barrio muy grande, una hinchada muy grande con muchísimos años en Primera.

-La última: ¿Un sueño?
-Seguir con el trabajo estable, tener un hijo y casarme con quien es mi amor. Y ver a Platense en Primera División.

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